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Economía

Duplicar el salario mínimo, subsidios a empresas y cheques de US$ 2.000 por persona: el Plan Biden para superar la “segunda ola”

El presidente electo buscará la aprobación de un amplio programa fiscal de emergencia con el motivo del coronavirus. Los demócratas apuntan a generalizar los subsidios y las ayudas sociales para empresas e individuos.

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En contra de la disciplina fiscal y con un alto grado de complacencia con el socialismo, Joe Biden propone un amplio y ambicioso programa fiscal que promete ser compensatorio con los desastres que generaron las cuarentenas por la pandemia. El programa implica un gasto público extra para el 2021 de hasta US$ 1,9 billones de dólares (“1,9 trillion”, en anglosajón)

Los demócratas, con mayoría en ambas cámaras, buscarán la rápida aprobación del Plan Biden, aun en una situación récord de déficit fiscal para el Gobierno Federal. La oposición del Partido Republicano no sería suficiente para detener la iniciativa, e incluso algunos legisladores republicanos ya anunciaron que apoyarán este proyecto.

En concreto, el programa presentado por Biden busca la implementación de:

  • Nuevos cheques gubernamentales por US$ 2.000 por persona.
  • Suplemento en concepto de seguro de desempleo por un monto de US$ 400 por semana hasta septiembre.
  • Duplicar el salario mínimo federal, llevándolo de 7,25 a 15 dólares por hora.
  • Subsidios a los gobiernos estatales desde el Gobierno nacional.
  • Subsidios a escuelas que todavía permanecen con las puertas cerradas en los Estados con cuarentenas.
  • Subsidios y créditos para empresas.
  • Crear un presupuesto especial para el programa de vacunación.
  • Regulaciones al mercado inmobiliario para evitar desalojos.

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Los nuevos cheques por US$ 2.000 es una idea que había propuesto Trump antes de las elecciones y el Partido Demócrata había denegado. Luego de la elección, el Presidente trató de enmendar la ley de estímulo para que en vez de 600 dólares se entreguen los 2.000, pero sin éxito, ya que esta vez la mitad del propio Partido Republicano tampoco lo apoyó.

Ahora Biden propone agregar US$ 1.400 adicionales a los US$ 600 que el Congreso ya aprobó. Será muy interesante ver qué argumento retorcido da la Presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que tanto cirticó la propuesta de Trump, y ahora tendrá que defenderla en el recinto.

Por su parte, el suplemento en concepto de seguro de desempleo podría generar incentivos negativos sobre la oferta de trabajo en los mercados, ya que muchos Estados están abriendo pero si los seguros se mantienen no habrá mano de obra “barata” (menor a 400 dólares por semana) que contratar.  

Biden además buscará ampliar el programa de asistencia por créditos tributarios por hijos, con un monto de US$ 3.000 y reembolsable. Estos créditos tributarios, que suponen deducciones para el pago de impuestos directos, tendrían vigencia a lo largo del 2021. Esta es otra idea que le copió a Trump y que los demócratas habían rechazado en la última discusión de la ley de estímulo.

Por el lado más negativo de la ley, está la fuerte suba del salario mínimo, que no hará más que restringir el mercado laboral en un tiempo donde las empresas necesitan minimizar sus costos para no quebrar, después de un año entero de cuarentena.

Subir el salario mínimo nunca funciona: si el salario pagado en el mercado laboral ya superara los 15 dólares, la medida resultaría inútil; por el otro lado, si el empleador no puede pagar los 15 dólares, optará por no contratar esos trabajadores y el resultado final será más desempleo y un gran obstáculo en la recuperación del empleo privado formal.

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Biden propone destinar un monto por US$ 350.000 millones para los gobiernos estatales y locales, en concepto de pago de sueldos para la administración pública correspondiente y fondos de emergencia por cuestiones de índole sanitario.

