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Economía

El tamaño del Estado argentino volvió a los niveles más altos de la historia en 2020 y sigue en aumento

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El gasto del sector público consolidado llegó a representar casi el 47% de la economía y volvió a situarse en los mismos valores del año 2016, que había sido el año con el tamaño más grande de la historia.

Según las nuevas estadísticas confirmadas por el Ministerio de Economía, el gasto público consolidado (Nación, Provincias y Municipios) llegó a representar el 46,84% del PBI en 2020. Se trata del valor más alto desde 2016, cuando el Estado representaba hasta el 47,3% de la economía total.

El abrupto salto de las erogaciones estatales fue un fenómeno presente en todas partes del mundo a causa de la pandemia, no solo por los paquetes de ayuda financiera sino también por la caída del denominador (el PBI) en el ratio de participación del Estado sobre el total de la economía.

La evolución del gasto público estuvo íntimamente ligada a la indexación de las principales partidas presupuestarias, como lo es el gasto social. Algunos economistas como Martin Redrado y Carlos Melconian recomiendan la aprobación de una “ley de desindexación del gasto público” como condición necesaria para un programa de estabilización.

Pero a diferencia de otros países, el tamaño del Estado en Argentina ya se encontraba sobredimensionado desde antes de la llegada de la pandemia. Nuevamente tomando la consolidación de todos los niveles de Gobierno, el economista Nicolás Cachanosky estima que el déficit consolidado llegó al 4,8% del PBI en 2019, y se disparó al 9% del PBI en 2020, habiendo llegado al 10,4% del PBI en 2016.

El tamaño del Estado en Argentina entre 2012 y 2020 fue similar al de muchos países desarrollados, como Alemania, España, Portugal, Reino Unido, Canadá, Holanda y Suecia, entre otros. Sin embargo, el ingreso por habitante en Argentina es mucho menor al de todos estos países, los servicios públicos prestados son de una calidad inferior, y las necesidades de crecimiento son diametralmente distintas.

Trayectoria del Sector Público Consolidado desde el comienzo de la democracia.

Mientras que los países desarrollados pueden permitirse un tamaño de Estado más elevado, partiendo de una base imponible extremadamente grande que les permite brindar buenos servicios públicos, y ya habiendo alcanzado un ingreso por habitante que no demanda mayores esfuerzos de crecimiento, en Argentina la situación es inversa.

La penalización sistemática del crecimiento económico, vía un mayor tamaño del Estado, no puede permitirse del mismo modo en Argentina porque a tasas de crecimiento europeas, el PBI per cápita argentino se derrumbaría año tras año. La imposición de un “Estado de Bienestar” sobre un país sin haberse aún desarrollado, implica invertir el camino adoptado por muchos países europeos.  

Por otra parte, y dada la falta de desarrollo del mercado argentino, la base imponible sobre la cual recae el Estado de Bienestar no es suficiente como para garantizar una buena prestación de servicios, incluso teniendo una presión fiscal similar a la europea.

La imposibilidad de financiar las prestaciones del sector público es, al mismo tiempo, la génesis de los desequilibrios macroeconómicos de Argentina y el origen de la llamada “dominancia fiscal” que mantiene subyugada y descontrolada a la política monetaria del Banco Central.

Todos estos elementos reflejan la necesidad de llevar adelante reformas estructurales sobre la economía, entre ellas la Reforma del Estado, que ya había sido llevada adelante en una primera fase durante el Gobierno de Carlos Saúl Menem. 

Economía

Brasil registró un superávit comercial récord y las exportaciones crecieron a la tasa más alta del mundo según la OCDE

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El país acumula un fuerte superávit comercial a partir del crecimiento exportador. La OCDE estima que las exportaciones brasileñas crecieron un 20% interanual en dólares al término del primer trimestre del año.

El sector externo de Brasil sigue liderando el ritmo de la recuperación económica. Según los datos del Ministerio de Economía, Brasil acumuló un fuerte superávit comercial por US$ 19.947 millones en los primeros cuatro meses del 2022.

