El Gobierno logró el mayor superávit energético de la historia argentina
Javier Milei en Vaca Muerta.
porLucio Mastroianni
economia
La energía dejó atrás el déficit crónico y se convirtió en motor del superávit comercial argentino.
Por primera vez en su historia, Argentina alcanzó el mayor superávit comercial energético jamás registrado, con un saldo positivo de USD 7.815 millones, según datos oficiales del INDEC. A la par, las exportaciones de energía marcaron un récord absoluto de USD 11.086 millones, con un crecimiento interanual del 14,1 %.
El resultado marca el final de una etapa de déficit estructural y subsidios distorsivos, y el inicio de un esquema basado en reglas claras, previsibilidad y protagonismo del sector privado. Durante años, la energía fue un lastre para las cuentas externas, obligando al país a importar combustibles a precios elevados y drenando los pocos dólares que ingresaban al país.
Javier Milei en Vaca Muerta.
La normalización del sector energético permitió recomponer la producción, mejorar la infraestructura y potenciar las exportaciones. Con un marco regulatorio más racional y señales de mercado claras, la inversión volvió a fluir, especialmente en hidrocarburos y energía asociada a Vaca Muerta. El resultado fue un salto sostenido en las ventas externas y una fuerte reducción de las importaciones energéticas.
Este cambio estructural tiene un impacto directo sobre el conjunto de la economía. El superávit energético no solo mejora la balanza comercial, sino que fortalece las reservas, reduce la vulnerabilidad externa y consolida el proceso de estabilización macroeconómica. Cada dólar que ya no se importa en energía es un dólar que queda en el país y refuerza el equilibrio fiscal y monetario.
Durante las gestiones kirchneristas, la política energética estuvo marcada por el congelamiento de tarifas, la discrecionalidad y la expulsión de inversiones, lo que derivó en déficits millonarios y dependencia del exterior. En cambio, el nuevo enfoque permitió transformar al sector en un motor de crecimiento y generación de divisas, dejando atrás décadas de improvisación.
El presidente Javier Milei.
Con proyectos de ampliación de capacidad, nuevas inversiones y una demanda internacional sostenida, la energía se perfila como uno de los pilares del crecimiento argentino en los próximos años.
La experiencia vuelve a demostrar que cuando el Estado deja de obstaculizar y se limita a garantizar reglas estables, el sector productivo responde. En 2025, la cuestión energetica no solo dejó de ser un problema: pasó a ser una de las grandes soluciones de la economía argentina.