Finalmente las declaraciones de Fabián Berlanga se hicieron realidad: el fútbol argentino quedará paralizado del jueves 5 al domingo 8 de marzo. En una reunión de Comité Ejecutivo realizada este lunes, los clubes de la Liga Profesional resolvieron por decisión unánime suspender la fecha 9 del Torneo Apertura y extender la medida al resto de las categorías, en rechazo a la denuncia presentada por Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La determinación se conoció tras un encuentro en el que los dirigentes analizaron la situación judicial que involucra a autoridades de la casa madre. La causa se originó a partir de una presentación realizada en diciembre por el ente recaudador, en la que se sostiene que la AFA habría incumplido el pago de impuesto a las ganancias, IVA y aportes previsionales durante distintos meses de 2024 y 2025 por un total de más de 19.000 millones de pesos.
Desde la AFA difundieron un comunicado en el que rechazaron las acusaciones y aseguraron que "no tiene deuda alguna exigible por las obligaciones fiscales que han sido tomadas como sustento de la denuncia presentada por ARCA". Además, sostuvieron que "el pago voluntario de estas obligaciones fiscales se hizo en forma previa a su vencimiento" y que el planteo ya fue elevado ante la Cámara de Apelaciones, donde permanece pendiente de resolución.
El comunicado de AFA
El texto también cuestiona el enfoque del organismo recaudador: "ARCA pretende considerar que estas obligaciones, que aún no se encuentran vencidas, y que ni siquiera puede cobrar, se transformen en el sustento de la posible comisión de un delito penal tributario, en abierta contradicción a las normas jurídicas vigentes".
En el marco de esta investigación fueron citados a prestar declaración indagatoria Claudio "Chiqui" Tapia, Pablo Toviggino, Cristian Malaspina, Gustavo Lorenzo y Víctor Blanco. Incluso Tapia debió solicitar autorización judicial para salir del país en los últimos días, pedido que fue concedido bajo caución.
Con este escenario de tensión institucional y judicial, los clubes decidieron plantar postura con un paro total de la actividad oficial durante el fin de semana, dejando en suspenso la programación prevista y profundizando el conflicto entre la dirigencia del fútbol argentino y el Gobierno nacional.