El Gran Premio de Moto3 en Sepang (Malasia) quedó marcado por un episodio tan inesperado como impactante. Antes incluso de que se formara la parrilla de salida, un grave accidente entre José Antonio Rueda (Red Bull KTM Ajo) y Noah Dettwiler (CIP Green Power) paralizó la jornada y obligó a detener la actividad con bandera roja.
El hecho ocurrió durante las vueltas de instalación, cuando los pilotos se dirigían hacia la grilla. Dettwiler, que circulaba lentamente por razones aún bajo investigación, fue embestido de lleno por Rueda, quien aparentemente miraba su tablero en ese momento y no logró esquivar al suizo.
"Rueda está despierto y alerta, con sospecha de fractura de mano y varias contusiones", informó la organización del campeonato minutos después del siniestro, confirmando que ambos pilotos estaban conscientes al recibir las primeras atenciones médicas.
Las imágenes del choque recorrieron rápidamente el paddock y generaron conmoción entre equipos y espectadores. El piloto de MotoGP Joan Mir, visiblemente afectado, comentó: "Difícil ponerse el mono con lo sucedido en Moto3. Tenemos noticias un poco más favorables de la organización, y espero que vaya mejorando la situación con el paso de las horas".
El impacto fue tan violento que las motos quedaron destruidas y los corredores tuvieron que ser evacuados en helicóptero al hospital de Kuala Lumpur, lo que provocó la reprogramación de la carrera. Inicialmente prevista a 15 vueltas, la competencia se retrasó una hora y cuarenta minutos y finalmente se redujo a 10 giros, ya que los helicópteros sanitarios no podían dejar el circuito hasta concretar los traslados.
Horas más tarde, la organización volvió a emitir un parte médico que trajo algo de alivio: "Rueda está despierto y alerta, con sospecha de fractura de mano y varias contusiones", se reiteró en el comunicado oficial. Respecto a Dettwiler, las primeras informaciones señalaron que también se encuentra fuera de peligro, aunque continúa en observación y a la espera de nuevos estudios.