Se destinarán US$ 130.000 millones para asistencia escolar, buscando cumplir con la efectiva reapertura de todos los establecimientos a lo largo del año, a pesar de que Trump ya lo estaba haciendo negociando con los gobernadores para que levanten las cuarentenas.

De forma similar, se destinará un total de US$ 160.000 millones para un programa de vacunación masivo en el país, US$ 20.000 millones para los costos logísticos de la distribución de las dosis y US$ 50.000 millones adicionales para la realización de pruebas y desarrollo. 

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El plan además cuenta con un paquete de ayuda económica para empresas, posiblemente el único punto del programa destinado a no destruir empleo

En concreto, se espera destinar US$ 325.000 millones en créditos tributarios para empresas pequeñas y medianas, US$ 45.000 millones para costear el transporte público y US$ 13.000 millones en concepto de asistencia alimentaria. 

Al programa sobre las empresas se le agregó un suplemento especial para las aerolíneas, las más damnificadas por la pandemia y las restricciones. Se espera gastar US$ 15.000 millones para que las aerolíneas sean capaces de financiar sueldos a sus empleados a pesar de que no trabajen, sin necesidad de despidos en el corto plazo. 

El Presidente-Electo propone regular, aunque de forma temporal, los mercados inmobiliarios. Los demócratas buscan extender la moratoria de desalojo hasta el 21 de septiembre de este año, aunque las medidas traerían un fuerte desincentivo en la oferta de viviendas y el crédito inmobiliario., algo que ya se pudo ver, por ejemplo, en Argentina.

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Economía

Fondo de olla: Pesce afirmó que el Banco Central está utilizando los recursos del swap chino

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En medio de la corrida contra los depósitos en dólares, el presidente del Banco Central volvió a asegurar que no se están usando los encajes, si no que se está usando el swap chino.

Las reservas internacionales del Banco Central están al borde de desaparecer, incluso contabilizando la posición de oro y los Derechos Especiales de Giro (DEGs) proporcionados por el FMI. El sistema de cepo cambiario se vuelve cada vez más insostenible y demanda una urgente devaluación del tipo de cambio oficial.

El presidente del Banco Central, el radical kirchnerista Miguel Ángel Pesce informó a la prensa que el swap con China fue efectivamente activado, y que se dispondrán de estos recursos para seguir cubriendo el déficit de reservas hasta que se haya consumido el paquete por completo.

El swap chino es una posición que solo puede ser utilizada con el aval del Banco Popular Chino y cuya denominación es en yuanes, no en dólares. Para continuar financiando al déficit del cepo cambiario el BCRA deberá canjear los yuanes por dólares, en una operación que no resulta gratuita.

Además, desde el momento de su utilización el swap se convierte en una deuda formal con China que, como cualquier otra deuda, deberá pagarse y tampoco constituye una operación libre de riesgos.

Los más recientes anuncios de Pesce responden a dos cuestiones: la constante intervención deficitaria sobre el mercado cambiario y el temor de los ahorristas con respecto a los depósitos en dólares.

Solamente en las últimas 9 ruedas cambiarias el Banco Central acumuló pérdidas por US$ 1.159 millones, la peor racha en tres años de operaciones. No se registraba una pérdida de reservas tan violenta desde agosto de 2019.

En las últimas 20 jornadas perdió 1.386 millones de dólares, y el nivel de reservas netas con la posición de oro y los DEGs asciende a solo US$ 1.936 millones, mientras que las reservas netas líquidas ya están en terreno negativo sin estos elementos. La importación de energía a través del cambio oficial se torna insostenible.

En segundo lugar, las reservas también están expuestas a una reciente corrida contra los depósitos en dólares en los bancos. Ya salieron 1.000 millones de dólares de los bancos entre el 21 de junio y el 2 de agosto. Los ahorristas temen por la seguridad jurídica de sus ahorros y no confían en el Gobierno kirchnerista.

