El debate por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) volvió a encenderse en el fútbol argentino y tuvo un protagonista inesperado. En la última reunión del Comité Ejecutivo realizada en el predio de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), donde seratificó el paro de la fecha 9 del Torneo Apertura, el presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata, Carlos Anacleto, presentó una alternativa que busca correrse de la grieta: ni SAD tradicionales ni cierre a la inversión privada, sino un modelo híbrido que bautizó como "sistema argentino".
Anacleto fue tajante: rechazó que su club pueda transformarse en una Sociedad Anónima Deportiva tal como está planteado el modelo. Sin embargo, sostuvo que el fútbol local necesita herramientas para atraer capitales.
Anacleto no quiere las SAD, pero no quiere cerrarle las puertas a las inversiones privadas
Su propuesta contempla el ingreso de inversores mediante contratos claros, con derechos y obligaciones específicos, aunque sin alterar la estructura institucional. El poder político y federativo seguiría en manos de los socios, quienes conservarían el voto y la conducción estratégica. Ninguna empresa podría apropiarse de una plaza ni intervenir en el sistema electoral interno.
El esquema guarda similitudes con la regla "50+1" aplicada en Alemania, donde los socios mantienen la mayoría accionaria y el control de las decisiones. La intención, según deslizó el titular del Lobo, es encontrar una fórmula que combine inversión con identidad y que cualquier transformación surja por impulso de los propios clubes, no por presión externa.
Tras la exposición, sorpresivamente el impresentable de Claudio "Chiqui" Tapiase mostró dispuesto a debatir la iniciativa en el corto plazo. No hubo definiciones concretas, pero sí una puerta abierta a que el proyecto sea tratado formalmente en el próximas reuniones de Comité Ejecutivo.
Tapia no descartó la propuesta
En un contexto donde varios países de la región avanzan hacia modelos empresariales, como el caso de Brasil, la propuesta de Gimnasia busca instalar una tercera vía. El desafío ahora será político: convertir una idea atractiva en los papeles en un consenso real dentro de un sistema que históricamente hizo de la figura del socio su bandera.