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Economía

Golpe para la Argentina: el gobierno de Biden rechazó el pedido para que se elimine las sobretasas del FMI

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Tras un mes, Yellen les respondió a los 18 congresistas que pedían el aval del Tesoro a la posición argentina. La respuesta llega después del acercamiento argentino a Rusia y China.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos rechazó el pedido de 18 legisladores demócratas que quieren que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ponga fin a su práctica de cobrar sobretasas a los prestamos destinados a los países de ingresos medios y bajos. 

La decisión de la Casa Blanca se da en medio de las tensiones con Alberto Fernández por su gira a Rusia y China, en medio del conflicto por Urania. En esos encuentros Fernández le pidió a Putin que lo ayude a disminuir la incidencia de Estados Unidos sobre Argentina y le dijo a Xi Jinping que se sentía “identificado” con el Partido Comunista Chino.

El planteo del G20 que apoya el pedido de Guzmán radica en que los sobrecostos sobre las tasas para países con problemas de deuda, lejos de actuar como el incentivo para desendeudarse como originalmente se pretendíó al instalarlos, en realidad lo que hace es entorpecer el desendeudamiento. Por ejemplo, en el caso de la Argentina, como consignó este medio, pueden ser hasta 1.200 millones de dólares al año más dependiendo del esquema de pagos al que se arribe con el staff del FMI.

En la respuesta a los congresistas, el Tesoro estimó que los países prestatarios habrán pagado más de 4.000 millones de dólares al FMI en recargos además de los pagos de intereses y tarifas desde el comienzo de la pandemia hasta fines de 2022. Jonathan Davidson, subsecretario del Tesoro para asuntos legislativos de la administración Biden, defendió los recargos y les explicó a los legisladores que están destinados a abordar el mayor riesgo para los accionistas involucrados en prestar grandes sumas a los países miembros. 

“Desde el punto de vista del Tesoro, los recargos deben considerarse en el contexto del balance general del FMI, lo que es más importante, su capacidad para absorber pérdidas potenciales por la falta de pago de sus préstamos”, añadió el funcionario.

Desde el punto de vista político, la negativa de Washington puede ser leída como una respuesta al viaje de Alberto Fernández a Rusia y China y al exceso de gestualidad del presidente argentino a Vladimir Putin y Xi Jinping que además incluyó el ingreso de la Nueva Ruta de la Seda. 

Otro dato que puede interpretarse como expresión de rechazo es el faltazo de las autoridades del FMI a la cumbre del G20 de Indonesia en donde Martín Guzmán esperaba continuar con las negociaciones para cerrar el acuerdo. Finalmente el ministro no será de la partida y en su lugar estará Sergio Chodos.

El FMI habría rechazado el pedido argentino por reducir las sobretasas

Alberto recibió a Guzmán en la Quinta de Olivos en un encuentro que continuó con el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Arguello, en la Casa Rosada.  En términos de política exterior lo que más ruido hizo fue el ofrecimiento de Alberto a Putin para que “Argentina sea la puerta de entrada rusa a la región”. 

Por el lado chino, como es de público conocimiento, la Nueva Ruta de la Seda forma parte del objetivo de China para pisar fuerte en América Latina, algo que la Casa Blanca quiere impedir a toda costa. 

Por eso, las declaraciones de Alberto Fernández de este sábado intentaron funcionar como un control de daños frente a una narrativa muy hostil con Washington. Es que, como adelantó este medio, Argentina necesita del visto bueno de Estados Unidos al acuerdo que Guzmán busca cerrar con el Fondo antes de fin de mes a nivel del staff técnico.

 Este entendimiento -que será volcado en la Carta de Intención- depende de la aprobación del Congreso nacional por un lado y de la Junta directiva del Fondo para que al 21 de ese mes lleguen los desembolsos que eviten que el país entre en cesación de pagos con el FMI y además se disparen 1.800 millones de dólares de intereses punitorios con el Club de París. Y en la Junta Directiva, Estados Unidos tiene poder de veto con más del 16% de los votos.

