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Economía

Impuestazo en Estados Unidos: Biden lanza un “impuesto a los ricos” del 20%

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El Gobierno demócrata lanza el “Impuesto sobre la renta mínima para multimillonarios” que afectará a todos aquellos hogares con patrimonios por encima de los 100 millones de dólares. El impuesto gravará los ingresos anuales y las ganancias de capital.

El presidente Joe Biden se prepara para instrumentar la primera fase de su drástico aumento tributario. El proyecto de los demócratas tendría vigencia a partir del año fiscal 2023, y tiene por objetivo crear el “Impuesto sobre la renta mínima para multimillonarios”.

El impuesto afectará a todos aquellos hogares con un patrimonio superior a los US$ 100 millones, y gravará tanto los ingresos anuales corrientes como las ganancias de capital con un recargo del 20% sobre los impuestos que ya se pagaban.

Con este nuevo impuestazo, la tasa marginal individual más elevada de Estados Unidos, consolidando impuestos federales y locales, trepará del 42,9% al 57,3%. Esto llevaría a ese país a tener la tasa impositiva más elevada de la OCDE sobre el ingreso personal.

Las medidas no afectarán solamente a un grupo reducido de personas como aseguran las autoridades del Gobierno de Biden, pues el efecto integral sobre la inversión y la generación de puestos de trabajo afectará al conjunto de la economía, incluyendo a personas que ni siquiera han visto el impuesto en su nómina salarial.

La Tax Foundation estima que el costo económico del “impuesto a los multimillonarios” será la pérdida del 0,5% del PBI potencial para 2030, junto con la eliminación de 125.000 puestos de trabajo en el sector privado.

La Casa Blanca estima una recaudación de US$ 360.000 millones en los próximos diez años, mientras que el paquete fiscal general determinado por el programa “Build Back Better” pretende recaudar lo suficiente como para reducir la brecha con los gastos en 1,3 billones para 2033. Sin embargo, esta última proyección fue severamente cuestionada por ser poco realista.

Los analistas de la Tax Foundation estiman que la Ley Build Back Better no reducirá los desequilibrios fiscales, sino que los incrementará en un monto de hasta 800.000 millones de dólares en la próxima década. Esto se debe al brutal aumento de erogaciones federales previstas en los presupuestos de Biden, y no por falta de recaudación estructural.

Por otra parte, el Gobierno se prepara para terminar su esquema tributario en torno a las ganancias corporativas, las ganancias de capital y la distribución de dividendos. Los demócratas proponen elevar la tasa fija del impuesto a las ganancias empresariales del 21% al 28%. Esto implica un fuerte retroceso a la reforma tributaria del expresidente Donad Trump.

Considerando impuestos locales, la tasa marginal corporativa quedaría en torno al 32,3% para 2023, cuando llegaba al 25,8% al término de la gestión de Trump. El pago de dividendos, que actualmente se encuentra gravado con una tasa marginal consolidada de hasta 29,2%, pasará al 48,9% en 2023, 30 puntos por encima del promedio de la OCDE.  

La tasa integrada y combinada sobre las ganancias empresariales, entre ganancias sobre el flujo de ingresos y luego la distribución de dividendos, trepará del 47,5% al 65,4%. Nuevamente, Estados Unidos tendrá un gravamen sobre sus empresas que supera en 24 puntos porcentuales al promedio de la OCDE

Economía

Perdimos la Guerra contra la Inflación: El deplorable paso de Roberto Feletti por la Secretaría de Comercio

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Decidió renunciar a su cargo en la Secretaría de Comercio sin haber conseguido ningún tipo de resultado en materia de inflación. Los controles de precios volvieron a fracasar en Argentina por décima vez.

El fanático kirchnerista Roberto Feletti decidía dar un paso importante en octubre de 2021, al abandonar su lugar como panelista en C5N para ocupar la Secretería de Comercio, prometiendo “controlar los precios y preservar el salario” desde esa cartera. Una tarea ya de por sí imposible porque el único que puede frenar la inflación es el presidente del Banco Central.

