Jorge Valdano se refirió al momento complicado que vive Julián Álvarez en el Atlético de Madrid. El exfutbolista argentino centró su mirada en el distanciamiento que se generó entre el delantero y los hinchas del equipo español después de que no se concretara su salida y de los reiterados silbidos recibidos en el estadio.
Para explicar lo que percibe, Valdano recuperó una frase de Julio Cortázar. Recordó que el escritor sostenía que “cuando uno dice que se va, es que ya se ha ido”. Y agregó que, si uno observaba el rostro de Álvarez, se notaba que ya se había ido. Lo mismo ocurría al mirarle los ojos.
La reflexión de Valdano nace a partir de las declaraciones que el propio delantero formuló durante el Mundial 2026. En aquel momento Álvarez expresó que lo mejor para todos era una transferencia y que quería cumplir su sueño. Los rumores de una posible partida estaban a la orden del día.
Sin embargo, el club madrileño cerró cualquier posibilidad de traspaso y el jugador sigue formando parte del plantel. Esa decisión no calmó el ambiente. Al contrario, la tensión creció en el último partido por la segunda fecha de LaLiga frente a Villarreal.
Los silbidos en el Metropolitano
Álvarez arrancó desde el banco, entró en el segundo tiempo y otra vez escuchó silbidos en el Estadio Metropolitano. El rechazo de una parte de la afición se hizo evidente una vez más y dejó en evidencia el clima que rodea al delantero.
Valdano también se detuvo en la actitud de la hinchada. Señaló que, si se miraba hacia la gente, también se percibía que el vínculo ya se había roto. “No sé cómo se reconstruye esta relación entre la máxima figura del Atlético y su hinchada”, afirmó.
El exjugador fue más allá y planteó dudas sobre el futuro inmediato. Dijo que no sabe si será posible recuperar esa conexión ni si, anímicamente, Álvarez estará en condiciones de dar vuelta una situación de este tipo. Según su lectura, está claro que la ilusión del delantero está en otra parte.
El conflicto se agrava después de una semana en la que aparecieron pancartas en contra del argentino y carteles con el mensaje “Julián fuera” cerca de la Ciudad Deportiva. Esos gestos sumaron presión en un contexto ya delicado.