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Economía

El salario estadounidense perdió sistemáticamente contra la inflación desde la asunción de Biden

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Los precios le ganaron al crecimiento salarial en Estados Unidos desde que Joe Biden se hizo cargo del Gobierno en enero de 2021, y acumulan una caída cercana al 3%.

La inflación en Estados Unidos se convirtió en el principal problema que eclipsa a la economía. Desde que Joe Biden se hizo cargo del Gobierno, el promedio de los salarios reales del sector privado cayó un 2,8%.

Contrariamente a lo que sucedió luego de la Gran Recesión del año 2008, esta vez los salarios reales no parecen estabilizarse en un nivel más alto, sino que el alza de la inflación deteriora el poder adquisitivo ganado en 2020. Cabe resaltar que los salarios reales en Estados Unidos crecieron durante la crisis de 2008 y en la crisis por la pandemia en 2020.

La razón por la cual se produce este efecto en las crisis es simple: la destrucción de empleo se produce, con mayor intensidad, en aquellos puestos de trabajo peor remunerados en períodos de recesión sin inflación. Al destruirse los puestos de trabajo más vulnerables, el promedio salarial de los empleos restantes tiende a posicionarse por encima del promedio anterior. Al aparecer el fenómeno inflacionario en escena, la situación cambia.

Entre enero de 2021 y enero de 2022, la inflación interanual trepó del 1,4% al 7,52%. Se trata del aumento inflacionario más severo desde la década de 1970. Frente a este delicado escenario, el presidente Joe Biden parece ajeno a la realidad.

En su discurso inaugural por su primer año de administración al frente del Gobierno, el 19 de enero de 2022, Biden anunciaba que los estadounidenses crecieron por primera vez en años, y que el 40% de los menores ingresos percibió algún tipo de aumento salarial. Sin embargo, estas son cifras meramente nominales que ignoran el brutal aumento de los precios.

Las declaraciones de Biden ignoraron completamente la trayectoria de los salarios no en términos de dólares, sino en términos de bienes y servicios que pueden ser adquiridos con esos dólares. Entre el cuatro trimestre de 2020 y cuatro de 2021, los salarios nominales subieron un 2,64%, pero la inflación acumulada en ese período superó el 6%.

Según las investigaciones de los economistas Sean Howard, Robert Rich y Joseph Tracy, en base a los datos de la Reserva Federal de San Luis, el salario real estadounidense aún continua por encima del nivel que tenía antes de la pandemia, pero la administración de Joe Biden no tuvo ningún tipo de injerencia en este hecho.

El aumento del salario real promedio durante la pandemia, impulsado por la destrucción de empleos de baja remuneración, ahora se ve nuevamente erosionado por el fuerte incremento de la inflación.

La recuperación laboral, en particular de empleos con bajos salarios, también juega un rol preponderante sobre el promedio salarial, pero se debe tener en cuenta que la tasa de empleo aún no logró alcanzar los niveles que tenía en 2019. La tasa de empleo llegó al 59,9% en febrero de 2022, cuando había alcanzado el 61,1% en febrero de 2020. 

Economía

Perdimos la Guerra contra la Inflación: El deplorable paso de Roberto Feletti por la Secretaría de Comercio

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Decidió renunciar a su cargo en la Secretaría de Comercio sin haber conseguido ningún tipo de resultado en materia de inflación. Los controles de precios volvieron a fracasar en Argentina por décima vez.

El fanático kirchnerista Roberto Feletti decidía dar un paso importante en octubre de 2021, al abandonar su lugar como panelista en C5N para ocupar la Secretería de Comercio, prometiendo “controlar los precios y preservar el salario” desde esa cartera. Una tarea ya de por sí imposible porque el único que puede frenar la inflación es el presidente del Banco Central.

Tras reemplazar a Paula Español, quien ya había fracasado en su intento por controlar los precios, Feletti no identificó un problema de direccionalidad, y se creyó que se falló por una cuestión de baja intensidad en las políticas de controles.