Tras reemplazar a Paula Español, quien ya había fracasado en su intento por controlar los precios, Feletti no identificó un problema de direccionalidad, y se creyó que se falló por una cuestión de baja intensidad en las políticas de controles.

Bajo su gestión, se relanzó y se generalizó el programa Precios Cuidados, se reintrodujo el Ahora 12, se lanzó un programa de “Cortes Cuidados” para los precios de la carne, se expandió la asignación de Precios Máximos y se focalizó en la “dispersión de precios”, se incrementó el monitoreo de costos sectoriales, y se desarrolló el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino y el Fideicomiso para la harina fideos. Todas y cada una de las iniciativas de Feletti cosecharon un amargo fracaso.

Los precios cuidados no tuvieron ningún impacto estadístico o empírico sobre la formación de expectativas, como pretendía el exsecretario. Los precios de la carne aumentaron por encima de la inflación, y los cortes “controlados” por el Gobierno no atendieron a los estándares mínimos de calidad esperados por los consumidores. A su vez, los subsidios sobre el trigo y la harina no tuvieron un impacto significativo en el poder adquisitivo de los consumidores a estos efectos.

Durante la gestión de Feletti, y a pesar de ella, la inflación mensual se aceleró mes a mes: 2,5% en noviembre de 2021, 3,8% en diciembre, 3,9% en enero de este año, 4,7% en febrero, 6,7% en marzo y 6% en abril. En ese mismo período, la inflación interanual trepó del 52% al 58%. Las regulaciones sobre los precios no sirvieron como un “ancla nominal” como se pretendía en un comienzo.

Inflación mensual entre enero de 2021 y abril de 2022.

En promedio, la inflación mensual ascendió al 4,5% mientras Roberto Feletti se hizo cargo de la Secretaría de Comercio. Para el mismo período de tiempo, pero 12 meses antes, la inflación mensual promedió el 3,9%. Queda en evidencia que las regulaciones y los controles sobre los precios no fueron una variable significativa o de algún modo relevante para evitar la aceleración inflacionaria.

Sin nada que mostrar, Roberto Feletti abandonó su cargo en la Secretaría de Comercio y fue rápidamente reemplazado por Guillermo Hang, que a diferencia de su predecesor es economista profesional.

El nombramiento de Hang supone una victoria interna para el ala de Martín Guzmán dentro del oficialismo, quien absorbió la Secretaría de Comercio, pasándola del Ministerio de Desarrollo, donde operaba con la autonomía de un ministerio propio, al Ministerio de Economía, donde responderá directamente a Guzmán.

La política de control de precios quedó completamente bajo la responsabilidad de una sola persona: Martín Guzmán. Nuevamente, fallando en identificar que el problema radica en la política monetaria, el ministro tomará la posta en la “Guerra de la Inflación”, tras 7 meses de derrotas, e intentará seguir peleando una batalla imposible. 

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Economía

Más nafta al fuego: El Banco Central emitió y le transfirió $174.000 millones al Tesoro en mayo

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La monetización del déficit fiscal se volvió a acelerar en el mes de mayo y el BCRA se encuentra al borde de quebrar la meta monetaria del FMI para junio.

En el marco de la inflación más alta desde 1991, el Banco Central aceleró el ritmo de emisión de dinero para financiar el déficit fiscal. Solamente en mayo, el Central giró una suma por $174.000 millones en concepto de “adelantos transitorios” para el Tesoro. Se trata de un típico recurso contable para simular un préstamo ficticio y sin retorno del BCRA al Tesoro, financiado con emisión monetaria.

Los adelantos transitorios protagonizan la monetización del déficit fiscal desde noviembre del año pasado, siendo que no se contabilizaron “transferencias de reservas”, que constituye otro recurso contable ficticio para monetizar el déficit. En lo que va del 2022, el BCRA ya imprimió $376.000 millones para que el Tesoro pueda financiar el déficit fiscal.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional establece una meta trimestral con un límite acumulado de hasta $439.000 millones de emisión monetaria para junio. Con lo que lleva emitido el BCRA hasta la fecha, existe una diferencia de solo $66.000 millones para incumplir la meta y provocar la caída del programa.  

