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Economía

Fracasa el gobierno de Biden: La inflación llega al 7,5% anual, el nivel más alto en 40 años

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La administración de Biden se encuentra paralizada ante el alza inflacionaria más alta desde 1982. La economía comienza a mostrar signos de estancamiento mientras la inflación sigue subiendo, el peor de los dos mundos.

La Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos informó que los precios al consumidor aumentaron un 0,6% en el mes de enero, incluyendo todos los ítems analizados.

Sin considerar los productos con fuertes tendencias estacionales y volátiles, como la energía y los alimentos, la llamada inflación núcleo mensual fue del 0,6%, similar al IPC general.

Con estos aumentos, la inflación interanual llegó al 7,5% en el primer mes del 2022, en comparación con el mismo mes de 2021. Los precios de los alimentos subieron un 7% anual con respecto al año pasado, la energía se disparó un 27%, la gasolina un 40%, el petróleo llegó a aumentar hasta un 46,5%, y los precios de la electricidad subieron un 10,7%.

Los datos registrados fueron abiertamente negativos, pues los principales analistas de Bloomberg y de la propia Casa Blanca esperaban llegar a una inflación del 7,3% para enero, considerando una ligera desaceleración de la inflación mensual con respecto a diciembre. Esto finalmente no ocurrió, siendo que la inflación de enero fue prácticamente idéntica a la del mes de diciembre de 2021.

El alza inflacionaria en los Estados Unidos es la más grande desde 1982, cuando el país vivía una aguda crisis con estancamiento de la actividad económica. De seguir profundizándose la inflación, un escenario recesivo podría ser factible.

Según las estadísticas de la firma IHS Markit, que relevan el PBI mensual de los Estados Unidos de forma compatible con las publicaciones trimestrales oficiales, la actividad económica permanece estancada desde octubre de 2021 y hasta diciembre (el último dato disponible), mientras que la inflación trepó del 6,22% al 7,05% en ese período.

Actividad económica mensual de Estados Unidos, relevada por la firma IHS Markit.

El crecimiento económico promedio registrado en la administración de Joe Biden es consecuencia de un simple arrastre estadístico, al surgir de la comparación con el promedio mensual o trimestral de la actividad contra 2020.

Para enero de 2021, hacia el final de la gestión de Donald Trump, la economía norteamericana ya había recuperado el 98% del nivel de actividad que tenía antes de la pandemia. Considerando el nivel de la actividad económica en diciembre del año pasado, el nivel de la economía se encontraba un 2,26% por encima de febrero de 2020, mantenido prácticamente la misma tendencia que había antes de la pandemia, y desmontando así el supuesto “milagro económico” frecuentemente publicitado por Biden.

Por su parte, la Reserva Federal se negó a permitir un alza de las tasas de interés de referencia a lo largo del 2021, temiendo un impacto negativo sobre la actividad económica, pero en consecuencia permitiendo que la inflación aumente sin tregua. Pero aún así, la economía ya muestra signos de desaceleración, y la FED anunció su programa de aumentos de la tasa de política monetaria.

Los programas de estímulo fiscal impulsados por Biden y el Partido Demócrata provocaron un drástico recalentamiento de la economía. En la práctica, el gasto del Gobierno federal inyectó una gran cantidad de liquidez adicional en la economía (sobrante de dólares), generando un efecto medianamente similar al que tiene la emisión de dinero común.

Tasa de política monetaria de la Reserva Federal e inflación, entre 2000 y 2021. Elaboración propia.

Tanto economistas de renombre manifiestamente opositores a Biden, como Steve Hanke, John Taylor o Robert Barro, como economistas progresistas y de centro-izquierda como Larry Summers, todos coincidieron en un diagnóstico: los programas de estímulo de Biden aceleraron la inflación y la política heterodoxa de la Reserva Federal no contuvo el alza de precios como hubiera sido deseable.

Hacia el mes de diciembre el déficit fiscal financiero de los Estados Unidos llegó al 10% del PBI, un nivel históricamente alto solamente visto en la década de 1940, por lo que no se produjo ninguna corrección sobre las finanzas públicas como hubiera sido esperable una vez sorteados los gastos de emergencia por la pandemia.  

