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Economía

Según el mismo Banco Central, la caída económica de Argentina en 2020 solo será superada por la venezolana

Según las últimas estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, el PBI caerá un 9,5% en el 2020, lo cual posiciona al país como el segundo con el peor desempeño a nivel económico de la región, sólo detrás de Venezuela.

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De acuerdo a las proyecciones del REM, que consiste en un seguimiento sistemático de los principales pronósticos macro-económicos de corto y mediano plazo que habitualmente realizan analistas especializados sobre la evolución de variables seleccionadas de la economía argentina, se prevé una contracción del Producto Bruto Interno (PBI) real de por lo menos un 9,5%, lo cual refleja una importante caída de 2,5 puntos porcentuales con respecto a la pronosticada en abril. 

La luz al final del túnel se ve cada vez más lejos para Argentina, donde el COVID-19 simplemente aceleró el desplome económico que ya era inexorable. 

Según estimaciones de los analistas, durante el primer trimestre de 2020 el PIB habría caído 4,8% s.e. con relación al cuarto trimestre de 2019 (2,8 p.p. de mayor contracción respecto del REM de abril). 

Debido a los efectos de la pandemia, y la recurrente prolongación de una cuarentena que ya rompió el infame récord como la más larga del mundo, para el segundo trimestre de 2020 se espera una variación negativa muy pronunciada, con un descenso del 12% s.e. del nivel de actividad (3 p.p. de mayor caída que la esperada en el relevamiento previo). 

Según las estimaciones para el índice EMAE elaborado por el INDEC, la caída interanual para el mes de abril alcanzaría el 21%. La misma cifra para diciembre del 2001 (el peor momento de aquella crisis) arrojaba una caída de 15%. 

Estos datos permiten tomar noción de la verdadera dimensión de la crisis que está por caer sobre la Argentina. El derrumbe económico no tendrá precedentes y promete ser más abrupto en el sector industrial. 

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Los participantes del REM prevén que el tipo de cambio nominal promedio alcance $88,5 por dólar en diciembre 2020 ($3,1 por dólar por encima del REM previo) y $122,4 por dólar en diciembre de 2021. El valor oficial del billete estadounidense en promedio era de $ 63.33 a comienzos de año, y según la última actualización del 05 de junio se vende a $ 71.58 (sin contar el 30% del impuesto PAÍS, por supuesto), lo que representa una variación en lo que va del año del 13.027%, según datos del Banco Nación. 

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De igual forma, los analistas del REM incrementaron la proyección del déficit fiscal primario para 2020 hasta $1.647,0 miles de millones (un déficit $263,1 miles de millones mayor al del REM de abril). Así mismo, se prevé un déficit de $1.145,5 miles de millones para el 2021. El promedio de los 10 pronosticadores más precisos de esta variable indica un déficit de $1.715,7 miles de millones para 2020. 

En un país donde se estrangula al sector privado, en especial a las Pymes, que concentran el 66% de la fuerza de trabajo (856.300 empresas, según datos del Banco Comafi), la recaudación cae abruptamente y la crisis se recrudece de manera inevitable. 

Esperar resultados diferentes mientras se aplica la misma receta, es una señal inequívoca de falta de “sensatez”, para usar un eufemismo. Culpar a enemigos “invisibles” de un colapso no solamente económico sino también político, denota una irresponsabilidad patente y desnuda la arrogancia y la indolencia de quienes, desafortunadamente, dirigen al país.

El rebote inmediato post-aislamiento parece inexorable, pero una verdadera recuperación tras años de recesión, parece un objetivo muy difícil teniendo en cuenta la pésima organización económica argentina

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Economía

La peor política energética de la historia: Edenor perdió hasta $9.859 millones en el primer semestre

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El congelamiento tarifario dispuesto por Fernández provocó pérdidas millonarias y mayor descapitalización en el sector eléctrico. Las acciones de Edenor se derrumbaron un 4,25% en el día lunes.

La situación en el mercado energético es cada vez más delicada. Los más recientes balances contables de la distribuidora Edenor, presentados ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), presentan una pérdida acumulada de $9.859 millones entre enero y junio de 2022.

