A menos de 100 días del Mundial, los problemas físicos de Kylian Mbappé se convirtieron en motivo de preocupación tanto en el Real Madrid como en la Selección de Francia. El delantero convive desde diciembre con una molestia que nunca terminó de desaparecer y que volvió a manifestarse en plena competencia europea.
De acuerdo a lo informado por el club español, se trata de un esguince en la rodilla izquierda sufrido el 7 de diciembre, en el partido ante el Celta de Vigo. Si bien en aquel momento no pareció de gravedad, el dolor persistió a lo largo de la temporada y reapareció en distintos tramos del calendario.
La última señal de alerta se dio en la previa del cruce ante el Benfica por la Champions League, cuando una nueva molestia en la misma zona lo obligó a frenar y a iniciar una ronda de consultas con especialistas para precisar el foco exacto del problema y definir el mejor tratamiento.
Mbappé no jugó la vuelta ante Benfica
Con la cita mundialista cada vez más cerca, la opción de pasar por el quirófano no seduce al entorno del futbolista. La prioridad es apostar por un tratamiento conservador que, aunque pueda marginarlo durante algunas fechas, le permita recuperarse sin comprometer su presencia en torneo disputado en Estados Unidos, México y Canadá.
Por eso, junto al departamento médico del Merengue, Mbappé analiza distintas alternativas. El tiempo de ausencia aún es incierto, pero la consigna es clara: no forzar la rodilla para evitar una recaída que complique su llegada a la próxima Copa del Mundo. Jugar con dolor, entienden, no solo afectaría su rendimiento, sino que también podría agravar el cuadro en el momento menos oportuno.