En el mes de agosto, la Secretaría de Finanzas, bajo la dirección de Pablo Quirno, comunicó que "la deuda pública bruta total de la Administración Central aumentó en agosto en USD 6.336 millones, alcanzando los USD 458.407 millones, de los cuales USD 455.935 millones están en situación de pago regular", lo que representó un incremento del 1,4% en comparación con el saldo de julio.
El cambio se debe principalmente al incremento de los compromisos en moneda local, equivalente a USD 5.009 millones, mientras que los asumidos en divisas crecieron en USD 1.327 millones, según detalla el comunicado oficial.
Por otro lado, en agosto, en promedio, desapareció lo que se conoce como "deuda cuasi fiscal", como es la del Banco Central asociada a la emisión de instrumentos de regulación monetaria (Letras y Pases).
Esto resultó en una baja de USD 8.582 millones, debido a que el Ministerio de Economía comenzó a absorber ese pasivo remunerado a corto plazo mediante la emisión de deuda voluntaria en bancos (Letras del Tesoro con plazos entre 15 y 45 días).
De este modo, al sumar las obligaciones de la Administración Central y las del BCRA, y restar los compromisos de la Tesorería con este último (los Adelantos Transitorios que se redujeron en USD 92 millones, quedando en USD 4.294 millones), el saldo conjunto de deuda neta fue de USD 454.114 millones, con una disminución consolidada de USD 2.153 millones. Esta fue la tercera baja mensual consecutiva.
En los primeros nueve meses del gobierno de La Libertad Avanza, la deuda de la Administración Central aumentó en USD 33.134 millones, mientras que la contraída con el BCRA mediante Adelantos Transitorios se redujo en USD 7.056 millones, y los pasivos remunerados del Banco Central fueron eliminados, pasando de poco más de USD 63.105 millones a cero.
En resumen, desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, hubo una disminución consolidada del endeudamiento del Estado nacional por USD 22.936 millones. Esto se logró gracias a la eliminación del déficit fiscal y la consolidación del superávit, lo que significó que Argentina ya no tenga que tomar deuda para financiar sus gastos y, por el contrario, la pueda reducir.








