Esperable: Egipto e Irán rechazaron contundentemente ser el 'Partido del orgullo LGBT' del Mundial 2026
Tanto Egipto como Irán rechazaron ser el "Partido del Orgullo" del Mundial 2026
porAlejandro Gambirassi
deportes
Ambos países se mostraron en contra la denominación y ahora FIFA deberá resolver esta controvertida situación
El sorteo del Mundial 2026 dejó un cruce con fuerte tensión política. Egipto e Irán fueron designados para disputar el partido que Seattle había definido, meses antes de conocer los rivales, como el "Partido del Orgullo LGBT". La programación del encuentro, previsto para el 26 de junio en el Lumen Field Stadium, coincide con el inicio del fin de semana del Orgullo en la ciudad. Pero ambas federaciones pidieron formalmente que se retire esa denominación.
El presidente de la Federación Iraní, Mahdi Taj, cuestionó con dureza la decisión. "Tanto nosotros como Egipto hemos protestado. Es una decisión irrazonable que parece apoyar a un grupo en particular. Sin duda, abordaremos este asunto", declaró en la televisión estatal. La objeción de ambos países se apoya en su legislación: en Irán y Egipto, las relaciones entre personas del mismo sexo son ilegales.
Ambos países rechazan todo lo relacionado al colectivo LGBT
La propuesta proviene del Comité Asesor de Partidos del Orgullo de Seattle (PMAC), que confirmó que seguirá adelante con el evento temático pese a las quejas diplomáticas. La alcaldesa, Katie Wilson, también ratificó la postura local y envió un mensaje de inclusión: "Con partidos en Juneteenth y en el Orgullo, podemos demostrarle al mundo que en Seattle todos son bienvenidos".
Hasta el momento, la FIFA no fijó una posición. El antecedente inmediato es Qatar 2022, cuando el organismo prohibió el uso del brazalete "OneLove", una medida que generó fuerte controversia y obligó a varias selecciones europeas a desistir de portarlo.
Mientras Irán y Egipto completan el Grupo G junto a Bélgica y Nueva Zelanda, la dimensión deportiva parece haber quedado en segundo plano. El choque programado para el 26 de junio ya se perfila como uno de los partidos más delicados del Mundial 2026, en la encrucijada entre política internacional, derechos humanos y la agenda festiva de la ciudad anfitriona.