El crecimiento del polo energético de Neuquén tracciona trabajadores, servicios e inversiones, mientras el interior gana protagonismo en el nuevo mapa productivo argentino.
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Hay 15 mudanzas por semana hacia Vaca Muerta, un dato que circula entre empresas de logística y que refleja el peso creciente del polo energético de Neuquén, impulsado por salarios altos, mayor demanda laboral y una actividad que empieza a mover consumo, servicios y empleo en la región.
El movimiento no se limita a Neuquén. La actividad también crece hacia la cordillera, con el impulso del petróleo, el gas, la minería, la agroindustria y los servicios que acompañan a esos sectores. Son polos que empiezan a ganar protagonismo en una Argentina que vuelve a mirar sus sectores más competitivos: energía, minería, agroindustria y servicios asociados, todos claves para generar divisas, inversiones y empleo privado.
Planta de extracción en Vaca Muerta.
Los polos productivos del interior comienzan a traccionar empleo, consumo y actividad. Vaca Muerta aparece como el caso más visible, pero también crecen las áreas mineras de Cuyo, Catamarca y Jujuy, además de zonas agroindustriales que reconfiguran la demanda logística del país.
Además de los perfiles técnicos y especializados que demanda la actividad principal, el crecimiento de Vaca Muerta también impulsa una segunda capa de servicios alrededor del sector energético. Comercios, gastronomía, transporte, mantenimiento, alojamiento y asistencia a trabajadores empiezan a moverse al ritmo del petróleo y la minería, ampliando el impacto económico más allá de los empleos directamente vinculados a los yacimientos.
El informe regional del IERAL- Fundación Mediterránea plantea que la región del Comahue enfrentará un 2026 con recuperación moderada y muy heterogénea. Neuquén se perfila como una de las grandes ganadoras por el impulso del petróleo no convencional, con mejores perspectivas en empleo, ingresos y actividad.
Luis Caputo, ministro de economía.
El desafío que aparece por delante es acompañar ese cambio con una logística más moderna, capaz de conectar mejor los centros productivos con los puertos, los mercados internos y las nuevas zonas de crecimiento. En esa línea, el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo ya anticipó la necesidad de mejorar rutas y conectividad para reducir costos y potenciar la competitividad del interior.
Caputo aseguró que en los próximos años la logística argentina será “totalmente diferente”, con una expansión prevista de rutas y mejoras de conectividad. La apuesta del Gobierno apunta justamente a que el crecimiento de Vaca Muerta, la minería y la agroindustria no quede aislado, sino integrado a una economía más federal, exportadora y dinámica.