Un reciente informe sobre la evolución del empleo público en Argentina vuelve a exponer con claridad una tendencia que marcó el rumbo de la política económica en las últimas dos décadas.
Los datos del gráfico, que salieron del Ministerio de Capital Humano y de organismos como el FMI, revelan que, desde 2003 hasta 2015, durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, el empleo estatal creció de manera constante, transformándose en una pesada carga para las cuentas públicas.
Esta expansión, presentada entonces como “inclusión laboral”, implicó un aumento significativo del número de empleados públicos asalariados por cada 1.000 habitantes, muchos de ellos contratados con fines político.












