La balanza comercial argentina cerró 2025 con un superávit de USD 11.286 millones, consolidando uno de los resultados más sólidos de los últimos años y aportando un dato central al debate económico actual. En diciembre, el intercambio comercial arrojó un saldo positivo de USD 1.892 millones, coronando un año marcado por el crecimiento del comercio exterior y la recuperación del equilibrio externo.
Según los datos oficiales, en 2025 el intercambio total de bienes alcanzó los USD 162.868 millones, lo que representa un incremento interanual del 15,9%. Las exportaciones sumaron USD 87.077 millones, con una suba del 9,3% respecto de 2024, mientras que las importaciones alcanzaron USD 75.791 millones, con un aumento del 24,7%. Aun con una recuperación marcada de las compras externas, el saldo final fue ampliamente positivo.
Luis "Toto" Caputo, ministro de Economía.
Este resultado no es menor. En términos macroeconómicos, refleja un esquema de comercio exterior dinámico, en expansión y financieramente sostenible, lo que desmiente la idea de que una mayor apertura implique, necesariamente, pérdida de dólares o deterioro del frente externo. Por el contrario, el superávit logrado demuestra que es posible importar más, producir mejor y exportar con mayor valor, sin comprometer el equilibrio macroeconómico.
Los datos adquieren mayor relevancia en un contexto donde sectores del arco político volvieron a cuestionar la política de apertura comercial del Gobierno, particularmente en relación con la importación de vehículos. Sin embargo, las cifras oficiales muestran que el comercio exterior argentino no solo no disminuyó, sino que creció con fuerza y cerró el año con números positivos.
En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que la importación de autos híbridos y eléctricos sin arancel se realiza bajo cupos acordados con la propia industria, con un límite de 50.000 unidades anuales, de las cuales solo la mitad puede provenir de marcas chinas. Ese volumen representa menos del 5% de los patentamientos de 2025, un dato que desactiva cualquier alarma sobre un supuesto impacto negativo en la balanza comercial o en la economía local agregada.
El barco de la china BYD ingresó al país en un sólo viaje casi 7.000 autos eléctricos.
Lejos de generar una supuesta “fuga” de divisas, el esquema vigente permitió reducir precios internos, ampliar la oferta de vehículos, impulsar el desarrollo de infraestructura eléctrica y abrir oportunidades para nuevos proyectos productivos, aun mencionando apenas uno de los sectores alcanzados por la apertura.
El balance de 2025 deja un mensaje claro: la apertura comercial es parte de la solución. Los números desmienten los cuestionamientos al libre mercado y vuelven a mostrar que, con reglas claras y previsibilidad, la apertura impulsa el crecimiento y fortalece la economía.