Christian Horner, el hombre que construyó el imperio de Red Bull Racing en la Fórmula 1, se enteró de su despido de la forma más inesperada y fría posible: cara a cara, en una reunión reservada en una suite de lujo en Londres.
Según reveló el diario alemán Bild, todo sucedió lejos de los boxes, las cámaras y el bullicio del paddock. Horner fue citado por Helmut Marko, histórico asesor de la escudería, y Oliver Mintzlaff, responsable deportivo del holding Red Bull.











