La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo nivel este miércoles después de que el régimen iraní lanzara misiles y drones contra bases militares estadounidenses en la región, incluidas instalaciones en Baréin y Jordania, en respuesta a bombardeos ordenados por Estados Unidos contra posiciones iraníes cercanas al Estrecho de Ormuz. La escalada se produjo tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense, incidente que el presidente Donald Trump atribuyó directamente a Teherán y que desencadenó una rápida represalia militar.
El intercambio de ataques representa uno de los episodios más graves desde el inicio de la actual crisis regional y vuelve a colocar al régimen iraní en el centro de las acusaciones por desestabilizar una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), principal brazo militar e ideológico del régimen islámico, confirmó durante la madrugada el lanzamiento de drones y misiles contra objetivos estadounidenses. En un comunicado difundido por canales oficiales, los ''Guardianes de la Revolución'' aseguraron que una de sus operaciones estuvo dirigida contra instalaciones vinculadas a la Quinta Flota de Estados Unidos en Baréin.
La organización también afirmó que la ofensiva fue una respuesta a los bombardeos ejecutados por Washington horas antes sobre varios puntos del sur de Irán. Según la versión iraní, los ataques estadounidenses dañaron infraestructura civil, incluyendo depósitos de agua y una torre de telecomunicaciones en la región de Sirik.












