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Economía

El mito del desendeudamiento kirchnerista: Argentina ya estaba quebrada en 2015

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La vicepresidente Cristina Fernández se desligó de cualquier responsabilidad por la pésima situación económica y apuntó contra el endeudamiento del Gobierno anterior. Sin embargo, la administración kirchnerista dejó un país quebrado en 2015.

En un acto en Lomas de Zamora la vicepresidente recordaba aquel fatídico 12 de agosto de 2019 en el cuál el Frente de Todos finalmente ganaba las elecciones PASO, y se iniciaba una contundente corrida cambiaria y bursátil en los mercados a causa del pánico que se había generado.

Cristiana Fernández culpó a la administración anterior por las consecuencias posteriores al 12 de agosto y las que todavía hoy vive el país, explicando que se sufrió un proceso de endeudamiento, y recordando el ejemplo de Néstor Kirchner y de su propio gobierno. Pese a los dichos de la vicepresidente, los datos muestran otra historia.

En el año 2005 el Gobierno kirchnerista, dotado de una gran cantidad de recursos por las condiciones internacionales y disponiendo de superávit fiscal, decidió iniciar una reestructuración de la deuda pública que supuso una quita en los montos y la carga de intereses.

Este hecho se convirtió en un pilar central para la mitología kirchnerista, construyendo así la idea de un desendeudamiento perpetuo, cuando en realidad fue circunstancial. Desde el año 2008 el kirchnerismo derogó la ley de responsabilidad fiscal y otras limitaciones legales para el gasto público que se habían implementado en 1999. A partir de 2010 se abandonaba en forma definitiva cualquier vestigio de responsabilidad fiscal en Argentina.   

Evolución del déficit fiscal desde el comienzo de la democracia

El Gobierno de Cristina Fernández recurrió principalmente a la emisión monetaria para financiar los desequilibrios fiscales, primero removiendo a Martín Redrado del Banco Central en 2010, y posteriormente modificando la carta orgánica de la autoridad monetaria para permitir aún más laxitud en la financiación del Tesoro.

Pero incluso con el profundo financiamiento monetario, el kirchnerismo también tuvo que recurrir al incremento de la deuda pública y no desendeudó al país. Entre 2005 y 2015 la deuda pública total pasó de los US$ 128.629 millones a los US$ 222.703 millones, un aumento por US$ 94.073 millones. El nivel de deuda bruta en dólares de 2015 fue superior al que había antes del canje de deuda de 2005.

A diferencia del Gobierno de Macri, una parte superlativa del endeudamiento se concentró en la captación de crédito local, es decir, deuda interna. El Gobierno kirchnerista no tenía la suficiente confianza como para acceder a los mercados de capitales internacionales, y se veía obligado a consumir el crédito local. Una gran parte del crédito argentino dejó de destinarse para proveer viviendas, financiar emprendimientos o proyectos productivos, y se utilizó para cubrir el déficit fiscal.

Evolución de la deuda pública argentina desde 1994.

Para el año 2015 Argentina se constituía como un país quebrado, con un déficit fiscal cercano a los 6 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) y un importante problema de sobrante monetario que suponía una bomba de tiempo inflacionaria.

El déficit heredado del kirchnerismo fue el pilar para el proceso de endeudamiento posterior, dado que la gestión de Mauricio Macri se negó a producir cualquier ajuste sobre el mismo en los dos primeros años de mandato. El déficit del 2015 se mantuvo en el mismo nivel hasta los primeros meses de 2018.

Macri logró acceder al mercado de capitales y pudo financiar una gran parte de su endeudamiento sin comprometer recursos locales. Entre 2016 y 2019 la deuda pública total creció por un monto de US$ 100.362 millones, aunque el aumento se concentró entre 2016 y 2017. Tomando las dos gestiones de Cristina Fernández, la deuda pública total aumentó en US$ 77.975 millones.

Cabe destacar que una gran parte del incremento de la deuda pública en la gestión de Macri se utilizó para refinanciar deudas que ya existían. Es decir, el Gobierno anterior refinanció deudas que ya habían existían con el fin de evitar la cesación de pagos. El endeudamiento remanente surgió por la negativa de un ajuste fiscal serio.

