Días después de finalizado, el Mundial 2026 sigue dando de qué hablar, sobre todo sus polémicas. En ese marco, recientemente salió a la luz un informe preliminar del Grupo de Copenhague, organismo internacional especializado en la prevención de la manipulación de competiciones deportivas, en el que se detectaron siete alertas vinculadas a posibles irregularidades en los mercados de apuestas durante el Mundial 2026.
El reporte, al que accedió The Athletic antes de su publicación completa, resume el trabajo realizado por la red internacional creada bajo el Convenio de Macolin del Consejo de Europa. Durante la Copa del Mundo fueron monitoreados los 104 encuentros del certamen, con 15 partidos bajo vigilancia reforzada y 12 episodios específicos analizados por su potencial riesgo para la integridad deportiva.
La portada del artículo de The Athletic
Dentro de este grupo, siete incidencias fueron catalogadas como "alertas amarillas", el segundo nivel de una escala que también contempla los estados verde, naranja y rojo. Según la definición del propio organismo, esta categoría se aplica cuando existen "varios indicios de irregularidades", como movimientos inusuales en las cuotas de apuestas, rumores o información de inteligencia, aunque sin constituir una prueba de manipulación.
Entre las situaciones que despertaron mayor atención figuran la expulsión del sudafricano Themba Zwane frente a México, un elevado volumen de apuestas en la plataforma Polymarket a que España no vencería a Cabo Verde (partido que terminó 0-0) y la demora de tres minutos y medio del VAR para anular un gol de Ferran Torres en la victoria española sobre Arabia Saudita.
El informe también cuestiona la apertura de un mercado de apuestas sobre la presencia de Folarin Balogun en el partido entre Estados Unidos y Bélgica. Ese mercado se habilitó cuando el delantero estadounidense todavía debía cumplir una suspensión por su expulsión en el partido previo ante Bosnia y antes de que la FIFA confirmara oficialmente que la sanción había sido suspendida. Para este caso, el Grupo de Copenhague solicitó una explicación formal al máximo organismo del fútbol, ya que no se detectaron mercados similares para los otros 14 futbolistas expulsados durante el torneo.
La falta de Balogun que derivó en su expulsión, cuya suspensión resultante luego sería anulada
Christian Kalb, especialista en regulación del juego que colaboró anteriormente con el Grupo de Copenhague aunque no participó en este informe, explicó que este tipo de alertas puede responder a múltiples factores y no necesariamente a un arreglo de partidos. "Las alertas pueden explicarse por comportamientos atípicos como cambios en las cuotas o estrategias de cobertura de riesgo. Hay muchas explicaciones que no implican manipulación", señaló a The Athletic.
El organismo también estimó que durante el Mundial se movieron alrededor de 240.000 millones de dólaresen apuestas, aproximadamente el doble que en Qatar 2022. Además, por primera vez incorporó un monitoreo permanente de mercados de predicción como Polymarket y Kalshi, plataformas que, según el informe, plantean nuevos desafíos por permitir apuestas sobre una amplia variedad de eventos y, en muchos casos, con métodos de pago difíciles de rastrear.
Dos días antes de conocerse este reporte, la FIFA había difundido las conclusiones de su Grupo de Trabajo de Integridad, que aseguró no haber detectado "actividad sospechosa de apuestas ni indicios de manipulación de partidos" en ninguno de los 104 encuentros del Mundial. Durante la competencia, el organismo trabajó junto a Interpol, el FBI, Sportradar, las seis confederaciones continentales y el propio Grupo de Copenhague para supervisar en tiempo real los mercados de apuestas y los canales de denuncia.
La FIFA aseguró no haber encontrado irregularidades durante el Mundial
Cabe aclarar que, pese a todo expuesto por la organización europea, el documento aclara que no existen evidencias de amaño de partidos y que las situaciones señaladas solo justifican un seguimiento más exhaustivo.