El vínculo contemplaba una inversión de 612 millones de dólares y la cesión de activos clave del club. El documento se había mantenido reservado y nunca fue tratado ni aprobado por los socios
A varias semanas de su salida definitiva, Marcelo Moretti sigue dando de qué hablar en San Lorenzo. Un contrato firmado ante escribano público en noviembre de 2024 expuso una negociación reservada entre el ex presidente y Foster Gillett, relacionado anteriormente con Estudiantes de La Plata, que contemplaba un ambicioso plan económico y deportivo que incluía el control del fútbol profesional.
La propuesta vinculaba al club con el empresario estadounidense, quien fue representado en esta negociación por el comisionista Nazareno Navone. El documento establecía una vigencia de 45 días y estaba sujeto a una estricta cláusula de confidencialidad, lo que explica por qué nunca fue comunicado públicamente a los socios.
Moretti firmó un preacuerdo secreto con Foster Gillett
El proyecto preveía una inversión total de 612 millones de dólares, dividida en dos etapas. En una primera instancia, se apuntaba al saneamiento de pasivos, estimados en unos 40 millones, la construcción de una nueva Ciudad Deportiva y la adquisición de terrenos en Boedo. Como eje central, se proyectaba la edificación de un estadio techado para 55 mil espectadores en Avenida La Plata, con un presupuesto cercano a los 220 millones y fecha estimada de inicio entre julio y agosto de 2025.
La segunda etapa estaba orientada al desarrollo deportivo e institucional, con 100 millones destinados a reforzar el plantel profesional y otros 200 millones para conformar un fideicomiso que garantizara el funcionamiento del club, con cobertura de gastos operativos anuales. Además, se contemplaban fondos adicionales para la puesta en marcha del convenio.
Moretti y Foster Gillett tenían un preacuerdo para una inversión de 612 millones de dólares
El esquema no implicaba formalmente la conversión en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD), pero sí la creación de una nueva figura jurídica asociativa. En ese marco, el inversor aportaría el capital, mientras que San Lorenzo cedería activos clave: ingresos por transferencias de jugadores, derechos de televisión, explotación de la marca, uso del estadio y distintas fuentes de financiamiento vinculadas al fútbol.
Uno de los puntos más sensibles del acuerdo era el destino del actual estadio. El Nuevo Gasómetro iba a quedar relegado a actividades como el fútbol femenino, la reserva y eventos recreativos, mientras que el foco principal se trasladaría al nuevo recinto en Boedo.
El Nuevo Gasometro iba a pasar a albergar otras actividades
Pese a la magnitud del proyecto, la iniciativa nunca avanzó. El documento contemplaba una etapa de due diligence y la aprobación final en una asamblea de socios, instancia que jamás fue convocada. Además, tampoco fue tratado en la Comisión Directiva.
El hermetismo que rodeó la negociación generó interrogantes puertas adentro, especialmente porque los socios no tuvieron participaciónen una propuesta que podía haber redefinido el modelo institucional de San Lorenzo.