A diferencia de lo que ocurre en Argentina, el Gobierno de Jair Bolsonaro aprovechó el aumento de los precios internacionales de los bienes exportables para incluir medidas favorables a la captación de nuevos mercados.

En este sentido, la reducción de barreras arancelarias y la reducción de impuestos internos favorecen el desempeño exportador porque reducen el “costo exportado” de los bienes y servicios brasileños frente al mundo.

Como un proveedor importante de materias primas, y en medio de un delicado contexto internacional, las exportaciones de Brasil encuentran una amplia demanda y sin riesgos “políticos” o “cambiarios” como los que sufre Argentina al colocar exportaciones.

Comparando el saldo exportador neto (la balanza comercial) entre los primeros cuatro meses de 2022 y el mismo período, pero de 2021, se registró un fuerte aumento del 10,5% medido en dólares corrientes sobre las series sin estacionalidad. Se llegó así al saldo favorable más importante de la historia del país.

La mejora del sector externo no provino de una caída de importaciones, sino de un aumento extraordinario de las exportaciones. Aprovechando los términos de intercambio favorables, las exportaciones de Brasil crecieron un 20,2% en el primer trimestre de 2022 en comparación con el mismo período del año pasado. Según la base de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), esta variación fue la más importante en el mundo.

Incluyendo al mes de abril y tomando el valor acumulado de las exportaciones en los primeros cuatro meses de 2022, se llegó a un valor de US$ 101.185 millones y marcó un aumento del 23,8%, nuevamente medido en dólares corrientes. Esto sugiere que el desempeño exportador se siguió profundizando en abril.

Analizando la inserción de Brasil en los mercados internacionales y su interacción con socios comerciales, puede apreciarse un incremento notable en el comercio con la Unión Europea y Estados Unidos, en detrimento de China. Las exportaciones hacia China crecieron un 5% en dólares corrientes con respecto a 2021, mientras que las exportaciones a la UE crecieron un 36,5% y las destinadas a Estados Unidos un 32,9%, según las estadísticas del Ministerio de Economía. 

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Economía

El Gobierno de Biden elimina las sanciones de Donald Trump contra la dictadura comunista en Cuba

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Los demócratas anunciaron que se levantarán las restricciones para la transferencia de remesas desde Estados Unidos hacia la isla, y se volverán a permitir los vuelos regulares sin restricciones.

El presidente Joe Biden anunció que levantará las sanciones económicas a la dictadura castrista, sanciones que habían sido impuestas en la gestión de Donald Trump a modo de represalia por la violación sistemática a los derechos humanos en la isla.

En contra de sus propios votantes latinos refugiados del régimen socialista, Biden anunció que se levantará la restricción de transferencia de remesas desde Estados Unidos hacia Cuba, y se liberalizarán las transferencias de donaciones aún entre personas que no pertenecen a un mismo grupo familiar.

Hasta ahora, regía un límite de hasta US$ 1.000 dólares por trimestre para remesas familiares, y quedaban terminantemente prohibidas las remesas no familiares. Estas disposiciones quedarán sin efecto por orden de Biden. También se permitirán los vuelos entre ambos países con fines educativos y comerciales, siguiendo la misma línea que ya había sido adoptada en 2016 por la administración de Barack Obama.

El Gobierno explicó la idea detrás de las medidas, y aseguró de que se trata de un mecanismo para ayudar a la población cubana a subsistir económicamente, pero, al mismo tiempo, sin enriquecer o apoyar a la dictadura. Esta fue la justificación oficial que ofrecieron los funcionarios de la Casa Blanca para levantar las restricciones de Trump.

“Con estas acciones buscamos apoyar las aspiraciones de libertad y mayores oportunidades económicas de los cubanos, para que puedan llevar una vida exitosa en casa”, anunció el Departamento de Estado liderado por Antony Blinken.

