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Economía

Bomba inflacionaria: La deuda del Banco Central superó el 230% de la base monetaria y se aproxima al nivel más alto de la historia

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El déficit cuasi-fiscal crece a tasas cada vez más aceleradas, y solo demora 5 meses en generar una nueva base monetaria por la emisión. El Banco Central paga el equivalente al 0,8% del PBI cada mes para mantener los intereses de la deuda remunerada. 

Los desequilibrios monetarios de la economía argentina son los más profundos desde el primer semestre de 1989. La deuda remunerada del Banco Central (la posición de Leliq y Pases) concentra el equivalente al 230% de la base monetaria que efectivamente circula en la economía.

En otras palabras, más de dos bases monetarias se encuentran virtualmente “atrapadas” en los instrumentos remunerados del BCRA, suponiendo un peligro hiperinflacionario siempre latente. Se suma un total de 11,8 billones de pesos reprimidos por el sistema, de los cuales el 76% lo componen las Leliq y el 24% restante se encuentra bajo la posición de Pases. Este fenómeno se conoce como “sobrante monetario” y fue muy usual en las economías socialistas del siglo pasado.

La relación entre pasivos remunerados y la base monetaria es la más alta desde marzo de 1989, precisamente el mes que antecedió al peor episodio hiperinflacionario en la historia de Argentina.

Algunos analistas aún descartan un mayor estallido del sistema, debido a que la mayor parte del crecimiento relativo de la deuda remunerada frente a la base monetaria se debe a que esta última desaceleró notoriamente su expansión (y de hecho está cayendo en términos reales). Desde este punto de vista, se alega que el stock de pasivos remunerados todavía permanece “relativamente estable” en alrededor de los 11 puntos del PBI desde 2017.

Sin embargo, este escenario podría dejar de ser representativo si se tiene en cuenta la dinámica de los intereses que paga esa deuda. La política de esterilización monetaria llevó al BCRA a retirar pesos del mercado mediante la colocación de deuda remunerada por intereses, a fin de combatir la inflación y aminorar al menos una parte del impacto de monetizar el déficit. Pero lo que se encuentra fuera de control es la carga por los propios intereses que este mecanismo genera. 

Solamente en lo que va de marzo, el BCRA debió imprimir hasta 800.000 millones de pesos para pagar los intereses de las Leliq y los Pases, el equivalente al 0,8% del PBI de referencia para ese mes. La posición acumulada de 12 meses por el pago de intereses, formalmente el déficit cuasi-fiscal, escaló al 5% del PBI en marzo de 2023 y no se observaba algo semejante desde 1989. De continuar por este camino a 1 año vista, el BCRA se vería forzado a imprimir dinero para pagar hasta el 9,6% del PBI en materia de intereses por remuneración de sus pasivos. 

La inflación minorista superó el 102,5% interanual en febrero de 2023, mientras que la mayorista alcanzó el 104,5% en el mismo período. Estos resultados se dieron a pesar de que se retiene el equivalente a 2 bases monetarias adicionales dentro del BCRA, dinero que no circula y que, de hacerlo efectivamente, generaría rápidamente una hiperinflación.

La autoridad monetaria dirigida por el radical Miguel Pesce dispuso de un nuevo aumento de la tasa de interés por las Leliq, llevándola al 78% anual y hasta 112,98% en términos efectivos (si se reinvierte el capital por 12 meses). 

Lo que comenzó como una maniobra anti-inflacionaria, ahora genera el efecto inverso: actualmente el pago de intereses por deuda remunerada es el principal factor explicativo para la expansión de la base monetaria cada mes. Aún retirándose pesos del mercado, el mero pago de intereses hace que la tarea se vuelva completamente inútil para bajar la inflación, incluso de manera independiente del déficit fiscal del Tesoro nacional. 

El déficit cuasi-fiscal genera un mecanismo de emisión monetaria endógena, independiente de los déficits y con “vida propia”. Se configura como el principal obstáculo para anclar expectativas inflacionarias a futuro, y la principal piedra en el camino para cualquier tipo de intento de estabilización.

