La producción de Vaca Muerta superó los 90 millones de metros cúbicos de gas diarios, frente a los 24 millones de Bolivia. En menos de una década, Argentina pasó de depender de su vecino a transformarse en el principal jugador regional.
Bolivia, que en 2014 producía más de 60 millones de metros cúbicos diarios, hoy enfrenta un declive alarmante por la falta de nuevas reservas. Los expertos advierten que en 2028 podría convertirse en importador neto de gas.














