Además, el Gobierno de Milei eliminó los valores criterio para las garantías exigidas a los importadores. Estos eran valores mínimos establecidos por un equipo de Aduana, que provocaban que, si una mercancía se introducía por debajo de dicho umbral, debía ser retenida y sometida a verificaciones sin plazo, además de requerir una garantía de las compañías de seguros, lo que generaba un "sobrecosto" del 1%.
Los productos que debían cumplir con esta regulación incluían hilados, tejidos, calzado, neumáticos, grifería, acero, productos plásticos y juguetes, entre otros.
Con la nueva normativa, la Aduana podrá solicitar avales únicamente en situaciones donde se considere que hay un riesgo para el interés fiscal. Esto implica que, en la mayoría de los casos, las empresas no tendrán que presentar garantías financieras al momento de importar. Si se requiere un respaldo y no se detectan problemas en un plazo de 120 días, este será devuelto automáticamente a la empresa.
"Las nuevas medidas beneficiarán a las pequeñas y medianas empresas, ya que hasta ahora solo se favorecía a 'la casta' de manera explícita. Este era un típico ejemplo del sobrecosto argentino, pero las resoluciones de la AFIP mejorarán el tipo de cambio", declaró Sturzenegger en el comunicado emitido por el Gobierno, que también anticipó que "la próxima semana se anunciarán nuevas normas de simplificación".