Los reclamos del correísmo, que alegaban un supuesto fraude electoral, fueron desestimados por el Tribunal Contencioso Electoral. Más de 15.000 actas impugnadas no lograron alterar los resultados, y observadores internacionales como la OEA y la UE descartaron cualquier irregularidad.
La victoria de Noboa representa un cambio de rumbo frente a los años de inestabilidad provocados por gobiernos anteriores. Su administración, que asumió temporalmente el poder en 2023 tras la muerte cruzada, se proyecta ahora con un mandato completo enfocado en seguridad, empleo y crecimiento.
La entrega de credenciales al binomio Noboa-Pinto marca un hito para la democracia ecuatoriana. El respaldo popular, la legitimidad institucional y el rechazo internacional a las acusaciones infundadas del correísmo consolidan el liderazgo de Daniel Noboa como una alternativa seria y moderna frente al populismo del pasado.