IMPSA, la primera empresa privatizada por el Gobierno de Milei, logró superávit tras 5 años
El presidente Javier Milei.
porRedacción
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Bajo la nueva gestión privada, la metalúrgica mendocina logró revertir varios años de pérdidas.
A menos de un año de concretarse la privatización de IMPSA por parte del Gobierno de Javier Milei, la emblemática empresa metalúrgica empieza a mostrar los primeros resultados positivos del profundo proceso de reestructuración encarado por sus nuevos propietarios.
La compañía, una de las más grandes e históricas de la industria argentina, atraviesa una etapa de recuperación que marca un claro contraste con los años previos, cuando su situación financiera la había llevado al borde del colapso.
El fondo estadounidense Industrial Acquisitions Fund LLC (IAF), que tomó el control de IMPSA en febrero, cumplió rápidamente con la promesa de ordenar el pesado pasivo acumulado durante más de una década y registró el primer superávit en años.
IMPSA
Se trató del primer caso de privatización realizado en el marco del programa de reformas y reducción del Estado impulsado por el presidente Javier Milei, quien había heredado una empresa estatizada y profundamente endeudada por la administración de Alberto Fernández en 2021 para evitar su quiebra.
La nueva gestión adquirió las acciones del Estado nacional y de la provincia de Mendoza mediante un pago de USD 20 millones, además de comprometer un aporte de capital por USD 27 millones y un plan para refinanciar la imponente deuda de USD 550 millones que arrastraba la compañía.
En septiembre, luego de un proceso de negociaciones con organismos internacionales y bancos de peso, entre ellos el BID, CAF, Export Development Canada, Banco Nación, Bapro, BICE, y tenedores de Obligaciones Negociables, IMPSA obtuvo algo hasta hace poco impensado: el 98% de adhesión al nuevo esquema de reestructuración planteado en el marco del Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE).
El plan prevé la emisión de nueva deuda por USD 583 millones, amortizable en nueve cuotas anuales iguales desde 2036 hasta 2044, sin quitas de capital. La propuesta recibió también la aprobación del Juzgado Concursal de Mendoza, permitiendo destrabar un expediente que llevaba años sin una solución definitiva.
IMPSA
El primer superávit de IMPSA
Pero el dato más significativo es que la reorganización empieza a reflejarse en el rendimiento operativo. Por primera vez en un lustro, IMPSA registró un superávit: entre enero y septiembre obtuvo ganancias por $205.953 millones, revirtiendo las pérdidas acumuladas no solo de 2024, sino también de los cuatro años previos.
Según el informe enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), este repunte responde a inversiones en infraestructura, modernización tecnológica, capacitación del personal y mejoras en los procesos productivos, acciones impulsadas por la nueva conducción para reposicionar a la empresa en el mercado global.
La compañía también destaca las oportunidades que ofrece la creciente demanda energética y el potencial de nuevos contratos en equipamiento hidroelectromecánico y nuclear, donde IMPSA posee una reconocida trayectoria internacional.
Los nuevos accionistas remarcan que, por primera vez desde 2017, la empresa cuenta con un grupo controlante comprometido con un plan de negocios a largo plazo. Además, subrayan que la reestructuración no solo garantiza la continuidad de la operación, sino también la preservación de más de 600 empleos directos y el trabajo de más de 100 PyMEs proveedoras.
El caso IMPSA se convirtió así en un ejemplo temprano del modelo que busca instalar el Gobierno de Javier Milei: empresas estatales que, bajo gestión privada, recuperen competitividad, eficiencia y capacidad de generar valor. En este sentido, la recuperación de la compañía mendocina aparece como un hito que la administración Milei.