Los futbolistas del Lobo decidieron hacer paro este jueves por deudas salariales de la dirigencia de hasta cuatro meses
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A pocos días de la semifinal del Clausura ante Estudiantes, Gimnasia y Esgrima La Plata volvió a encender las alarmas institucionales. El plantel decidió no entrenarse este jueves en reclamo por deudas salariales y que también afectan a trabajadores de otras áreas. La medida, que ya tuvo antecedentes este año, se da justo en el mismo día en que Carlos Anacleto asume oficialmente como nuevo presidente tras su victoria electoral del último sábado.
En un comunicado difundido por los jugadores, se detalla la magnitud del problema. "A varios futbolistas se les adeudan hasta cuatro meses, es decir, que no perciben su sueldo individual desde el mes de julio. Este hecho impacta directamente en nuestras familias, en nuestras obligaciones y en el normal desarrollo de nuestra actividad profesional", relata el texto difundido.
El comunicado de los jugadores de Gimnasia
Además, remarcaron que la dirigencia entrante había prometido cancelar parte de la deuda de forma inmediata al asumir, algo que aún no sucedió.
La situación institucional es tan crítica como sostenida en el tiempo. En noviembre, mientras el Lobo peleaba por entrar a los playoffs y acababa de esquivar el descenso, el plantel había realizado dos paros consecutivos.
Ahora, el conflicto toma mayor relevancia, ya que el clásico ante Estudiantes está programado para el lunes a las 17 en el Bosque y el equipo actualmente dirigido por Fernando Zaniratto corre el riesgo de afrontarlo con una preparación afectada.
Zarinatto deberá afrontar el clásico con menos preparación
El malestar tampoco se limita al grupo de jugadores. A principios del mes pasado, trabajadores del club y miembros de Utedyc protestaron en la sede contra la gestión de Mariano Cowen, quien hoy deja su cargo, por atrasos salariales y otras obligaciones incumplidas. Anacleto, que asumió con la promesa de una inyección económica, deberá actuar rápido si quiere que el plantel retome los entrenamientos y que la semana previa al clásico no quede marcada, otra vez, por la crisis.