La inflación en Argentina volvió a desacelerarse en junio, según los datos difundidos por el INDEC, al registrar un aumento del 1,9% respecto de mayo.
El dato representa una baja de 0,2 puntos porcentuales frente al 2,1% del mes anterior y consolida la tendencia descendente en el ritmo de los precios. Además, es la suba más baja en los últimos 10 meses.
En términos interanuales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en 33,5%, con una reducción frente al registro previo, mientras que la variación acumulada en los primeros seis meses del año alcanzó el 16,8%.
Inflación mensual.
La dinámica mensual confirmó así una reducción sostenida, en línea con la desaceleración observada en los últimos meses gracias al exitoso plan económico del Gobierno de Javier Milei.
El informe oficial revela que la variación del nivel general fue la más baja desde agosto de 2025, lo que refuerza la tendencia de desinflación. En paralelo, la inflación núcleo, que excluye componentes estacionales y regulados, se ubicó en 1,6% mensual, marcando su menor nivel desde julio del año pasado.
A nivel de rubros, el incremento en Alimentos y bebidas no alcohólicas fue del 1,3% en junio, mientras que Prendas de vestir y calzado registró una suba del 0,4% mensual. Este último sector presentó una variación interanual del 11,9%, según los datos oficiales.
Inflación por rubro.
El proceso de desaceleración también se reflejó en indicadores de tendencia. La media móvil de tres meses disminuyó 0,5 puntos porcentuales en comparación con mayo, alcanzando su nivel más bajo desde octubre del año pasado. Este comportamiento fue señalado como un reflejo de la continuidad del proceso de desinflación.
En cuanto a los indicadores vinculados al costo de vida, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una suba del 1,3% mensual, en línea con el comportamiento del rubro alimentos. Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) mostró un aumento del 2,2% en el mismo período.
De esta manera, los datos de junio confirman una nueva baja en la inflación mensual y muestran una desaceleración tanto en el índice general como en la inflación núcleo, en un contexto donde los indicadores comienzan a ubicarse en niveles mínimos en varios meses.