El Riesgo País argentino volvió a registrar una fuerte caída este lunes y alcanzó un nuevo mínimo en más de ocho años, en un contexto de mejora en los mercados globales y señales positivas sobre la economía local.
El indicador elaborado por JP Morgan retrocedió 11 unidades y se ubicó en los 425 puntos básicos, su nivel más bajo desde el 27 de abril de 2018, cuando había marcado 419 puntos.
La baja se dio en una jornada marcada por un escenario internacional favorable. Los mercados mundiales iniciaron la semana con subas generalizadas, mientras que el precio del petróleo se desplomó más de un 5% tras el anuncio de un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán.
Bandera de Argentina.
Este entendimiento apunta a poner fin a tres meses de conflicto y permitir la reapertura total del Estrecho de Ormuz, un corredor clave por el que circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de crudo.
En este contexto, los principales indicadores de Wall Street avanzaron hasta un 2%, con un fuerte impulso de las acciones tecnológicas. Este clima global más optimista también impactó en los activos argentinos.
Los bonos soberanos en dólares, tanto Bonares como Globales, retomaron la senda alcista con subas cercanas al 1% en promedio. Este comportamiento contribuyó directamente a la reducción del riesgo país, en línea una tendencia descendente que refleja una mejora en la percepción de los inversores.
El presidente Javier Milei.
A nivel local, el desempeño positivo de los activos también estuvo respaldado por decisiones recientes de las agencias calificadoras de riesgo. S&P (Standard and Poor’s) elevó la nota de la deuda soberana argentina y de algunos ADR negociados en Nueva York, una medida que había sido anticipada por una decisión similar de Fitch.
En particular, S&P Global Ratings mejoró la calificación de la deuda a largo plazo en moneda extranjera, que pasó de CCC+ a B- con perspectiva estable. Esta suba se sustentó en una serie de factores económicos que fortalecen la posición financiera del país.
Entre los elementos destacados se encuentran el equilibrio fiscal sostenido demostrado por el Gobierno de Javier Milei, la desaceleración de la inflación en los últimos meses, la robusta acumulación de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y una mayor certidumbre en la capacidad de afrontar los vencimientos de deuda externa previstos entre 2026 y 2027.
De esta manera, la combinación de un entorno internacional más favorable y el ordenamiento macroeconómico a nivel local continúa generando un impacto positivo en los indicadores financieros argentinos, con el riesgo país como uno de los principales reflejos de esta mejora.