El gasto público primario del Gobierno federal llegó al 26,2% del PBI en diciembre del año pasado, cuando el promedio histórico entre 1959 y 2019 había sido solamente del 16,6% del PBI. El desequilibrio fiscal responde a un nivel de gasto anómalo para Estados Unidos en tiempos de paz.

Economía

El Banco Central acumuló solamente US$ 1.000M de reservas en lo que va del 2022, cuatro veces menos que lo que pide el FMI

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Pese al control cuantitativo de las importaciones, no logró cumplir sus objetivos y acumuló la quinta parte de las reservas que había obtenido en 2021. El FMI exige llegar a los US$ 4.200 millones para junio.

El Gobierno y el Banco Central lograron cumplir, a duras penas, la primera meta trimestral con el Fondo Monetario Internacional, pero el escenario se torna cada vez más adverso para la segunda revisión en junio. En lo que va del 2022, el Banco Central compró sólo US$ 1.032 millones por cuenta propia.

La cifra para este año es prácticamente una quinta parte de lo que había comprado en el mismo período de 2021, cuando había retenido hasta US$ 5.728 millones. Pese al aumento de los precios de exportación a nivel internacional, Argentina no pudo aprovechar los términos de intercambio a causa del cepo cambiario, que abarata artificialmente las importaciones y encarece las exportaciones.

El tipo de cambio en el sector oficial se mantuvo creciendo por debajo de la inflación desde marzo de 2021 y abril de 2022, aún pese al aumento en el ritmo de devaluación desde marzo de este año. Esta situación, junto con el alza de los precios de la energía, genera una olla a presión para el cepo cambiario y el stock de reservas.

La primera meta trimestral en marzo no hubiera podido cumplirse exitosamente de no ser por el desembolso que hizo el propio FMI, que llevó el nivel de acumulación neto por encima de los US$ 4.000 millones y cuando meta exigía por lo menos US$ 1.200 millones.

Para el segundo trimestre del año, el Fondo espera una acumulación de reservas por al menos US$ 4.200 millones. Los mercados cada vez se muestran más escépticos para el cumplimiento de esta meta, aún con los desembolsos recibidos en el primer trimestre. Según las estimaciones de la consultora 1816, la autoridad monetaria debería sumar al menos US$ 3.000 millones para junio si se considera el nivel de reservas netas, pero esta meta parece muy poco realista.

Frente a esta situación, el Banco Central sigue sosteniendo que cumplirá las metas con el FMI y, para hacerlo, recurrirá a un mayor estrangulamiento del volumen de las importaciones vía restricciones cuantitativas.

Además del sistema de licencias no automáticas que sufre Argentina desde hace casi dos décadas, el Central buscará restringir el acceso de dólares para los importadores y postergar el pago de operaciones lo máximo posible. Las medidas contra las importaciones no son gratuitas, pues también afectan indirectamente a las exportaciones vía menor competitividad y mayores costos internos.

Considerando las últimas disposiciones del Gobierno para el acceso de divisas al sector energético, no resulta claro cómo se podrá cumplir la meta con el FMI al mismo tiempo en que el BCRA necesita estrangular importaciones para acumular reservas. 

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Economía

Por presión de Sergio Massa, el Gobierno vuelve a subir el mínimo no imponible de Ganancias

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El equipo de Martín Guzmán aceptó una nueva actualización en el monto no imponible para evitar que la inflación provoque que más personas paguen ganancias sin haber ganado más dinero realmente. Los cambios se aplicarán a partir del 1° de junio.

Luego de una reunión entre el presidente Alberto Fernández, el ministro Martín Guzmán, la cúpula de representantes de la CGT y el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa, el Gobierno determinó un aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias hasta un monto por $280.792.

El Gobierno precisó, además, que los cambios tendrán vigencia a partir del primero de junio y no se efectuará tributación sobre el pago del aguinaldo. Este último detalle fue especialmente asegurado por Guzmán, ante la preocupación de los sindicalistas por el pronto cierre de paritarias.