De acuerdo a su jurisdicción asignada por el Estado, la empresa cuenta con 3,2 millones de clientes y abastece hasta el 20% de la demanda energética del país, tanto para uso residencial como para la industria y el comercio. Esto permite tomar dimensión sobre su importancia relativa dentro del mercado.

El patrimonio total de la empresa eléctrica ascendió a los $90.608 millones, registró un resultado operativo negativo por $10.681 millones en el primer semestre, y se totalizaron $8.655 millones en concepto de inversión para atender la calidad de los servicios ofrecidos y la demanda de los usuarios.

La inversión registrada fue, en su mayoría, un monto destinado a compensar al menos una parte de la depreciación del capital, pero no existió un mayor margen para capitalizar el sistema.

El congelamiento de tarifas, primero decretado en febrero de 2019 por el presidente Macri y más tarde mantenido y extendido por Alberto Fernández, fue la causa principal para explicar los fuertes desequilibrios financieros del primer semestre.

La ecuación económico-financiera de la empresa se deterioró brutalmente a causa del estancamiento de los ingresos percibidos por los consumidores, que en última instancia es el resultado natural del incremento insuficiente en el valor nominal de las tarifas (cayendo su valor en términos reales).

Los costos operativos definidos en el mercado eléctrico mayorista no cesaron sus aumentos, y de hecho fue imposible su congelamiento debido a que hacerlo implicaría paralizar la producción energética y propagar desabastecimiento.

Los subsidios económicos suministrados por el Estado se tornaron crecientes a lo largo de la gestión kirchnerista, pero estos no cubrieron el aumento de los costos mayoristas y no compensaron el deterioro de las tarifas percibidas por los consumidores en términos reales.

Los aumentos tarifarios permitidos solamente respondieron a factores de estacionalidad, y no a la evolución real de los ingresos de la empresa distribuidora. Los balances contables ajustados por inflación determinaron que el margen bruto de la empresa cayó un 16% en comparación al primer semestre del año pasado.

Por otra parte, el mayor estrangulamiento del cepo cambiario limita la capacidad de Edenor para hacer frente a sus obligaciones financieras con el exterior. El acceso al mercado único de cambios (el cambio oficial) es cada vez más restringido por el BCRA, al borde del colapso de las reservas internacionales netas.

La actualización tarifaria dispuesta por Sergio Massa a partir de agosto supone un alivio para la ecuación económico-financiera de la empresa, pero se requieren mayores ajustes para evitar la descapitalización de los servicios. Sin la capitalización requerida, se corre el riesgo de atravesar apagones como los vividos entre 2012 y 2015 en el último Gobierno de Cristina Kirchner

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Economía

Massa desplaza a funcionarios kirchneristas y nombra a Flavia Royón al frente de la secretaría de Energía

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El ministro de Economía forzó la renuncia de Darío Martínez y Federico Basualdo para poder aplicar los aumentos tarifarios sin oposición. La ingeniera Royón se desempeñará como secretaria de Energía.

Se afianza el cronograma para la segmentación y los aumentos tarifarios. El ministro de Economía Sergio Massa logró imponerse en las internas del oficialismo y forzó la renuncia de Darío Martínez y Federico Basualdo, una movida que no había podido ser concretada por su predecesor Martín Guzmán en 2021.

Massa precipitó una purga de funcionarios kirchneristas de la secretaría de Energía, con el fin de eliminar la oposición interna y evitar cualquier tipo de boicot contra la reducción de subsidios económicos. Estos movimientos eran necesarios para cumplir con los lineamientos presentados el 3 de agosto.

La nueva secretaria de Energía será Flavia Royón en reemplazo a Martínez, quien hasta ahora se desempeñaba como ministra de Energía y Minería en la Provincia de Salta, nombrada por el gobernador justicialista Gustavo Sáenz. Paralelamente, Royón lideraba el Consejo Económico y Social de Salta, y servía como representante de su Provincia ante organismos nacionales.

Royón es comúnmente asociada a posturas políticas pragmáticas en materia de energía y medioambiente. Defendió y promovió el desarrollo de la actividad minera en su jurisdicción, y se mostró como una partidaria de la explotación privada del litio para la exportación.

