La Argentina podría estar al inicio de un nuevo ciclo de expansión minera capaz de transformar su matriz exportadora y fortalecer su perfil financiero. Así lo sostiene un informe del banco de inversión Morgan Stanley, que proyecta un fuerte crecimiento del sector en la próxima década, impulsado por las reformas económicas del Gobierno.
El documento, titulado “Malbec & Minerals: Is Argentina the Next Mining Frontier?”, plantea que el país podría multiplicar por ocho sus exportaciones mineras en diez años. Según las estimaciones del banco, las ventas al exterior pasarían de aproximadamente US$5.000 millones en 2025 a cerca de US$40.000 millones en 2035.
El Banco americano fue fundado en 1935, con sede en Nueva York.
Para los analistas del banco estadounidense, el cambio de rumbo en la política económica desde la llegada al poder del presidente Javier Milei fue determinante para modificar la percepción de riesgo sobre el país. El informe destaca una serie de medidas orientadas a estabilizar la macroeconomía, entre ellas la corrección del tipo de cambio, la eliminación del déficit fiscal primario, la reducción de la asistencia monetaria del Banco Central y el proceso de recomposición de reservas.
En ese contexto, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una herramienta clave para atraer capital internacional. Este esquema ofrece estabilidad tributaria por 30 años, beneficios impositivos y reglas cambiarias más previsibles para proyectos de inversión superiores a los US$200 millones, condiciones especialmente relevantes para emprendimientos mineros de gran escala.
Morgan Stanley identifica más de 50 proyectos mineros que ya superaron la fase de exploración y que podrían movilizar inversiones superiores a US$50.000 millones durante la próxima década. La mayor parte de estos desarrollos se concentra en cobre y litio, aunque también hay iniciativas vinculadas al oro y la plata.
El sector enérgetico también será clave para la generación de divisas.
En el corto plazo, el litio aparece como uno de los protagonistas del crecimiento. Argentina integra el llamado “Triángulo del Litio” y actualmente representa alrededor del 8% de la oferta minera mundial de este mineral estratégico para la transición energética. El informe prevé que la producción podría más que duplicarse hacia 2030, con tasas de expansión cercanas al 30% anual entre 2026 y 2028.
Sin embargo, el verdadero motor del salto exportador sería el cobre. Ocho proyectos de gran escala podrían movilizar alrededor de US$44.000 millones en inversiones y generar exportaciones por unos US$26.000 millones anuales hacia 2035. Entre los desarrollos más destacados figura el proyecto Vicuña, una iniciativa conjunta entre Lundin Mining y BHP que podría convertirse en una de las mayores minas de cobre del mundo.
El impacto de este proceso no se limitaría al comercio exterior. Durante la etapa de construcción de los proyectos, el informe anticipa la creación de decenas de miles de empleos directos e indirectos en obras, logística, servicios y actividades asociadas.
Javier Milei en Wall Street.
Desde una perspectiva macroeconómica, el banco sostiene que un aumento sostenido de las exportaciones mineras —sumado al crecimiento del superávit energético— podría fortalecer estructuralmente la balanza de pagos argentina y reducir las tradicionales tensiones cambiarias que han afectado al país durante décadas.
Si se mantienen las reglas de juego y se concretan las inversiones proyectadas, Argentina podría pasar de ser un actor marginal en minerales estratégicos a ocupar un lugar relevante en las cadenas globales de suministro, con la minería como una nueva fuente clave de divisas y crecimiento económico.