La sede del Banco Nación en Río Cuarto dejó de pagar una tasa municipal que considera inaplicable, generando un inesperado cruce con las autoridades locales. El municipio, lejos de revisar el cobro, respondió con un reclamo formal ante la Justicia, abriendo un conflicto que podría sentar precedente.
En lugar de revisar el uso de los recursos o mejorar la eficiencia del gasto, la gestión del peronista Guillermo De Rivas optó por la vía judicial. Una reacción previsible de una política adicta a la caja, sin vocación de ajuste, transparencia ni autocrítica.
¿El fin del “todo vale” fiscal en municipios?
El planteo del Banco Nación encuentra sustento: no puede haber tributo sin servicio. La tasa reclamada por el municipio de Río Cuarto aparece como un costo encubierto más, una práctica extendida entre gobiernos locales que buscan compensar su déficit con abusivas formas de recaudación.












