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Economía

La Motosierra de Trump: El mega ajuste que prepara el candidato republicano para terminar con el déficit récord que deja Biden

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El candidato favorito en las elecciones prepara los lineamientos para una nueva consolidación fiscal en Estados Unidos después de casi dos décadas de déficits crónicos. Se buscará preservar la mayor parte de los recortes impositivos de 2017, con énfasis en reducir los gastos del Estado federal.

La administración Biden elevó el déficit fiscal de los Estados Unidos a niveles nunca antes vistos para tiempos de paz o tiempos de bonanza económica (el país sigue creciendo y sorteó la recesión provocada por la pandemia). En consecuencia, este tópico gana relevancia en el debate público por la carrera presidencial.

El resultado primario del Gobierno federal marcó un rojo equivalente al 4% del PBI en diciembre del año pasado, mientras que el déficit financiero se ubicó en el 6,4% del PBI. Se llegó incluso a un desequilibrio récord de más de 8 puntos del producto en junio de 2023, luego de que el Presidente Biden desplegara un amplio programa de rescates para préstamos estudiantiles, que tuvo que ser frenado por la Justicia.

El candidato y expresidente Donald Trump, muy próximo a quedarse con la nominación del Partido Republicano, prepara los lineamientos de su programa económico en caso de obtener una victoria en las elecciones de noviembre. A diferencia de su primera experiencia como Presidente, esta vez propone un mayor énfasis en la disminución del déficit fiscal y la reducción del crecimiento de la deuda pública.

Los pilares del programa de Donald Trump

Impuestos y reducciones aprobadas en 2017

La mayor promesa de Trump consiste en hacer permanentes la mayor parte de los recortes dispuestos en la Ley de Empleos y Reducción de Impuestos de 2017. Esto implica mantener las siguientes reglas de juego para la economía:

  • Mantener la tasa del Impuesto de Sociedades en el 21%
  • Hacer permanentes los recortes impositivos sobre el Impuesto a la Herencia, incluyendo las deducciones
  • Mantener sin cambios los recortes sobre el Impuesto a las Ganancias para personas físicas, fijando una tasa máxima del 37% y una tasa mínima del 10%

Por la emergencia fiscal que atraviesa el país, el equipo económico de Trump no propone mayores cambios en relación a los impuestos sancionados por Biden, entre ellos la tasa mínima sobre los ingresos contables de grandes empresas (en torno al 15%). Tampoco se proponen cambios sobre los impuestos que gravan los combustibles fósiles.

Cabe destacar que bajo el sistema impositivo legado por Trump, la recaudación federal superó los niveles previos a la pandemia, y la permanencia de los recortes provocaría un shock positivo para la inversión privada de largo plazo (que ahora incorporará el sistema impositivo a sus expectativas futuras).

El programa fiscal

La mayor apuesta de Trump para esta segunda etapa será la disciplina fiscal. El candidato republicano se mostró favorable a los recortes nominales sobre el gasto público que el Partido Republicano logró imponer a la administración Biden a mediados de 2023. Este acuerdo garantiza el avance hacia la solvencia fiscal en los próximos años.

Una de las promesas del expresidente Trump con mayor peso fiscal consiste en eliminar completamente cualquier tipo de subsidio o rescate a los préstamos estudiantiles de la clase media y alta estadounidense, una medida regresiva e irresponsable que había impulsado Biden en agosto de 2022. Esta maniobra le costó millones de dólares al país, y desequilibró completamente las finanzas públicas en tiempo record.

Trump propone una solución alternativa y fiscalmente responsable: aplicar un impuesto especial para las universidades privadas más importantes del país, entre ellas Harvard, Yale, Stanford, Chicago, etc.

Con los recursos recabados por este impuesto, el Gobierno federal podría hacerse cargo de la financiación de una nueva universidad gratuita para los estadounidenses de ingresos bajos y medios

La “revolución” educativa de Trump no provocaría ningún aumento en el déficit fiscal, y al mismo tiempo potenciaría las externalidades positivas de la educación superior. Esta maniobra también contribuiría a despolitizar las universidades estadounidenses, muchas de las cuales fueron cooptadas por la izquierda antisemita.

“Gastamos más dinero en educación superior que cualquier otro país y, sin embargo, están convirtiendo a nuestros estudiantes en comunistas, terroristas y simpatizantes de muchas, muchas dimensiones diferentes. No podemos permitir que esto suceda”, explicó Donald Trump.

