Tras su polémico arbitraje en el Barracas Central - Boca, Nicolás Lamolina no fue designado para dirigir ningún partido de Primera División ni de Primera Nacional este fin de semana. La medida se interpreta en el ambiente futbolístico como un castigo por sus malas decisiones, incluidas las dos expulsiones no cobradas a Rafael Barrios y Javier Ruiz, pero sobre todo por la expulsión a Iván Tapia, hijo del presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia.
El tema fue ampliamente comentado por Mariano Closs en su programa de ESPN, donde se mostró muy crítico con la dirigencia del arbitraje argentino. "Lo limpiaron a Lamolina… Lamolina fue designado para este partido para que nadie pensara nada. Porque es un árbitro creíble. Dirigió Barracas-Boca y no lo designaron ni para sacar un lateral", aseguró.
El periodista también comparó la situación con otros casos y cuestionó el rol del VAR en el partido: "¿Qué hice cuando no fue designado Lamolina? Dije: quién fue el VAR de ese partido, Trucco. Revisé si estaba designado. Va a ser VAR de River-Gimnasia. Quiere decir, conclusión, que no le reprochan esa jugada a Lamolina. Con Trucco y Lamolina coincidimos que es tarjeta amarilla. Conclusión: lo limpiaron por haber sacado a Tapia. Es tremendo".
Closs además apuntó contra los veedores arbitrales, insinuando que existiría un trato desigual entre jueces: "Tiene mala suerte con los veedores Lamolina. Los veedores de Gariano, Lobo Medina, Aarasa, Merlos y Zunino son siempre buenos. Ahora tenemos que ocuparnos de los veedores... Oh casualidad, limpiaron a Lamolina y no limpian nunca a ni Gariano, ni Lobo Medina, ni a Arasa ni a Zunino. Qué bárbaro, ¿no?".
Cabe destacar que la decisión de no haber incluido a Lamolina entre los árbitros de la próxima fecha fue hecha íntegramente por Federico Beligoy, Director Nacional de Arbitraje y uno de los más fieles socios de Tapia. Este caso vuelve a poner de relieve cómo los altos cargos de la AFA parecen manejar el fútbol argentino a su antojo, tomando decisiones que muchas veces parecen responder más a intereses personales que a criterios deportivos o de justicia