Pese a los dichos de la vicepresidente, ambas administraciones aumentaron la deuda bruta interna y externa para cubrir los desequilibrios fiscales del sector público, y ante la falta de responsabilidad fiscal.


Por Germán Pérez Dalmau, para La Derecha Diario.

Economía

Se estima que los precios subirán 5% en junio y la inflación interanual superaría el 63%

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Las consultoras privadas esperan un repunte de precios minoristas en torno al 5% para el término del mes. Solamente en el primer semestre del año se acumularía una inflación minorista del 35%.

La inflación sigue marcando drásticos aumentos y acumula las cifras más elevadas desde 1991. Las principales consultoras privadas del país estiman que la inflación mensual volverá a situarse en torno al 5% en el mes de junio, después de haber cerrado mayo en el 5,1% considerando precios minoristas y 5,2% para los mayoristas.

De cumplirse efectivamente este pronóstico, solo en la primera mitad de 2022 Argentina acumularía una inflación del 35%. La meta implícita en el fallido presupuesto de Martín Guzmán, en torno al 50% anual, quedó completamente relegada.

Aunque la inflación mensual registró una tenue desaceleración con respecto a la variación de marzo (que había trepado al 6,7%), los niveles observados siguen siendo históricamente elevados.

La inflación interanual superaría fácilmente el 63% en junio, en comparación con el mismo mes de 2021. Nuevamente, este nivel de inflación no se registraba desde enero de 1992 y diciembre de 1991. El promedio de expectativas de mercado estima que el alza de precios minoristas cerrará el año con un piso cercano al 70%.

De hecho, si el promedio de inflación mensual fuera del 5% desde la actualidad y hasta fin de año, la inflación interanual para diciembre superaría el 80%. Este pronóstico puede cumplirse incluso si en algunos meses la inflación logra cerrar por debajo del 5%, manteniéndose de todos modos un promedio de 5% para el segundo semestre.

Los últimos datos disponibles corresponden a relevamientos para la tercera semana de junio, y anticipan lo que podrá esperarse para fin de mes. Según la consultora LCG, los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron un 1,45% solamente en la tercera semana del mes. En comparación con la tercera semana de mayo, los alimentos marcaron una suba mensual del 5,8%.

LCG explicó que cerca del 64% de todo el aumento en alimentos se concentra en carnes y productos panificados. Este rubro resulta de especial relevancia por su enorme peso dentro del IPC general que releva el INDEC.

Con un diagnóstico similar, la consultora Ecolatina advirtió que los alimentos marcaron un aumento del 5,6% intermensual en las primeras dos semanas de junio, marcando una nueva aceleración.

Eco Go presentó un relevamiento similar, y estima que junio terminará con una inflación de 5% con respecto a mayo. Destacan los aumentos en las tarifas energéticas (25%), tarifas eléctricas (16,5%), medicina prepaga (10%) y colegios privados (8%). Esto constituye un severo golpe a la clase media

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Argentina

Estallido inflacionario: La demanda de pesos se desplomó y se acelera la emisión monetaria

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La demanda de pesos cayó en todos los agregados monetarios en los primeros cuatro meses de 2022. El Banco Central aprobó otro rescate al Tesoro por $232.000 millones y ya casi se consume todo el límite permitido por el Fondo Monetario Internacional.

La economía kirchnerista se desmorona mientras que las metas con el FMI están próximas a ser incumplidas. La demanda de dinero terminó por normalizarse, tras su aumento extraordinario y coyuntural registrado en 2020 como consecuencia de la pandemia y la cuarentena.

La medición de la demanda efectiva de pesos, en base a la proporción de los agregados monetarios sobre el Producto Bruto Interno, muestra una fuerte caída desde diciembre del año pasado.

La demanda de circulante cayó 0,6% puntos del PBI en los primeros cuatro meses de 2022, la demanda de base monetaria retrocedió un 1%, el agregado M1 (que incluye cuentas corrientes) disminuyó su participación en 1,3% del producto, y finalmente M2 (que añade los depósitos a la vista) se derrumbó un 2% desde diciembre de 2021. Lo mismo ocurre considerando agregados monetarios más amplios como M3 o incluso M4.

El peso argentino es cada vez menos demandado, no solo para transacciones operativas, sino también como medio de ahorro a corto y mediano plazo a través de instrumentos financieros denominados en pesos. La caída de la demanda de dinero provoca una fuerte presión inflacionaria, que se añade a la brutal expansión de la oferta monetaria impulsada por el Banco Central.

