Por miedo a las represalías del régimen, las futbolistas consiguieron quedarse en el país oceánico tras la polémica con el himno. Algunas de las que sí emprendieron el viaje de vuelta hicieron señales SOS antes de subir al avión
Tras la polémica desatada durante la Copa Asiática, el Gobierno de Australia confirmó que cinco futbolistas de la selección femenina de Irán recibieron visados humanitarios para permanecer en el país. La decisión se tomó luego de que las jugadoras manifestaran temor a posibles represalias si regresaban a su país.
El ministro del Interior australiano, Tony Burke, explicó que las conversaciones con la delegación comenzaron en los últimos días y que finalmente 5 de las 26 integrantespidieron asistencia para quedarse. "La policía australiana las trasladó a un lugar seguro. Anoche di mi aprobación final a sus solicitudes de visados humanitarios", señaló. "Pueden quedarse en Australia, aquí están seguras y hace falta que se sientan como en casa", agregó.
Entre las futbolistas que solicitaron asilo se encuentra la capitana Zahra Ghanbari. Según medios locales, al menos otras dos jugadoras también habrían iniciado trámites similares, aunque esa información aún no fue confirmada oficialmente por el Ministerio del Interior.
La mayoría de la delegación volverá a Irán
Por su parte, el resto de la delegación abandonó territorio australiano este martes. Las jugadoras viajaron desde Sídney hacia Kuala Lumpur, en Malasia, escala previa a su regreso a Irán, según informó la cadena pública ABC.
El desesperado pedido de ayuda antes de subir al avión
En las últimas horas comenzó a circularun video en las redes sociales en el que se puede ver algunas jugadoras de Irán haciendo señales SOS con las luces de sus celulares en el colectivo que los iba a llevar a su avión.
Según diversas fuentes, algunas habrían sido arrastradas a la fuerza por guardias del régimen. De momento, su futuro es incierto, pero todo parece indicar que sufrirán un castigos muy severos, incluida posiblemente la pena de muerte, no solo para ellas, sino que también para sus familiares y personas cercanas.
El origen del conflicto y las repercusiones internacionales
La controversia comenzó cuando varias futbolistas se negaron a cantar el himno nacional iraní antes del debut frente a Corea del Sur en la Copa Asiática femenina. El gesto generó duras críticas en medios oficiales de su país, que llegaron a calificarlas de "traidoras". Aunque en los partidos siguientes sí entonaron el himno, el episodio despertó preocupación internacional por su seguridad.
El caso también tomó dimensión política cuando el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió públicamente a Australia que concediera asilo a las jugadoras ante el riesgo de persecución.
Desde Irán, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, cuestionó esa intervención y acusó a Washington de intentar "secuestrar" a las futbolistas. Además, aseguró que el país las espera "con los brazos abiertos" para su regreso.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos alertaron sobre el riesgo que podrían enfrentar si vuelven a Irán. Zaki Haidari, activista de Amnistía Internacional, sostuvo que algunas integrantes del equipo incluso habrían visto a sus familias amenazadas en los últimos días.