Sin embargo, y pese a las intenciones de las medidas, estas podrían ser fuertemente contraproducentes. Así como otros países con economías reprimidas, Cuba mantiene un régimen de control de cambios y control de la cuenta capital y financiera, en la cual se encuentran precisamente las transferencias de remesas internacionales.

Cualquier movimiento con divisas, tanto de entrada como de salida en Cuba, se encuentra controlado por el Gobierno del mismo modo en que ocurre en Argentina o en otros países con este tipo de restricciones. Se corre el riesgo de que los dólares enviados terminen siendo cancelados por paridades cambiarias desfavorables (como típicamente ocurre con los cepos cambiarios), y que el régimen cubano termine aprovechando la mayor afluencia de divisas.

Esta última postura estuvo vigente al momento de la toma de decisiones durante la administración Trump, cuando se buscaba ahogar económicamente al régimen socialista hasta tanto cesara la violación sistemática de derechos humanos en ese país.

Las medidas de los demócratas despertaron un fuerte descontento social entre los cubanos-americanos, siendo que muchos de ellos habían sido votantes de Biden en 2020 y ahora se sienten traicionados.  

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Economía

Apurado por la crisis energética, el Gobierno flexibiliza el cepo cambiario para inversiones petroleras

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El ministro de Economía Martín Guzmán anunció la flexibilización de las restricciones de divisas sobre el sector de hidrocarburos. Se trata de un régimen especial para la producción de petróleo y gas natural.

El encarecimiento de las materias primas a nivel internacional y el recrudecimiento de la crisis energética obligaron al Gobierno a tomar medidas flexibilizadoras sobre el cepo cambiario. El presidente Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán anunciaron un régimen especial de acceso a divisas para la inversión en hidrocarburos.

Formalmente, y a través de un decreto presidencial, se resolvió la creación de los siguientes regímenes de divisas: “Régimen Acceso a Divisas para la Producción incremental de Petróleo”, “Régimen Acceso a Divisas para la Producción incremental de Gas Natural”, y finalmente el “Régimen de Promoción del Empleo, el Trabajo y del Desarrollo de Proveedores Regionales y Nacionales de la Industria Hidrocarburífera”.

El anuncio de las medidas se enmarcó en un acto que contó con la presencia de las principales personalidades del sector energético argentino, entre ellas Juan Martín Bulgheroni por Pan American Energy, Gustavo Mariani por Pampa Energía, Julio Ledesma por Shell y Daniel De Nigris por Exxon.

Los nuevos sistemas de divisas solamente serán aplicados para el mercado de hidrocarburos, y buscan limitar las restricciones para la compra de dólares para el pago de importaciones vinculadas con la inversión, como la importación de bienes de capital y tecnología. A su vez, el Gobierno prometió que los proyectos tendrán en cuenta la vocación exportadora, y no solamente inversión para el mercado interno.

“Queremos llevar adelante una planta de producción de gas natural licuado para poder exportar ese gas teniendo en cuenta la cantidad de gas excedente y con cada líder que hablé en Europa me dijo ‘me anoto’. Tenemos una gran oportunidad en materia energética como país, de 15 años de desarrollo regional”, declaró Fernández.

Para mantener el cepo cambiario sin agotar completamente el stock de reservas internacionales, el Gobierno debió hacer uso de restricciones cuantitativas para importaciones debido a que el control de cambios las abarata artificialmente. Pero solamente en un contexto de crisis energética se dispuso de una excepción al régimen cambiario, que ya estrangula la actividad económica desde diciembre de 2021.

El oficialismo debe lidiar con la crisis energética que provocó la propia política kirchnerista a partir de 2003. Argentina ya había ganado una posición exportadora de energía después del proceso de desregulación y privatización de la década de 1990, pero a partir de 2003 esta posición fue completamente desarticulada por el Gobierno de Néstor Kirchner.

El congelamiento de las tarifas a partir de 2002, los cupos y las prohibiciones para la exportación, las estatizaciones y el control de cambios, fueron solo algunas de las medidas que articuló el kirchnerismo entre 2003 y 2015 y que dinamitaron la matriz energética del país. 

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