Franco Colapinto debutó en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Italia del año pasado con el Williams FW46. En ese tiempo, todo parecía fluir a la perfección: tuvo un inicio sólido en Monza y sorprendió en Azerbaiyán, donde entró en la Q3 y finalizó octavo, sumando puntos en apenas su segunda carrera.
Sin embargo, su regreso en mayo de este año al volante con el Alpine A525 le presentó un escenario completamente distinto, con varios resultados negativos y más incertidumbres que certezas. En ese marco, el argentino reconoció que el auto era más complejo de manejar y que, a diferencia de su paso por Williams, no había tenido incidencia en su desarrollo.
"Me subí a un auto que ya había sido desarrollado y conducido por muchos otros pilotos, pero no realmente por mí. Así que no tuve mucha influencia en lo que quería del auto este año. No tuve realmente un aporte sobre cómo arreglar cosas antes de que comenzara la temporada o sobre cómo se había desarrollado el auto a lo largo de los años", contó en el podcast Beyond the Grid.