Economía

El Banco Central acumuló solamente US$ 1.000M de reservas en lo que va del 2022, cuatro veces menos que lo que pide el FMI

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Pese al control cuantitativo de las importaciones, no logró cumplir sus objetivos y acumuló la quinta parte de las reservas que había obtenido en 2021. El FMI exige llegar a los US$ 4.200 millones para junio.

El Gobierno y el Banco Central lograron cumplir, a duras penas, la primera meta trimestral con el Fondo Monetario Internacional, pero el escenario se torna cada vez más adverso para la segunda revisión en junio. En lo que va del 2022, el Banco Central compró sólo US$ 1.032 millones por cuenta propia.

La cifra para este año es prácticamente una quinta parte de lo que había comprado en el mismo período de 2021, cuando había retenido hasta US$ 5.728 millones. Pese al aumento de los precios de exportación a nivel internacional, Argentina no pudo aprovechar los términos de intercambio a causa del cepo cambiario, que abarata artificialmente las importaciones y encarece las exportaciones.

El tipo de cambio en el sector oficial se mantuvo creciendo por debajo de la inflación desde marzo de 2021 y abril de 2022, aún pese al aumento en el ritmo de devaluación desde marzo de este año. Esta situación, junto con el alza de los precios de la energía, genera una olla a presión para el cepo cambiario y el stock de reservas.

La primera meta trimestral en marzo no hubiera podido cumplirse exitosamente de no ser por el desembolso que hizo el propio FMI, que llevó el nivel de acumulación neto por encima de los US$ 4.000 millones y cuando meta exigía por lo menos US$ 1.200 millones.

Para el segundo trimestre del año, el Fondo espera una acumulación de reservas por al menos US$ 4.200 millones. Los mercados cada vez se muestran más escépticos para el cumplimiento de esta meta, aún con los desembolsos recibidos en el primer trimestre. Según las estimaciones de la consultora 1816, la autoridad monetaria debería sumar al menos US$ 3.000 millones para junio si se considera el nivel de reservas netas, pero esta meta parece muy poco realista.

Frente a esta situación, el Banco Central sigue sosteniendo que cumplirá las metas con el FMI y, para hacerlo, recurrirá a un mayor estrangulamiento del volumen de las importaciones vía restricciones cuantitativas.

Además del sistema de licencias no automáticas que sufre Argentina desde hace casi dos décadas, el Central buscará restringir el acceso de dólares para los importadores y postergar el pago de operaciones lo máximo posible. Las medidas contra las importaciones no son gratuitas, pues también afectan indirectamente a las exportaciones vía menor competitividad y mayores costos internos.

Considerando las últimas disposiciones del Gobierno para el acceso de divisas al sector energético, no resulta claro cómo se podrá cumplir la meta con el FMI al mismo tiempo en que el BCRA necesita estrangular importaciones para acumular reservas. 

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Economía

Por presión de Sergio Massa, el Gobierno vuelve a subir el mínimo no imponible de Ganancias

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El equipo de Martín Guzmán aceptó una nueva actualización en el monto no imponible para evitar que la inflación provoque que más personas paguen ganancias sin haber ganado más dinero realmente. Los cambios se aplicarán a partir del 1° de junio.

Luego de una reunión entre el presidente Alberto Fernández, el ministro Martín Guzmán, la cúpula de representantes de la CGT y el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa, el Gobierno determinó un aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias hasta un monto por $280.792.

El Gobierno precisó, además, que los cambios tendrán vigencia a partir del primero de junio y no se efectuará tributación sobre el pago del aguinaldo. Este último detalle fue especialmente asegurado por Guzmán, ante la preocupación de los sindicalistas por el pronto cierre de paritarias.

El salario no es ganancia, es remuneración. Nuestra actividad como Estado y legisladores es defender el poder de compra de los salarios. Subir el mínimo y proteger el aguinaldo para que el premio no se vea impactado, no se lo coma el impuesto a las ganancias. Es una decisión del presidente y de todo el Gobierno”, explicó Sergio Massa en conferencia de prensa.