Economía

Si bien se espera una inflación en junio por encima de mayo por el ajuste de tarifas, el resto de los precios de la economía subieron 0%

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La tercera semana de junio registró una suba nula de precios en la economía, sin contar tarifas, que corren su propio curso de ajuste intentando compensar casi una década de atrasos.

Aunque junio terminará con más inflación que mayo, por la suba de tarifas, la desaceleración en alimentos y bebidas sigue su curso. En la tercera semana de este mes, el incremento fue de 0% según el relevamiento realizado por la consultora Econométrica, de Ramiro Castiñeira.

La inflación de mayo dio 4,2%, la más baja en más de dos años, pero ese dato tuvo la ventaja de que no llegó a agarrar el ajuste de tarifas que entraron en efecto en junio. Por lo tanto, a pesar de que la canasta básica de alimentos, bebidas, vivienda, y medicamentos prácticamente no subieron, el salto de tarifas llevará la inflación del mes a 5,5 por ciento, según estiman consultoras privadas.

Según proyecta la consultora Equlibra, si el ajuste de tarifas hubiera impactado en el índice de mayo, hubiera sumado 2,5 puntos adicionales por lo que hubiera rondado el 6,7%. Por su parte, en ese escenario teórico, la inflación de junio estaría por debajo del 3%.

Este análisis es interesante porque permite ver mejor la caída de la inflación que se viene dando. En abril fue del 8,8%, en mayo hubiera sido del 6,7% y este mes en 3%. Estos números representan mejor la realidad que se está viviendo en la economía argentina, en vez del 8,8%; 4,2% y 5,5% que se terminará dando, pero que no refleja tan bien lo que está ocurriendo.

Además, este "ajuste estadístico" permite ver que el plan de Luis Caputo está funcionando, ya que su objetivo es que la inflación, libre de ajustes tarifarios, converja al 2% mensual para fin de año, que es el valor de devaluación mensual del dólar oficial que mantiene el Banco Central desde principios de año.

Esta devaluación controlada es conocida en la jerga financiera como crawling peg, y le permite al Goiberno darle un retorno fijo a quienes apuestan al dólar oficial como herramienta para no perder contra la inflación, en un contexto donde se quiere desincentivar que los bancos recurran a los pasivos remunerados para blindarse de la inflación.

Caputo también ofrece el BOPREAL para blindarse de la inflación, pero no mucho más. El objetivo es que la inflación en Argentina solamente esté relacionada a la devaluación planificada del peso contra el dólar, y no a cuestiones vinculadas con un sobrante de pesos en la economía, algo que el gobierno de Milei tiene que lidiar dado que Sergio Massa emitió 31 billones de pesos en sus 18 meses como ministro de Economía.

Mientras la economía converja a una inflación del 2%, se estabilice la actividad (que lleva 6 meses de desplome luego del Massazo), y los salarios mantengan una tendencia alcista por encima de la inflación, la cual empezó a aparecer en abril, el plan de Milei y Caputo podrá considerarse exitoso, al menos en la primera etapa que busca moderar la crisis económica heredada y evitar la hiperinflación que dejó plantada el kirchnerismo.

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Cambio de época: Luego de la aprobación de la Ley Bases, Wall Street recomienda invertir en acciones y bonos de la Argentina

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El aumento de los precios en los títulos soberanos ha llevado a diferentes entidades a calificar esta situación como una "oportunidad de compra", debido a las buenas perspectivas que se abren a partir de la Ley Bases.

Como era de esperarse, la aprobación de la Ley Bases fue recibida con entusiasmo en el mercado, provocando fuertes incrementos que también se reflejaron en los informes distribuidos por los bancos de Wall Street a sus clientes. Estos informes resaltaron mejoras en las perspectivas económicas y recomendaron la inversión en activos argentinos.

El primero en actualizar a los inversores sobre los eventos en Argentina fue JP Morgan, que no solo se enfocó en la aprobación de las leyes discutidas recientemente en el Senado, sino también en el anuncio simultáneo del acuerdo con el Banco Popular de China para renovar el swap, despejando vencimientos por casi USD 5.000 millones previstos para los próximos meses. Esta noticia alivió tensiones previas en el mercado y contribuyó significativamente al alza observada después de la votación.

