Después del pitazo final, las cámaras captaron un momento que conmovió a todo el mundo del fútbol. Lionel Messi, el capitán de la Selección argentina, bajó la cabeza, apretó los puños y se quebró en un llanto que reflejaba toda la tensión vivida durante los 90 minutos.
El triunfo por 3 a 2 ante Egipto permitió a la Albiceleste clasificar a los cuartos de final del Mundial 2026. Fue un partido durísimo, donde el equipo de Lionel Scaloni tuvo que remar desde atrás después de que el rival se pusiera en ventaja.
Messi no fue ajeno a las dificultades. En un momento clave, cuando Argentina perdía, el capitán tuvo la chance de un penal, pero no pudo convertir. Esa falla aumentó la presión, pero el astro rosarino se repuso de gran manera.
La revancha del capitán
En los minutos finales, Messi logró marcar uno de los goles de la remontada. Su gol fue clave para dar vuelta el resultado adverso y sellar la clasificación entre los ocho mejores del torneo. Los compañeros lo rodearon enseguida, pero la emoción ya era incontenible.
Una vez consumada la victoria, el desahogo del 10 se hizo visible para todos. Permaneció varios segundos en el césped, visiblemente emocionado, recibiendo abrazos de sus compañeros que celebraban el paso a cuartos. Esa secuencia se viralizó de inmediato en las redes.
El partido había exigido al máximo a todo el plantel. Egipto planteó un encuentro complicado y obligó a la Selección a trabajar más de la cuenta. Sin embargo, el carácter del equipo y la jerarquía de sus figuras terminaron imponiéndose.