Pesce prometió que no se usarán, ni tampoco se usaron, los encajes en dólares resguardados en el Banco Central precisamente para respaldar los depósitos en dólares de los ahorristas y para cubrir cualquier tipo de corrida. Pero sus afirmaciones no son creíbles.

Los anuncios de Pesce contradicen la realidad, pues en ningún momento se explica el fuerte déficit de divisas por casi US$ 6.000 millones que surge al excluir los DEGs y la posición de oro de las reservas netas.

Aún incluyendo la posición de oro como un activo líquido, ya que pueden efectuarse swaps y acuerdos REPO para facilitar su uso sin necesidad de venderlo, el desequilibrio continúa siendo descomunal.

Lo que realmente sospechan los ahorristas y los mercados es que el BCRA “tomó prestado” los encajes en dólares para respaldar depósitos, incluso hasta el 50% de los mismos, esperando que la activación del swap con China permita recomponer esos fondos tomados al cabo de un cierto tiempo, e ignorando u ocultando al público la desprotección que se produjo en ese lapso. Las palabras de Miguel Pesce no cosecharon ni la más mínima credibilidad y la corrida contra los depósitos en dólares persiste. 

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Brasil

Bolsonaro eliminó la inflación: Los precios minoristas bajaron un 0,7% en el mes de julio

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El IBGE anunció que la inflación interanual cayó casi 2 puntos porcentuales entre junio y julio. La variación del mes fue negativa por primera vez desde 2020, y fue la deflación mensual más importante desde 1980.

El ajuste fiscal y la restricción de la oferta monetaria están concretando resultados en el combate de la inflación en Brasil. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) confirmó oficialmente que los precios minoristas relevados en el IPC tuvieron una baja del 0,68% en el mes de julio.

Es la primera vez que Brasil registra deflación mensual desde abril y mayo de 2020, pero a diferencia de aquel entonces, esta vez se produce en el marco de una expansión de la actividad económica medida por el IBC-Br (también del IBGE) en contraste con la aguda recesión inducida por la pandemia.  

Además, la deflación mensual de julio de 2022 fue la más importante registrada en toda la serie histórica del IBGE comenzada en 1980. Pero considerando las estadísticas históricas del Banco Central de Brasil, que comienzan en 1939, la deflación mensual resulta incluso la más pronunciada desde junio de 1957.

La baja registrada en julio responde, en mayor medida, a la fuerte reducción de los precios de los combustibles. Entre otras razones, el Gobierno impulsó un cambio de precios relativos mediante una quita de impuestos a la energía, lo cual contribuyó a abaratarla con respecto al resto de los precios. También se observaron rebajas importantes en el gas (-15,48%) y los precios del Etanol (-11,38%).

Pero además de las políticas coyunturales, también se registró deflación en otros sectores de la economía sin exposición a medidas puntuales. El transporte bajó un 4,5% en julio, los precios de las viviendas cayeron un 1,5% y la electricidad bajó un 5,78%.

Otros rubros continuaron registrando inflación, pero moderando sus aumentos. La indumentaria marcó una suba mensual del 0,58% contra junio, la salud subió un 0,49%, y los alimentos y bebidas aumentaron un 1,3%. Este último rubro registró la mayor variación de todas.

La inflación interanual acumulada de 12 meses cerró el mes de julio en el 10,07%, y registró una fuerte desaceleración con respecto al 11,89% medida al término del mes de junio. La inflación interanual retornó al mismo nivel que tenía en diciembre del año pasado, y los mercados esperan que continúe bajando hasta el 7% interanual para fin de año.

Inflación minorista de Brasil entre 2019 y 2022.

Las razones de la caída sostenida de la inflación en Brasil

Las variaciones mensuales del IPC siguen un camino de moderación desde abril de 2022, después del pico de hasta 1,62% registrado en marzo. Las medidas fiscales tomadas por el Gobierno de Jair Bolsonaro y la política monetaria del Banco Central contribuyeron a bajar la inflación.

