La noche de Copa Sudamericana del miércoles pasado en Avellaneda dejó un saldo preocupante. Los serios incidentes entre hinchas de Independiente y de la Universidad de Chile derivaron en la clausura del estadio Libertadores de América-Ricardo Bochini y en una causa judicial que avanza con denuncias graves.
El fiscal Mariano Zitto, a cargo de la investigación, señaló que la falta de prevención fue clave en la escalada de violencia. "La parcialidad chilena ya había roto cámaras, escaleras y el buffet. Eso debería haber dado una alerta antes de que empiece el partido", explicó en diálogo con DSports Radio.











