Mientras todas las miradas se posaban sobre el Superclásico entre River y Boca, otro clásico sudamericano de alto vuelo se estaba disputando. En Paraguay, Olimpia y Cerro Porteño disputaban un partido en el Estadio Defensores del Chaco que, a diferencia del encuentro entre los gigantes argentinos, terminó de la peor manera posible: varios disturbios obligaron a suspender el duelo cuando apenas se jugaban 29 minutos del primer tiempo.
El árbitro Juan Gabriel Benítez tomó la decisión tras los graves incidentes que se desataron en la Gradería Norte, donde se encontraba la hinchada de Cerro Porteño. El conflicto se originó por enfrentamientos entre fanáticos y la Policía Nacional, que intentó controlar la situación con balas de goma y gases lacrimógenos.
La intervención generó escenas de desesperación: muchos hinchas, afectados por los gases, sufrieron asfixia y buscaron refugio en el campo de juego ante la imposibilidad de evacuar por las salidas. Incluso, algunos lograron trasladarse hacia sectores ocupados por simpatizantes de Olimpia, donde recibieron asistencia en medio del caos.
El saldo fue de al menos una decena de heridos, aunque reportes médicos elevaron la cifra a 16 personas trasladadas al Hospital Barrio Obrero. Entre los casos más delicados se encuentra una mujer con un embarazo de 35 semanas afectada por la inhalación de gases, y un joven de 20 años atendido por una posible herida de arma de fuego. Autoridades también confirmaron lesionados entre efectivos policiales.