Estimaciones preliminares sugieren que la monetización del déficit, acumulada de 12 meses, sigue por encima del 3% del PBI y cuando existe una meta en torno al 1% para diciembre de 2022. El Gobierno no es capaz de mostrar señales que garanticen el cumplimiento efectivo de las metas.

El presidente del Banco Central Miguel Ángel Pesce, relativizó el efecto de la emisión monetaria sobre la inflación, remarcó el aumento del precio de las materias primas a nivel internacional y volvió a recordar que la meta del primer trimestre fue eventualmente cumplida, intentando así dar algún tipo de garantía para la meta de junio.

“Lo que se está evaluando son las metas del primer trimestre y las metas están cumplidas en todos los conceptos: reservas, déficit fiscal y emisión monetaria. Las cifras estuvieron por debajo de lo que se planteó, mejor de lo que se esperaba especialmente en el mes de marzo, lo que permitió cumplir la meta”, declaró Pesce.

El déficit fiscal acumulado de 12 meses no está bajando, y es el factor de dominancia sobre la expansión monetaria. El déficit primario llegó al 3% del PBI en abril de 2022, permaneciendo en este nivel desde diciembre del año pasado sin cambios y por encima del 2,66% alcanzado en octubre. Con intereses de deuda el déficit financiero ya representa el 4,6% del PBI, el valor más alto desde mayo de 2021.

Si para junio el Gobierno no logra financiar la brecha fiscal con recursos de licitaciones en el pequeño mercado de capitales local, o si el costo de la deuda ajustada por CER se torna insostenible, el BCRA deberá cerrar la brecha y el acuerdo con el FMI se vería quebrado. 

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Economía

Consultoras estiman que los precios subieron más de 5% en mayo y la inflación interanual superaría el 60%

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El proceso inflacionario se vuelve cada vez más violento y no se logra perforar el piso del 5% sobre la inflación mensual. Se estima que la inflación podría llegar al 70% para diciembre, 22 puntos por encima de lo que preveía Guzmán.

El promedio de las consultoras privadas llegó a un severo diagnóstico: la inflación de mayo tendría un piso de no menos del 5% con respecto a abril. Esto marca una muy ligera desaceleración con respecto a marzo y abril, pero supone consolidar una media de inflación mensual muy por encima de la que había en 2021.

Se debe tener en cuenta que los precios minoristas aumentaron en promedio un 3,48% cada mes, y en lo que va del 2022 esta cifra asciende al 5,36%. El proceso inflacionario se torna cada vez más inmanejable para el Gobierno de Alberto Fernández, y abortó cualquier tipo de recuperación salarial.

La consultora LCG estima un indicador similar al IPC del INDEC pero con periodicidad semanal, y según sus relevamientos los precios de la canasta de alimentos y bebidas no alcohólicas habrían subido un 4,1% sólo en las primeras 3 semanas de mayo. Este sector había registrado un aumento del 5,9% en abril, 5,7% en marzo, y cerraría mayo nuevamente en torno al 5%.

Si se cumplen exitosamente los pronósticos de las consultoras sobre el aumento promedio para el IPC, la inflación interanual llegaría al 61% comparando contra mayo de 2022, el resultado más dramático desde 1991 y la salida de la hiperinflación.

El Gobierno no posee ningún tipo de “ancla nominal” o herramienta para direccionar las expectativas inflacionarias. Entre 2019 y 2021, el congelamiento de las tarifas demostró ser una herramienta extremadamente ineficaz para alinear expectativas, deterioró los precios relativos de la economía y supuso un fuerte costo fiscal. Lo mismo ocurrió con el atraso del dólar oficial en el marco del cepo cambiario, con un gran costo en términos de reservas.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional propone una muy gradual corrección de estos desequilibrios, ofreciendo como reaseguro una nueva ancla basada en pautas fiscales y monetarias. Pero el Gobierno se muestra cada vez más incapaz de cumplir el acuerdo, y aún de cumplirse, el gradualismo excesivo de las metas no consigue moderar las expectativas.

Sin ningún parámetro que mostrar y sin un programa económico integral, el Gobierno se limita a administrar la explosión inflacionaria con controles de precios, controles a las exportaciones y programas sociales asistencialistas. 

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