El crédito hipotecario en la Argentina experimentó en 2025 un crecimiento contundente que lo posicionó como uno de los mejores años desde que existen registros, reflejando un giro estructural tras un prolongado período de estancamiento. Con un total de 44.305 préstamos otorgados, el año cerró como el cuarto mejor desde 2004, solo por detrás de los picos históricos de 2017, 2018 y 2007, marcando un punto de inflexión en el acceso a la vivienda y en la dinámica del mercado inmobiliario. De acuerdo con un informe de la organización Tejido Urbano, la recuperación no solo se expresó en el volumen de operaciones, sino también en la recentralización del crédito hipotecario dentro del sistema financiero, consolidando en 2025 una etapa de normalización operativa luego de años de virtual inactividad.
En la Provincia de Buenos Aires, el fenómeno fue significativo: se registraron 147.393 escrituras, de las cuales 23.395 operaciones (15,9%) se concretaron mediante crédito hipotecario. El volumen total movilizado alcanzó los USD 2.390 millones, con un ticket promedio de USD 102.000. “Desde el punto de vista temporal, 2025 estuvo marcado por cierta volatilidad hacia el último tramo del año. Noviembre mostró una desaceleración asociada a la incertidumbre electoral, pero diciembre cerró con un repunte claro, volviendo a niveles similares a los de julio. El pico anual se alcanzó en octubre, con 2.600 escrituras hipotecarias, mientras que diciembre finalizó con 2.161 operaciones, consolidando un cierre sólido”, indicó Tejido Urbano.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el crecimiento fue aún más pronunciado: de menos de 5.000 escrituras hipotecarias en 2024 se pasó a 13.953 en 2025. De este modo, los créditos explicaron el 20% de las transacciones, movilizando USD 1.420 millones con un promedio de USD 101.000 por operación.
El comportamiento del ticket promedio en la capital mostró una dinámica particular. Tras varios meses de caída entre junio y noviembre, diciembre registró un fuerte salto, pasando de USD 89.000 a USD 113.000 en apenas un mes, lo que evidencia una recomposición de la demanda en el cierre del año.
Octubre volvió a destacarse como el mes de mayor actividad, con 1.501 escrituras hipotecarias, impulsadas por decisiones adelantadas en un contexto electoral. En términos generales, el cierre del año se ubicó en niveles similares a los del inicio de 2025, consolidando un nuevo piso de actividad con mayor prudencia del mercado.
“El crédito hipotecario volvió. El desafío que se abre hacia adelante no es menor: sostener el volumen, ampliar el acceso y resolver los cuellos de botella que hoy siguen limitando la llegada del financiamiento a amplios sectores de la clase media. La discusión ya no es si el crédito existe, sino hasta dónde puede escalar y a quiénes logra incluir en la próxima etapa”, analiza el informe.

Tasas, plazos y financiamiento: un sistema que se reordena
Las condiciones crediticias también reflejaron el nuevo escenario. La tasa de interés promedio comenzó 2025 en 5,2% anual, aumentó hasta septiembre y luego descendió, impulsada por la política activa del Banco Nación con líneas más accesibles.
El plazo promedio se extendió de 23,6 a 25,8 años, una estrategia clave para facilitar el acceso al crédito en un contexto de mayor exigencia en los criterios de aprobación.
“Este alargamiento no es menor: responde a estrategias y la necesidad de cumplir con las relaciones cuota-ingreso exigidas para la aprobación de los créditos. En los hechos, el plazo se convirtió en una de las principales variables de ajuste para ampliar el universo de hogares elegibles ya limitado por el endurecimiento del score bancario a las carpetas de solicitudes que se presentaban”, detalló Tejido Urbano.








