Antes del conflicto, alrededor de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado atravesaba esa ruta. Irán anunció entonces su cierre y las principales petroleras y navieras suspendieron o redujeron sus operaciones, aunque algunos buques continuaron transitando.
La situación se agravó en las últimas semanas. Según datos citados por Reuters, al menos 18 embarcaciones fueron atacadas en un período de dos semanas, manteniendo una elevada prima de riesgo sobre el precio del crudo.
El mercado también reaccionó a los ataques contra buques comerciales. Días atrás, dos embarcaciones registradas en Singapur fueron alcanzadas por proyectiles cuando atravesaban Ormuz y una de ellas terminó hundiéndose después de incendiarse.