Castrilli destruyó a la AFA del Chiqui Tapia: 'Gobiernan como una dictadura'
Castrilli apuntó contra el arbitraje actual del fútbol argentino
porAlejandro Gambirassi
deportes
El emblemático exárbitro cuestionó con dureza a la conducción actual del arbitraje del fútbol argentino y habló de "dinero sucio" y "compra de voluntades"
Javier Castrilli, icónico exárbitro que tuvo el país en la década de los 80 y 90, volvió a encender la polémica al lanzar fuertes críticas contra la conducción arbitral del fútbol argentino. En una entrevista con Radio Rivadavia, aseguró que el sistema que rige hoy al referato está "sostenido en el miedo, la manipulación y la compra de voluntades", y que la crisis es tan profunda como previsible para quienes siguen el tema de cerca.
Castrilli afirmó que "el arbitraje se usó para construir poder a través del miedo y la esperanza" y que quienes conducen ese entramado "eligen el terror, gobiernan como una dictadura". Según su mirada, detrás del manejo actual existe un circuito de intereses donde circula "dinero sucio" destinado a "comprar voluntades de dirigentes". Para el exjuez, buena parte de esa estructura se consolidó en el fútbol del interior: "El poder lo construyeron ahí; Toviggino siempre estuvo vinculado y vio el negocio", apuntó.
La estructura corrupta de árbitro viene desde el fútbol del interior
El exárbitro remarcó que nada de lo que ocurre debería sorprender. "La prensa toma nota ahora que llegó a Primera, pero esto pasa hace años", sostuvo. Incluso recordó que en 2018 ya había advertido lo que se venía: "Le dije a Mariano Closs que todavía no habíamos visto lo peor".
Castrilli también fue duro con el plantel arbitral que hoy ocupa posiciones centrales. Aseguró que los consideraba "sicarios" y que los equipos "sabían que los iban a ejecutar". Y agregó que el problema ya superó cualquier margen de duda: "Ya no existe la sospecha. Aunque quieran dirigir bien, no pueden".
En el cierre, trazó una comparación con la etapa de Julio Grondona. Si bien aclaró que el histórico dirigente "no era un santo", destacó que aplicaba una norma firme: "Ante la menor sospecha sobre un árbitro, dejaba de dirigir". Para Castrilli, la ausencia de ese control es una de las razones del deterioro que atraviesa hoy al arbitraje argentino.