Aunque JP Morgan mantuvo un tono más medido y descriptivo en lugar de emitir juicios de valor, otras entidades mostraron un entusiasmo mayor. Un ejemplo destacado fue el banco brasileño Bradesco, que prácticamente instó a sus clientes a invertir en activos locales.

El Bank of America había anticipado esta recomendación incluso antes de conocerse el resultado legislativo. En su informe titulado "Argentina: momento de comprar tras la fuerte corrección en los precios de los bonos", destacó que las recientes caídas en los precios de los bonos soberanos ofrecían una oportunidad de compra. Esperaban que alguna forma de la ley fuera aprobada, lo cual podría actuar como un catalizador para las ganancias, y acertaron también al prever la renovación del swap con China.

La misma noción de "oportunidad" fue enfatizada por una entidad brasileña, que opinó que "muchos inversores que aún no tienen posiciones en Argentina y están esperando una oportunidad, podrían encontrar esta como una buena opción".

Según la perspectiva del Bradesco, la aprobación de las leyes, a pesar de las modificaciones introducidas por los legisladores y de lo ajustado de la votación, representó un resultado positivo para el Gobierno. Destacaron que, a pesar de las dificultades numéricas, se evidenció una evolución favorable en la capacidad del Gobierno para aprobar su primera ley, un logro que parecía imposible hace apenas tres meses.

En ese sentido, los analistas del Bradesco afirmaron que "el Gobierno sale fortalecido en el sentido político, que a nuestro juicio era el tema más delicado, y también socialmente por la elevada violencia de los manifestantes, que fue criticada por la mayoría de los grupos políticos y que debería reforzar la aprobación del Gobierno". En línea con este punto de vista, el JP Morgan también destacó los incidentes ocurridos fuera del Congreso, señalando que los mercados están atentos a todos estos aspectos.

Por otro lado, desde una perspectiva macroeconómica, se espera que el flujo de noticias continúe siendo positivo para Argentina, incluyendo aspectos como la inflación, el aspecto fiscal, el swap con China y el acuerdo con el FMI. Este último punto es especialmente relevante, ya que el desembolso del FMI podría impulsar positivamente la economía argentina. Además, se prevé una posible reducción en la brecha cambiaria, impulsada por mejores expectativas entre los agentes económicos.

Esta visión global de las entidades financieras coincide con la expresada por diversos analistas locales, como Eric Rotandale de Puente, quien también destacó las negociaciones en curso con el FMI y su impacto potencialmente positivo en los mercados financieros argentinos.


De Kevin Frank para La Derecha Diario.

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Economía

Argentina sobrecumple las metas del programa con el FMI y aprueban un desembolso de USD 800 millones 

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Gracias al enorme trabajo del Gobierno de Milei, el Directorio del FMI aprueba la 8va revisión del programa con Argentina, desembolsando cerca de 800 millones de dólares para fortalecer las reservas.

Se ha aprobado la octava revisión del Programa de Facilidades Extendidas en curso con Argentina, lo que permite la liberación de un desembolso de 600 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), aproximadamente equivalentes a USD 790 millones. Este monto supera la próxima obligación de pago al FMI en julio de 2024, que asciende a cerca de USD 645 millones.

El pago programado para julio representa la última amortización dentro del marco del programa actual, el cual finaliza en noviembre de 2024. A partir de esa fecha y durante los siguientes dos años, hasta septiembre de 2026, Argentina no enfrentará más vencimientos de amortización de principal con el FMI.

La decisión del Directorio del FMI se produce en un contexto en el cual las políticas económicas implementadas por la actual administración han conducido a un cumplimiento superior de las metas cuantitativas establecidas en la séptima revisión del Programa. Estas metas incluyen la acumulación de Reservas Internacionales netas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el equilibrio fiscal del Sector Público y el financiamiento monetario del Tesoro.