El salario no es ganancia, es remuneración. Nuestra actividad como Estado y legisladores es defender el poder de compra de los salarios. Subir el mínimo y proteger el aguinaldo para que el premio no se vea impactado, no se lo coma el impuesto a las ganancias. Es una decisión del presidente y de todo el Gobierno”, explicó Sergio Massa en conferencia de prensa.

Este debate había sido un punto especialmente controversial dentro de las internas del Gobierno. En este caso una disputa entre Sergio Massa y el ministro Guzmán, ya que este último no pretendía impulsar la actualización de Ganancias para el mes de junio, ni tampoco había claridad sobre cuáles serían los montos de actualización.

La inflación interanual llegó al 58% en el pasado mes de abril, la cifra más elevada desde enero de 1992. Esta fuerte aceleración inflacionaria (completamente fuera del rango esperado del Gobierno) provocó que una gran cantidad de trabajadores en relación de dependencia e incluso jubilados comenzaran a pagar el impuesto a las Ganancias, cuando antes habían quedado exentos.

Según detalló Massa en una carta especialmente dirigida para Fernández y Guzmán, cerca de 740.000 personas pagaron el impuesto a las Ganancias en el mes de febrero y esta cifra subió a los 847.800 en abril, un incremento del 14% en solo dos meses.

Se trata de la segunda rebaja tributaria que impulsa Massa dentro del oficialismo, siendo que en 2019 un total de 2.140.000 personas pagaban Ganancias, la cifra aumentó a 2.300.000 en 2020 y finalmente cayó en torno a los 730.000 en 2021.

Guzmán aseguró que las medidas “no tendrán impacto” aparente para las metas fiscales con el Fondo Monetario Internacional (FMI), debido a que la actualización de los topes mínimos del impuesto ya estaba contemplada en el acuerdo.

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El salario real en Estados Unidos cayó un 3,3% desde que Joe Biden asumió como presidente

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La aceleración inflacionaria abortó el proceso de recuperación salarial en la economía más importante del mundo. El poder adquisitivo retrocedió a los mismos niveles que había en febrero de 2020.

Quebrando la tendencia producida en los últimos años, las remuneraciones nominales en Estados Unidos se muestran mucho más inflexibles de lo que son los aumentos de precios. En lo que va de la administración de Joe Biden, los salarios reales del sector privado retrocedieron un 3,3% entre enero de 2021 y abril de 2022. Los datos fueron anunciados por la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos.

Según la Reserva Federal, tomando los salarios reales para el total de la población ocupada en tiempo completo y de más de 16 años, la pérdida de poder adquisitivo fue del 3,76% al término del cuatro trimestre de 2021. Los salarios reales correspondientes a la industria privada total cayeron un 2,54%, y desglosando a la industria manufacturera la cifra fue del 2,49%.

Evolución del salario real de Estados Unidos entre 2020 y 2022.

A su vez, en lo que va de la administración del presidente Biden, los precios acumularon un alza del 10,53% mientras que las remuneraciones nominales solamente crecieron un 6,41%. Considerando la variación de precios minoristas, la inflación interanual (acumulada de 12 meses) trepó del 1,4% en enero de 2021 al 8,26% en abril de 2022, la cifra más alta desde 1982.  

La erosión del poder adquisitivo de los salarios comenzó a impactar, además, en el consumo del sector privado en términos reales (medido por la capacidad de comprar bienes y servicios). Según la base de datos de la Reserva Federal y la Oficina de Análisis Económico (BEA), el consumo privado de Estados Unidos se mantiene estancado desde octubre de 2021. En la misma línea, el índice de ventas minoristas no crece desde marzo de 2021.

Al mismo tiempo, la serie mensual de la actividad elaborada por la firma IHS Markit estima que la economía dejó de crecer desde diciembre de 2021 y en adelante. Las cifras oficiales provistas por la BEA relevaron que el PBI estadounidense cayó un 1,5% durante los primeros tres meses del 2022. Si esta tendencia persiste hasta el mes de junio, entonces se determinará el comienzo de una recesión técnica.

Los principales datos macroeconómicos reflejan un clima de tensión que se encamina a la estanflación, aunque los efectos recesivos aún siguen sin impactar sobre el mercado laboral, que volvió a registrar una situación de plena ocupación como la que había antes de la pandemia. 

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