Este debate había sido un punto especialmente controversial dentro de las internas del Gobierno. En este caso una disputa entre Sergio Massa y el ministro Guzmán, ya que este último no pretendía impulsar la actualización de Ganancias para el mes de junio, ni tampoco había claridad sobre cuáles serían los montos de actualización.

La inflación interanual llegó al 58% en el pasado mes de abril, la cifra más elevada desde enero de 1992. Esta fuerte aceleración inflacionaria (completamente fuera del rango esperado del Gobierno) provocó que una gran cantidad de trabajadores en relación de dependencia e incluso jubilados comenzaran a pagar el impuesto a las Ganancias, cuando antes habían quedado exentos.

Según detalló Massa en una carta especialmente dirigida para Fernández y Guzmán, cerca de 740.000 personas pagaron el impuesto a las Ganancias en el mes de febrero y esta cifra subió a los 847.800 en abril, un incremento del 14% en solo dos meses.

Se trata de la segunda rebaja tributaria que impulsa Massa dentro del oficialismo, siendo que en 2019 un total de 2.140.000 personas pagaban Ganancias, la cifra aumentó a 2.300.000 en 2020 y finalmente cayó en torno a los 730.000 en 2021.

Guzmán aseguró que las medidas “no tendrán impacto” aparente para las metas fiscales con el Fondo Monetario Internacional (FMI), debido a que la actualización de los topes mínimos del impuesto ya estaba contemplada en el acuerdo.

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El salario real en Estados Unidos cayó un 3,3% desde que Joe Biden asumió como presidente

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La aceleración inflacionaria abortó el proceso de recuperación salarial en la economía más importante del mundo. El poder adquisitivo retrocedió a los mismos niveles que había en febrero de 2020.

Quebrando la tendencia producida en los últimos años, las remuneraciones nominales en Estados Unidos se muestran mucho más inflexibles de lo que son los aumentos de precios. En lo que va de la administración de Joe Biden, los salarios reales del sector privado retrocedieron un 3,3% entre enero de 2021 y abril de 2022. Los datos fueron anunciados por la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos.

Según la Reserva Federal, tomando los salarios reales para el total de la población ocupada en tiempo completo y de más de 16 años, la pérdida de poder adquisitivo fue del 3,76% al término del cuatro trimestre de 2021. Los salarios reales correspondientes a la industria privada total cayeron un 2,54%, y desglosando a la industria manufacturera la cifra fue del 2,49%.

Evolución del salario real de Estados Unidos entre 2020 y 2022.

A su vez, en lo que va de la administración del presidente Biden, los precios acumularon un alza del 10,53% mientras que las remuneraciones nominales solamente crecieron un 6,41%. Considerando la variación de precios minoristas, la inflación interanual (acumulada de 12 meses) trepó del 1,4% en enero de 2021 al 8,26% en abril de 2022, la cifra más alta desde 1982.  

La erosión del poder adquisitivo de los salarios comenzó a impactar, además, en el consumo del sector privado en términos reales (medido por la capacidad de comprar bienes y servicios). Según la base de datos de la Reserva Federal y la Oficina de Análisis Económico (BEA), el consumo privado de Estados Unidos se mantiene estancado desde octubre de 2021. En la misma línea, el índice de ventas minoristas no crece desde marzo de 2021.

Al mismo tiempo, la serie mensual de la actividad elaborada por la firma IHS Markit estima que la economía dejó de crecer desde diciembre de 2021 y en adelante. Las cifras oficiales provistas por la BEA relevaron que el PBI estadounidense cayó un 1,5% durante los primeros tres meses del 2022. Si esta tendencia persiste hasta el mes de junio, entonces se determinará el comienzo de una recesión técnica.

Los principales datos macroeconómicos reflejan un clima de tensión que se encamina a la estanflación, aunque los efectos recesivos aún siguen sin impactar sobre el mercado laboral, que volvió a registrar una situación de plena ocupación como la que había antes de la pandemia. 

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