La Selección Argentina vivió una noche inolvidable en Atlanta. Después de un partido que quedará marcado en la historia del fútbol, el equipo de Lionel Scaloni venció 3-2 a Egipto en octavos de final del Mundial 2026 y se metió entre los ocho mejores del planeta.
Lo que parecía una eliminación segura con dos goles en contra cerca del final se transformó en una heroica remontada. Los jugadores, una vez terminado el encuentro, se metieron al vestuario y desataron una fiesta total: abrazos, saltos, cánticos y una alegría desbordante que reflejaba el esfuerzo de todo el grupo.









