Claudio Úbeda rompió el silencio este jueves después de que Boca Juniors decidiera no renovarle el contrato como entrenador. El Sifón, visiblemente afectado, compartió sus sensaciones sobre el final de su ciclo en el club de la Ribera y remarcó que, más allá del dolor, entiende las razones de la dirigencia.
"Duele bastante que me digan ex técnico de Boca", confesó en diálogo con Radio La Red. El técnico admitió que en un gigante como el Xeneize siempre se necesita ganar y que la eliminación en la Copa Libertadores marcó un punto de inflexión imposible de ignorar.
Úbeda subrayó que fracasar es cuando uno no intenta, y dejó en claro que su equipo dio todo hasta el último partido. "Nosotros intentamos hasta el final", afirmó con convicción.
El DT repasó cómo se dio su alejamiento. Contó que el Chelo Delgado lo citó para explicarle cara a cara los motivos de la decisión y le agradeció el proceso sin conflictos internos en el Mundo Boca.
El balance de un ciclo exigente
A pesar del desenlace, Úbeda rescató aspectos positivos de su paso por el club. Mencionó el proceso de adaptación que vivió el equipo y el crecimiento que tuvo después de la salida de Miguel Russo. Desde el partido contra Lanús, el conjunto sumó 14 partidos sin perder y ganó los dos clásicos.
"En la tabla anual estamos clasificados a la próxima Libertadores, pero a Boca no le alcanza con eso y necesita ganar", explicó. Lamentó que la gente se quede con la foto final y se enoje por no haber pasado de fase en el torneo continental.
El entrenador reconoció que una cosa es el deseo de seguir perteneciendo al grupo y otra son los resultados que terminan tapando las cosas buenas que se hicieron durante el año.
Úbeda valoró la relación que mantuvo con Juan Román Riquelme, con quien hablaba lo suficiente sobre el equipo. "Nunca me impuso que tenía que poner a uno u otro jugador. Siempre la decisión fue mía hasta el último partido", detalló.
Una salida con respeto mutuo
El Sifón se mostró agradecido por el trato recibido y comprendió las exigencias propias de un club tan grande como Boca. "Sabíamos que dependíamos mucho de ese resultado en la Libertadores", admitió.
A lo largo de la charla, evitó caer en reproches y mantuvo un tono de respeto hacia la institución y sus dirigentes. Destacó que no hubo problemas internos y que el foco siempre estuvo en el crecimiento del plantel.
Con su partida, Boca cierra un capítulo y abre la búsqueda de un nuevo entrenador. Úbeda, por su parte, se lleva la experiencia de haber dirigido en uno de los clubes más importantes de Sudamérica y la satisfacción de haber intentado todo lo posible en cada partido.
El dolor por dejar el Xeneize es real, pero también queda la certeza de haber dado batalla en un contexto de alta presión. Ahora, el futuro dirá cuál será el próximo destino del Sifón en su carrera como DT.