La acumulación de Reservas Internacionales Netas (RIN) por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) alcanzó los USD 9 mil millones al 31 de marzo (a precios del programa), superando significativamente la meta establecida para esa fecha de USD 6 mil millones. Este exceso, junto con el crecimiento observado en los meses siguientes, ha llevado a una recuperación acumulada de USD 11,3 mil millones hasta la fecha actual, cantidad que se verá aumentada próximamente con el desembolso aprobado de USD 790 millones.

Dado que el nivel actual de acumulación de reservas ya supera la meta original para todo el segundo trimestre (que era de USD 9,2 mil millones al 30 de junio de 2024), se ha decidido elevar la meta del segundo trimestre a USD 10,9 mil millones, manteniendo intacta la meta anual original de USD 9,7 mil millones para el 31 de diciembre de 2024.

En consonancia con las normativas vigentes para el pago de importaciones y la estacionalidad del comercio exterior del país, previstas en la séptima revisión, la octava revisión del programa establece una reducción en la acumulación de RIN durante el tercer trimestre del año, ajustada a un nivel (incrementado en esta revisión) de USD 8,7 mil millones, seguida de una recuperación en el cuarto trimestre.

El compromiso firme del Gobierno con la implementación inmediata de un ancla fiscal fue crucial para lograr la estabilidad macroeconómica. El equilibrio financiero del Sector Público No Financiero alcanzado desde este año ha eliminado la necesidad crónica de financiar el déficit fiscal a través del endeudamiento neto del Tesoro o la emisión monetaria. El objetivo de equilibrio financiero establecido en el Acuerdo se logró en un tiempo récord.

Partiendo de un déficit financiero del 4,6% del PIB en 2023, en el primer cuatrimestre de este año se registró un superávit primario del 0,7% del PIB y un superávit financiero del 0,2% del PIB. Este resultado se alcanzó mediante una combinación de reducción permanente de gastos y aumentos temporales de impuestos. El gasto primario se redujo un 32% interanual en términos reales, con disminuciones del 85% interanual en gastos de capital, del 76% interanual en transferencias corrientes discrecionales a provincias y del 43% interanual en otros gastos corrientes.

El equilibrio fiscal se logró sin descuidar a los sectores más vulnerables, fortaleciendo de manera significativa los programas sociales que llegan directamente a los beneficiarios, sin intermediarios. En particular, la Asignación Universal por Hijo aumentó un 335% entre noviembre de 2023 y junio de 2024, lo que representa un incremento estimado del 90% en términos reales. La Tarjeta Alimentar y el programa Primeros Mil Días de Vida también experimentaron aumentos reales estimados del 4% y 470%, respectivamente, durante el mismo período.

En cuanto a las jubilaciones, excluyendo el bono, se registró un aumento estimado del 3% en términos reales, como resultado del incremento del 12,5% otorgado en abril y la implementación de una actualización automática por inflación con un rezago de dos meses, conforme al Decreto de Necesidad y Urgencia 274/2024 del Poder Ejecutivo Nacional. Se espera que las jubilaciones continúen aumentando en términos reales debido al proceso de desinflación en curso.

Finalmente y, en un contexto de rigurosa disciplina fiscal, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) logró implementar un cambio drástico en la política monetaria. Mientras que en los 12 meses anteriores al 10 de diciembre de 2023 el BCRA había financiado al Tesoro, de manera directa e indirecta, con $50 billones (a precios de junio de 2024), estos flujos fueron revertidos bajo la nueva administración. Al finalizar el primer trimestre, el financiamiento monetario neto del BCRA al Tesoro se situó en -$2,1 billones corrientes, superando la meta trimestral que establecía un límite de $0.

Este saldo representa una reducción en la cantidad de pesos en circulación, contribuyendo así a fortalecer el balance del BCRA. Sin embargo, no refleja completamente el impacto monetario total de las operaciones del Tesoro. Actualmente, la meta de financiamiento monetario neto al Tesoro sigue siendo negativa (-$82 mil millones corrientes), y el efecto contractivo total de las acciones del Tesoro se traduce en una absorción de pesos por parte del BCRA que supera los $17 billones, lo cual contribuye al proceso de desinflación.


De Kevin Frank para La Derecha Diario.

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