Economía

Argentina perdió un juicio de US$ 337 millones por la falsificación de estadísticas del INDEC durante el Gobierno de Cristina Kirchner

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Así lo estableció un tribunal de Gran Bretaña en favor de la demanda del fondo Palladian Partners. La alteración de estadísticas impactó directamente sobre el pago de los bonos atados al crecimiento del PBI, y los acreedores se vieron damnificados.

La herencia del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner sigue generando costos aún al día de hoy. El Tribunal de Apelaciones de Londres dispuso este jueves de un fallo en contra del Estado argentino y a favor del fondo litigante Palladian Partners, en conjunto con HBK Master Fund, Hirsh Group y Virtual Emerald International.

El fallo de la corte responde a la alteración de las estadísticas del INDEC durante el período en que fue intervenido por el kirchnerismo, y en particular en relación al pago de los bonos atados a la evolución del PBI.

Los llamados “bonos con cupón PBI” se lanzaron en Argentina durante el año 2005 con el objetivo de atraer a los inversores al canje de deuda que se ejecutó por aquel entonces. Estos bonos ofrecían pagar una retribución adicional cada vez que Argentina creciera más de un 3% anual, medido por el INDEC. Pero en el año 2013 el exministro de Economía y actual Gobernador, Axel Kicillof, alteró las estadísticas del organismo y cambió el año base de medición del PBI para alterar la tasa de crecimiento de ese año.

Cuando los bonos fueron lanzados en 2005, el INDEC tomaba como referencia al año base 1993, y a partir de 2013 comenzó a tomarse como referencia al año 2004 (algo que se mantiene hasta la actualidad). Podría haberse cambiado el año base (algo común) y al mismo tiempo haber excluido a estos bonos de la nueva referencia, pero toda la intención del Gobierno kirchnerista fue alterar las estadísticas para evitar pagar intereses de deuda.

Debido a estas modificaciones, los acreedores comenzaron a recibir una menor retribución por sus bonos. En otras palabras, hubo un cambio deliberado de las reglas de juego dispuesto con la única finalidad de pagar menos intereses de deuda. 

Para el tribunal de Londres, estas fueron razones suficientes para darle la razón a los demandantes y exigir una compensación por 310 millones de euros, equivalentes a US$ 337 millones de dólares y solo a cuenta del fondo Palladian Partners. La demanda conjunta con los fondos restantes llegaría a los US$ 1.500 millones de dólares

Este fallo producido por la herencia kirchnerista tiene lugar en un momento especialmente delicado para el país y para las reservas del Banco Central. Desde el 10 de diciembre el BCRA logró acumular cerca de US$ 8.000 millones de dólares en reservas netas, pero es necesario recordar que la administración anterior dejó un rojo de divisas de por lo menos US$ 11.000 millones y las reservas netas siendo negativas.

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Economía

El Gobierno de Milei anuncia un bono de $70.000 para los jubilados y el haber mínimo aumentará a a lo más alto en 2 años

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Los aumentos tendrán vigencia a partir del 1° de marzo, y a valores actuales supondría un monto de por lo menos 187 dólares mensuales. Durante los últimos meses de la gestión kirchnerista, la jubilación mínima llegó a caer hasta los 125 dólares, siempre perdiendo contra la inflación.

En medio de la emergencia inflacionaria que dejó plantada el Gobierno anterior, el Presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo anunciaron medidas para evitar un deterioro aún mayor sobre el poder adquisitivo de los jubilados y pensionados.

A partir del 1° de marzo el Gobierno oficializó la entrega de un bono por $70.000 sobre la jubilación mínima, aumentando otro 30% con respecto a lo que se pagó en diciembre. Por su parte, todos los haberes se ajustarán un 27,18% a partir de la misma fecha, esta vez de manera independiente del nivel de ingresos.

Con este nuevo esquema, el haber más bajo quedaría establecido en los $205.000 pesos a partir de marzo. Así lo determinó la Resolución 38/2024 publicada en el Boletín Oficial.

El Gobierno expresó su voluntad de modificar la fórmula previsional para evitar que la inflación siga licuando el poder adquisitivo de los adultos mayores, pero para que esto sea posible es necesario el accionar del Congreso. Mientras la fórmula no se modifique, el equipo económico que lidera Caputo buscará compensar los retrasos con nuevos aumentos discrecionales.