Bajo su gestión, se relanzó y se generalizó el programa Precios Cuidados, se reintrodujo el Ahora 12, se lanzó un programa de “Cortes Cuidados” para los precios de la carne, se expandió la asignación de Precios Máximos y se focalizó en la “dispersión de precios”, se incrementó el monitoreo de costos sectoriales, y se desarrolló el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino y el Fideicomiso para la harina fideos. Todas y cada una de las iniciativas de Feletti cosecharon un amargo fracaso.

Los precios cuidados no tuvieron ningún impacto estadístico o empírico sobre la formación de expectativas, como pretendía el exsecretario. Los precios de la carne aumentaron por encima de la inflación, y los cortes “controlados” por el Gobierno no atendieron a los estándares mínimos de calidad esperados por los consumidores. A su vez, los subsidios sobre el trigo y la harina no tuvieron un impacto significativo en el poder adquisitivo de los consumidores a estos efectos.

Durante la gestión de Feletti, y a pesar de ella, la inflación mensual se aceleró mes a mes: 2,5% en noviembre de 2021, 3,8% en diciembre, 3,9% en enero de este año, 4,7% en febrero, 6,7% en marzo y 6% en abril. En ese mismo período, la inflación interanual trepó del 52% al 58%. Las regulaciones sobre los precios no sirvieron como un “ancla nominal” como se pretendía en un comienzo.

Inflación mensual entre enero de 2021 y abril de 2022.

En promedio, la inflación mensual ascendió al 4,5% mientras Roberto Feletti se hizo cargo de la Secretaría de Comercio. Para el mismo período de tiempo, pero 12 meses antes, la inflación mensual promedió el 3,9%. Queda en evidencia que las regulaciones y los controles sobre los precios no fueron una variable significativa o de algún modo relevante para evitar la aceleración inflacionaria.

Sin nada que mostrar, Roberto Feletti abandonó su cargo en la Secretaría de Comercio y fue rápidamente reemplazado por Guillermo Hang, que a diferencia de su predecesor es economista profesional.

El nombramiento de Hang supone una victoria interna para el ala de Martín Guzmán dentro del oficialismo, quien absorbió la Secretaría de Comercio, pasándola del Ministerio de Desarrollo, donde operaba con la autonomía de un ministerio propio, al Ministerio de Economía, donde responderá directamente a Guzmán.

La política de control de precios quedó completamente bajo la responsabilidad de una sola persona: Martín Guzmán. Nuevamente, fallando en identificar que el problema radica en la política monetaria, el ministro tomará la posta en la “Guerra de la Inflación”, tras 7 meses de derrotas, e intentará seguir peleando una batalla imposible. 

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Economía

Más nafta al fuego: El Banco Central emitió y le transfirió $174.000 millones al Tesoro en mayo

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La monetización del déficit fiscal se volvió a acelerar en el mes de mayo y el BCRA se encuentra al borde de quebrar la meta monetaria del FMI para junio.

En el marco de la inflación más alta desde 1991, el Banco Central aceleró el ritmo de emisión de dinero para financiar el déficit fiscal. Solamente en mayo, el Central giró una suma por $174.000 millones en concepto de “adelantos transitorios” para el Tesoro. Se trata de un típico recurso contable para simular un préstamo ficticio y sin retorno del BCRA al Tesoro, financiado con emisión monetaria.

Los adelantos transitorios protagonizan la monetización del déficit fiscal desde noviembre del año pasado, siendo que no se contabilizaron “transferencias de reservas”, que constituye otro recurso contable ficticio para monetizar el déficit. En lo que va del 2022, el BCRA ya imprimió $376.000 millones para que el Tesoro pueda financiar el déficit fiscal.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional establece una meta trimestral con un límite acumulado de hasta $439.000 millones de emisión monetaria para junio. Con lo que lleva emitido el BCRA hasta la fecha, existe una diferencia de solo $66.000 millones para incumplir la meta y provocar la caída del programa.  

Estimaciones preliminares sugieren que la monetización del déficit, acumulada de 12 meses, sigue por encima del 3% del PBI y cuando existe una meta en torno al 1% para diciembre de 2022. El Gobierno no es capaz de mostrar señales que garanticen el cumplimiento efectivo de las metas.