Solamente en las últimas dos semanas del mes de junio, el BCRA aprobó nuevos rescates al Tesoro en concepto de adelantos transitorios por una suma de $232.000 millones. Una vez más, se trata de otra aceleración en el ritmo de la emisión monetaria.

Este esquema amenaza con tumbar definitivamente el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El Gobierno se había comprometido a recurrir a la emisión de dinero para financiar el déficit respetando un límite de hasta el 1% del PBI para fin de año. A vísperas de terminar la primera mitad del año, el Gobierno ya usó más de 0,9% del PBI de aquel límite de 1%.

Con estas cifras, el equipo económico estaría estrictamente obligado a financiar la totalidad de los desequilibrios fiscales con deuda interna desde la actualidad y hasta fin de año, y sin ningún tipo de interrupción.

La corrida contra los bonos argentinos atados al coeficiente CER anticipa una peligrosa señal de alerta para el Gobierno: la colocación de deuda local para financiar la totalidad del déficit hasta fin de año parece una tarea imposible de lograr.

El monto de déficit fiscal a financiar también es creciente. El déficit del Sector Público Nacional se disparó hasta el 3,3% del PBI en el pasado mes de mayo, marcando un aumento de casi un punto del producto desde septiembre de 2021. El ministro Martín Guzmán se encuentra cada vez más acorralado. 

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Economía

Gobierno sin rumbo: el dólar llegó a $226, el Riesgo País superó los 2.300 puntos y se hunden los bonos argentinos

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La corrida contra el peso argentino y los bonos públicos continuó profundizándose a lo largo de la semana ante un Gobierno completamente paralizado. Los títulos públicos se hundieron un 4%, mientras que el dólar paralelo acumuló una suba de $10 en la semana.

Los principales indicadores financieros de la economía empeoran rápidamente. En una semana el dólar paralelo cerró su cotización en $226, marcando un fuerte aumento de $10 desde el lunes 20 de junio.

El dólar batió un nuevo récord nominal histórico en medio de la corrida contra el peso argentino. En lo que va del mes de junio, la divisa ya aumentó $20, el equivalente a una variación de casi el 10%. Este rendimiento fue superior a todos los instrumentos convencionales de ahorro en pesos para el mes.

El dólar MEP (asociado a la bolsa de comercio) cerró la semana ofreciéndose a $228,51, mientras que el dólar Contado con Liquidación (CCL) terminó el día viernes con una paridad en $233,65. El aumento en estos últimos segmentos se produjo tras la fuerte corrida de los inversores contra los bonos ajustados por CER, temiendo un “reperfilamiento” a futuro.

El Banco Central no logró comprar ni un solo dólar neto de reservas, y perdió cerca de US$ 600 millones solamente en junio. La meta trimestral de reservas para la segunda mitad del año se encuentra completamente marginada.

La plaza bursátil más grande de Argentina, el Merval, cayó un 0,6% hasta cotizar en los 82.700 puntos básicos, y acumuló una caída del 5% desde el 20 de junio. El valor real de las empresas argentinas se encuentra en mínimos históricos.

Pero los títulos locales en pesos no fueron los únicos en sufrir. Los bonos públicos colocados en el exterior se hundieron un 4% en la jornada del viernes, y cayeron hasta un 19% sólo en junio. Los rendimientos registrados superaron hasta el 50%, denotando un nivel de confianza prácticamente nulo.

El Riesgo País se disparó a lo largo de la semana y llegó a los 2.323 puntos básicos, un nivel que incluso supera al que había antes de la reestructuración de la deuda en 2020. Este nivel de riesgo es incluso más elevado que el que había en octubre del año 2001, en plena corrida bancaria y financiera.

Tras el fracaso en el cumplimiento con las metas del FMI los inversores decidieron abandonar cualquier tipo de confianza en el programa del ministro Martín Guzmán. El déficit primario llegó al 3,3% del PBI y el Gobierno ya utilizó hasta un 0,9% del PBI en materia de monetización fiscal, cuando el acuerdo del Fondo establece un límite de hasta el 1% para fin de año

Índice EMBI de Riesgo País, elaborado por JP Morgan. Fuente: Rava Bursátil.

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