Durante el período de suspensión, Milićević tendrá prohibido competir, entrenar o asistir a cualquier evento organizado o autorizado por la ATP, la WTA, los torneos de Grand Slam, World Tennis y las federaciones nacionales de tenis.


La ITIA sancionó al serbio Stefan Milićević hasta octubre de 2050 y le impuso una contundente multa económica por manipular partidos y captación de otros jugadores






Durante el período de suspensión, Milićević tendrá prohibido competir, entrenar o asistir a cualquier evento organizado o autorizado por la ATP, la WTA, los torneos de Grand Slam, World Tennis y las federaciones nacionales de tenis.
El tenis profesional vuelve a quedar bajo la lupa por la influencia de las apuestas ilegales, especialmente en los niveles más bajos del circuito, donde los ingresos económicos son limitados y la presión financiera puede convertirse en un factor de vulnerabilidad. En ese contexto, este jueves la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) anunció una de las sanciones más severas de su historia contra Stefan Milićević, un jugador serbio de 29 años acusado de encabezar una red dedicada a manipular partidos.
La resolución estableció una suspensión de 24 años y una multa de 70.000 dólares por infracciones graves al Programa Anticorrupción del Tenis. La medida entró en vigor el 9 de octubre y se extenderá hasta el 8 de octubre de 2050, cuando el deportista tendrá 53 años, por lo que sus posibilidades de regresar a la competencia profesional son prácticamente nulas.

Según la investigación del organismo, Milićević incurrió en distintas maniobras ilícitas entre 2022 y 2024. El expediente determinó que estuvo involucrado en el amaño de seis encuentros, cinco de ellos disputados por él mismo, e intentó manipular otros seis compromisos. De acuerdo con los registros de World Tennis, durante ese período participó en apenas 11 partidos profesionales, todos correspondientes al tercer nivel del circuito.
La trayectoria del serbio contrasta con la magnitud del castigo. Nacido el 26 de abril de 1997 en Belgrado, alcanzó su mejor posición en el ranking mundial de la ATP en agosto de 2014, cuando llegó al puesto 1338. Su último partido oficial se disputó el 10 de junio de 2024, en un torneo de la ITF celebrado en Kuršumlijska Banja, Serbia.
A lo largo de su carrera profesional, acumuló apenas 4.858 dólares en premios, una cifra muy inferior a la multa que deberá afrontar. No obstante, su recorrido deportivo tuvo un capítulo destacado en Estados Unidos: entre 2016 y 2020 representó a la Universidad de Minnesota, donde registró 81 victorias y 39 derrotas en individuales.

Allí fue reconocido como Novato del Año de la región central por la Asociación Intercolegial de Tenis, recibió la distinción All-Big Ten de primera selección y llegó a ocupar el puesto 33 entre los mejores jugadores universitarios del país. Después de graduarse, trabajó como asistente de entrenador en la Universidad DePaul, en Chicago.
Si bien los 24 años de suspensión de Milićević representan una de las penas más extensas impuestas por corrupción en el tenis, no constituyen un récord absoluto. La ITIA ya había sancionado de por vida a jugadores como el francés Alexis Musialek, la eslovena Nastja Kolar, la estadounidense Alexandra Riley y el búlgaro Karen Khachatryan.
No obstante, cabe aclarar que la sanción al serbio si es la mayor de la historia que tiene una duración determinada. Anteriormente, esa marca era ostentada por el francés Quentin Folliot, quien a finales de 2025 había recibido 20 años de suspensión por 27 infracciones anticorrupción, con multas económicas incluidas.
Sin embargo, el principal agravante no estuvo únicamente relacionado con su participación directa en los arreglos. La ITIA concluyó que el serbio también reclutó o intentó reclutar a otros tenistas para incorporarlos a la estructura de corrupción, una conducta que amplió el alcance de la trama y contribuyó a endurecer el castigo.
La investigación también estuvo marcada por la falta de colaboración del jugador. Durante 2026, la agencia realizó siete intentos de contacto por diferentes canales para obtener una respuesta, pero no consiguió su participación. El 24 de septiembre, una vez finalizadas las pesquisas, Milićević recibió una notificación por las infracciones graves detectadas, a la que tampoco respondió.

Ante esa situación, y de acuerdo con las normas y las directrices disciplinarias de la entidad, la ITIA aplicó una sanción por defecto, sin necesidad de celebrar una audiencia formal por corrupción. No obstante, un portavoz del organismo aclaró que la extensión de la inhabilitación respondió a la gravedad de las actividades de captación y no estuvo condicionada por la falta de cooperación del tenista.