Es perjudicial para los jubilados, sino para todos los argentinos. No podemos darnos el lujo de que siga primando esa fórmula. Si la tomamos, este año el Tesoro se beneficia en 2% del PBI. Los jubilados cobrarían 2% del PBI menos”, explicó el ministro Caputo en referencia a la fórmula previsional kirchnerista.

Este fue precisamente uno de los puntos que tocaba la Ley Ómnibus que no logró sostenerse en la Cámara de Diputados. De haberse aprobado, los jubilados disfrutarían de un horizonte temporal menos agresivo con respecto a la inflación. 

A los valores actuales del tipo de cambio en los mercados alternativos, la jubilación mínima de marzo equivaldrá a US$ 187 dólares mensuales. Pese a que esta cifra continúa siendo muy modesta (y expresa el deterioro general que sufre el país), lo cierto es que ya es más elevada al promedio de toda la administración de Sergio Massa al frente del Ministerio de Economía.

Bajo la gestión massista el haber mínimo jamás pudo superar el techo de los 186 dólares mensuales (siempre medida contra el cambio paralelo), y registró un piso de 125 dólares en agosto de 2023 (inmediatamente después del shock devaluatorio).

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Economía

El FMI ratifica su firme respaldo al programa económico de Milei y Caputo: La salida del cepo está cada vez más cerca

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La subdirectora del organismo multilateral viajó a la Argentina y mantuvo reuniones con el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo.

En la jornada del día miércoles la Subdirectora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la economista Gita Gopinath, mano derecha de la directora Kristalina Georgieva, viajó a la Argentina para seguir de cerca los avances del Gobierno en el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y reservas que fueron trazadas hace solo un mes. Los resultados fueron contundentemente positivos.

Tras el colapso económico hacia el final de la administración kirchnerista, el Gobierno del Presidente Javier Milei revitalizó las expectativas y sentó las bases para una nueva revisión del acuerdo con el FMI con las siguientes metas para 2024:

  • Superávit fiscal primario (antes del pago de intereses de deuda) en torno al 2% del PBI
  • Acumulación de reservas netas en el Banco Central por un monto de al menos US$ 10.000 millones (prácticamente se volvería al equilibrio)
  • Eliminación definitiva del financiamiento monetario directo del BCRA al Tesoro

El FMI llegó a la Argentina y encontró que las metas avanzan a paso firme en todas las direcciones acordadas. En el mes de enero, el Sector Público Nacional (SPN) logró un fuerte superávit financiero, incluso más que compensando el pago de intereses de deuda. El resultado total arrojó una cifra positiva por $518.408 millones, mientras que el resultado estrictamente primario mostró un superávit de $1.492.338 millones respectivamente.

Eventualmente el Gobierno deberá mantener esta performance en los siguientes meses para que el resultado consolidado del déficit pueda equilibrarse, pero en términos fiscales el mes de enero fue uno de los mejores en décadas.

Paralelamente, el Banco Central dejó de girar Adelantos Transitorios al Tesoro Nacional desde que Santiago Bausili asumió su dirección, y toda la emisión de pesos por la fijación de las tasas de interés o por la compra de divisas fue casi completamente compensada por colocación de Pases, por suscripción de bonos BOPREAL y por licitaciones de títulos públicos sirvieron para cancelar deuda con el BCRA.

Finalmente, desde el 10 de diciembre la acumulación neta de reservas alcanzó los US$ 7.900 millones, y cerca de US$ 5.050 millones desde el comienzo del año. Con estas cifras, y previendo todavía las liquidaciones de la cosecha gruesa, la meta fijada con el Fondo Monetario parece completamente plausible.

En vista de que el Gobierno mostró resultados contundentes en todos y cada uno de los frentes de acción acordados, el FMI se abre a la posibilidad de destrabar nuevas líneas crédito que podrían acelerar la eliminación del cepo cambiario y en última instancia la dolarización de la economía.

Muy a diferencia de lo que venía ocurriendo en Argentina durante los últimos años, esta vez la suscripción de préstamos no servirá para financiar gastos corrientes del Gobierno, sino para sentar las bases de una estabilización definitiva y resistente a los cambios de signo político venideros.

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