El circuito callejero de Marina Bay albergará desde el viernes hasta el domingo el Gran Premio de Singapur, siendo la decimoctava cita del campeonato y que trae consigo uno de los retos más desafiantes.
Un fin de semana que puede traerle a los aficionados un show único como demostró este circuito en todas las ediciones que se celebró desde 2008, donde el safety car tuvo asistencia perfecta.
Como sucedió en la carrera pasada, Singapur es un circuito de estilo callejero, donde predomina la velocidad, las frenadas y los muros, cargado de adrenalina. Este trazado, que fue el primero en celebrarse durante la noche, tiene una longitud de 4.928 metros y son 62 los giros que deben dar los pilotos para completar los 300km.
Cuenta con 19 curvas de las cuales 8 son lentas y 11 se hacen pisando el acelerador, por lo tanto la tracción juega un papel fundamental, así como la precisión para salir pegado a los muros y no regalarle al rival ni una sola milésima.
En cuanto al desgaste de neumáticos, la pista no es muy abrasiva, por lo tanto se utiliza la gama más blanda de Pirelli y dependiendo de la estrategia, pueden llegar a hacer una sola parada.
Este trazado, así como los anteriores, son una incógnita para Franco Colapinto, quien además de no conocerlo, tuvo solo tres días para hacer prácticas en el simulador antes de la sesión libre del viernes. Por lo tanto representa un desafío, no solo a nivel de conducción, sino también físico. El Gran Premio de Singapur es conocido por la enorme exigencia física, ya que la humedad y el calor generan un ambiente de sauna para los pilotos, además de por las altas temperaturas, también porque es una de las carreras que más duran.