El presidente del Banco Central Miguel Ángel Pesce, relativizó el efecto de la emisión monetaria sobre la inflación, remarcó el aumento del precio de las materias primas a nivel internacional y volvió a recordar que la meta del primer trimestre fue eventualmente cumplida, intentando así dar algún tipo de garantía para la meta de junio.

“Lo que se está evaluando son las metas del primer trimestre y las metas están cumplidas en todos los conceptos: reservas, déficit fiscal y emisión monetaria. Las cifras estuvieron por debajo de lo que se planteó, mejor de lo que se esperaba especialmente en el mes de marzo, lo que permitió cumplir la meta”, declaró Pesce.

El déficit fiscal acumulado de 12 meses no está bajando, y es el factor de dominancia sobre la expansión monetaria. El déficit primario llegó al 3% del PBI en abril de 2022, permaneciendo en este nivel desde diciembre del año pasado sin cambios y por encima del 2,66% alcanzado en octubre. Con intereses de deuda el déficit financiero ya representa el 4,6% del PBI, el valor más alto desde mayo de 2021.

Si para junio el Gobierno no logra financiar la brecha fiscal con recursos de licitaciones en el pequeño mercado de capitales local, o si el costo de la deuda ajustada por CER se torna insostenible, el BCRA deberá cerrar la brecha y el acuerdo con el FMI se vería quebrado. 

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Economía

Consultoras estiman que los precios subieron más de 5% en mayo y la inflación interanual superaría el 60%

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El proceso inflacionario se vuelve cada vez más violento y no se logra perforar el piso del 5% sobre la inflación mensual. Se estima que la inflación podría llegar al 70% para diciembre, 22 puntos por encima de lo que preveía Guzmán.

El promedio de las consultoras privadas llegó a un severo diagnóstico: la inflación de mayo tendría un piso de no menos del 5% con respecto a abril. Esto marca una muy ligera desaceleración con respecto a marzo y abril, pero supone consolidar una media de inflación mensual muy por encima de la que había en 2021.

Se debe tener en cuenta que los precios minoristas aumentaron en promedio un 3,48% cada mes, y en lo que va del 2022 esta cifra asciende al 5,36%. El proceso inflacionario se torna cada vez más inmanejable para el Gobierno de Alberto Fernández, y abortó cualquier tipo de recuperación salarial.

La consultora LCG estima un indicador similar al IPC del INDEC pero con periodicidad semanal, y según sus relevamientos los precios de la canasta de alimentos y bebidas no alcohólicas habrían subido un 4,1% sólo en las primeras 3 semanas de mayo. Este sector había registrado un aumento del 5,9% en abril, 5,7% en marzo, y cerraría mayo nuevamente en torno al 5%.

Si se cumplen exitosamente los pronósticos de las consultoras sobre el aumento promedio para el IPC, la inflación interanual llegaría al 61% comparando contra mayo de 2022, el resultado más dramático desde 1991 y la salida de la hiperinflación.

El Gobierno no posee ningún tipo de “ancla nominal” o herramienta para direccionar las expectativas inflacionarias. Entre 2019 y 2021, el congelamiento de las tarifas demostró ser una herramienta extremadamente ineficaz para alinear expectativas, deterioró los precios relativos de la economía y supuso un fuerte costo fiscal. Lo mismo ocurrió con el atraso del dólar oficial en el marco del cepo cambiario, con un gran costo en términos de reservas.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional propone una muy gradual corrección de estos desequilibrios, ofreciendo como reaseguro una nueva ancla basada en pautas fiscales y monetarias. Pero el Gobierno se muestra cada vez más incapaz de cumplir el acuerdo, y aún de cumplirse, el gradualismo excesivo de las metas no consigue moderar las expectativas.

Sin ningún parámetro que mostrar y sin un programa económico integral, el Gobierno se limita a administrar la explosión inflacionaria con controles de precios, controles a las exportaciones y programas sociales asistencialistas. 

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