El déficit fiscal primario del Gobierno federal fue completamente eliminado a partir de enero de 2022, añadiendo en resultado del balance del Banco Central (el déficit cuasi-fiscal). Prácticamente la totalidad de los desequilibrios fiscales del Estado se explican por la factura de intereses (casi 5% del PBI).

Añadiendo el resultado fiscal de los Estados locales y las municipalidades de Brasil, se registra un holgado superávit primario del 1,3% del PBI en el sector público consolidado, el más elevado desde 2014.

La disciplina fiscal tiene por objetivo anclar las expectativas inflacionarias, garantizando que los desequilibrios del Estado no se van a financiar en el futuro con emisión monetaria. Esta señal es suficientemente fuerte como para reactivar la demanda de dinero y bajar la inflación. El programa económico impulsado por Paulo Guedes resulta objetivamente creíble a través del tiempo.

Por otra parte, el Banco Central de Brasil liderado por Roberto Campos Neto actúa de forma completamente independiente, y marcó un fuerte aumento de la tasa de política monetaria SELIC hasta el 13,75% desde el pasado día miércoles. La autoridad monetaria dispone de sus propias metas, y resulta creíble su promesa de no financiar al Tesoro. 

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Economía

Inflación de julio subió un 7,7% en la Ciudad de Buenos Aires y la inflación ya llegó al 69% interanual

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Los precios minoristas marcaron la suba mensual más drástica en lo que va del año, y anticipa un dato extremadamente negativo para el promedio federal.

La Dirección de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires confirmó que los precios minoristas tuvieron un incremento promedio del 7,7% en julio, con respecto al mes anterior.

Es la cifra más alta en lo que va del año y la más extrema en toda la medición histórica disponible en los registros de la Ciudad, siendo que comenzó a medirse en 2012 en respuesta a la falsificación estadística del INDEC intervenido en aquel entonces.

La inflación interanual alcanzó el 69,2% en julio, en comparación con el mismo mes del año 2021. Nuevamente, la variación interanual es la más alta de la que se tenga algún registro en la serie histórica de la Ciudad.

En lo que va del 2022 los precios minoristas de la Capital Federal acumularon un aumento del 44,1%, una cifra holgadamente superior a la que se registraba en el mismo período, pero del año pasado.

Solamente en concepto de alimentos y bebidas no alcohólicas, se registró un aumento mensual 7,7%, una variación idéntica al promedio general. Este rubro explicó cerca de 1,36 puntos básicos del promedio.

Los servicios de recreación y cultura experimentaron los aumentos más drásticos y subieron hasta 13,3% solamente en un mes. Los precios en hoteles y restaurantes subieron un 12,3%, los servicios de cuidado personal y protección social aumentaron 9%, la indumentaria aumentó 9,4%, la educación un 7,3% y la salud un 5,1%, entre otros rubros con gran incidencia.

Este indicador resulta de especial importancia, no solamente para medir el poder adquisitivo de los residentes en la Ciudad de Buenos Aires sino también porque funciona como una suerte de anticipo a lo que será el dato oficial a nivel nacional. Los mercados esperan que el promedio de inflación mensual a nivel federal sea incluso más alto que en CABA, y llegue hasta el 8%.

El panorama para agosto resulta aún peor. Las medidas impulsadas por Sergio Massa no lograron captar la confianza de los mercados, ni revertir la desmonetización de la economía o anclar las expectativas inflacionarias para fin de año.

La consultora LCG estima que la inflación se aceleró en la primera semana de agosto, y solo los alimentos marcaron una suba del 2,14% en este período, marcando así un fuerte aumento de 1,08 puntos con respecto a la variación de la última semana de julio.

Se espera terminar el año 2022 con un nivel de inflación interanual de entre el 79% y el 85%, según los pronósticos de las consultoras Rubinstein y Ferreres respectivamente. No se registraba un nivel de inflación tan violento desde diciembre de 1991. 

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