También se desempeñó como consultora en mercados ganaderos, trabajó como gerente general en el Frigorífico Bermejo, y desarrolló funciones en la Comisión Directiva de Entidades Gremiales Empresarias de su Provincia.

Junto con nueva Secretaria, Santiago Yanotti será el próximo subsecretario de Energía en sustitución a Federico Basualdo, un hombre que también responde al armado político de Massa y que se desempeñó como vicepresidente de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa).

Se añadirán al equipo Federico Bernal como nuevo subsecretario de Hidrocarburos, y Cecilia Garibotti como la nueva subsecretaria de Planificación.

Los anuncios dispuestos por Massa implican un ajuste del 0,2% del PBI proyectado para 2022, en materia de subsidios energéticos. Los nuevos funcionarios en la secretaría de Energía se proponen garantizar dicho ajuste.

Sin embargo, la proyección de déficit primario para fin de año cae del 3,1% del PBI al 2,9%, y resulta aún es necesario determinar el ajuste adicional por al menos 0,4% del PBI para arribar a la meta del FMI. 

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Economía

Se hunde la economía argentina: Las ventas minoristas se desplomaron un 6% en julio

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Un reciente informe de CAME estima que las ventas de las empresas pymes se derrumbaron un 6% entre junio y julio, y acumulan una caída del 3,5% contra 2021. Las ventas de alimentos cayeron un 6,2% y la indumentaria registró una violenta contracción de casi 13%.

El estallido inflacionario del mes de julio y las constantes remarcaciones terminaron por impactar en el nivel de consumo. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de julio cayeron fuertemente un 6% en comparación al mes anterior, y acumulan una caída anual del 3,5% en comparación a julio de 2021.

CAME realiza un relevamiento sobre un umbral de 1.087 pequeñas empresas en todo el país y en los primeros días del mes de agosto, buscando obtener datos acerca del desempeño de julio. En lo que va de 2022 las ventas minoristas acumularon una caída del 3,8% en comparación a los primeros 7 meses de 2021.

La renuncia de Martín Guzmán y el ascenso de Silvina Batakis como ministra de Economía a lo largo del mes de julio, despertaron un tenso clima de desconfianza que precipitó una caída en la demanda de pesos y un alza en la cotización del dólar en los segmentos alternativos. El abrupto shock de expectativas tuvo un impacto en los precios casi instantáneamente.

Los indicadores de consumo resultan de gran importancia para anticipar el rumbo de la totalidad de la actividad económica, debido al enorme peso de esta variable en relación al PBI. Con un nivel de inversión y exportaciones en estancamiento, y un consumo en caída, las señales de recesión son cada vez más claras.

CAME confirmó que la caída interanual promedio alcanzó el 3,5% contra 2021, pero esto es significativamente variable según qué rubro se analice. Las ventas minoristas en artículos de bazar, textiles de hogar y muebles se derrumbaron un 4,6% contra julio de 2021, en alimentos cayeron un 6,2%, y las ventas en el rubro textil disminuyeron hasta un 12,7%.

El rubro textil fue, con diferencia, el más golpeado de todos en materia de consumo y alza de precios. Solamente contra junio de 2022, las ventas minoristas de productos textiles cayeron violentamente casi 5%. Los proveedores mayoristas de indumentaria llegaron a remarcar hasta un 15% en las dos primeras semanas de julio, el momento de mayor incertidumbre sobre el rumbo de la economía.

La caída de la demanda de pesos propagó el sobrante de dinero en la economía, produciendo así un primer aumento sobre los activos financieros y el tipo de cambio con el dólar. Pero no tardó en generar más tarde un impacto sobre los costos de reposición mayoristas, los alquileres y los costos de transporte, iniciando así un efecto en cadena por el exceso de pesos.

Los bienes de origen importado demostraron una mayor reticencia para evitar los aumentos, no solamente por la variación del dólar sino también por las restricciones de índole cuantitativo que establecen el Banco Central y las autoridades de aduana. Las restricciones sobre las importaciones limitaron la oferta percibida por los consumidores, y encarecieron los precios en términos reales.

A diferencia de lo que ocurrió en los primeros dos trimestres de 2022, el creciente nivel de la inflación se torna cada vez más incompatible con el estancamiento de la actividad económica y el consumo, y empuja a una recesión abierta

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