Carlos Alcaraz se consagró este domingo campeón del Abierto de Australia tras vencer a Novak Djokovic en la final y lograr así su primer título en Melbourne, un triunfo que le permitió completar el Carrer Grand Slam, siendo el tenista más joven de la historia en hacerlo. Más allá del impacto deportivo, la conquista también tuvo un fuerte correlato económico y fiscal para el tenista español.
La edición 2026 del Abierto de Australia repartió una bolsa total de 111,5 millones de dólares australianos, cifra superior a la de años anteriores. Como campeón, Alcaraz se quedó con el premio mayor del torneo: 4.150.000 dólares australianos brutos, que al tipo de cambio actual equivalen aproximadamente a 2,44 millones de euros.
Al tener su residencia fiscal en España, el tenista está obligado a declarar en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) los premios obtenidos en el extranjero. En el caso de los ingresos deportivos, estos se integran en la base imponible y tributan según un sistema progresivo cuyo tipo marginal máximo ronda el 45%, con ligeras variaciones según la comunidad autónoma. En la Región de Murcia, donde reside Alcaraz, ese porcentaje se aproxima a dicho tope.









