El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo lanzó duras críticas sin fundamento contra el presidente reelecto de Ecuador, Daniel Noboa, a quien acusaron de encabezar una “dictadura servil”. La reacción del Gobierno nicaragüense contrasta con el amplio respaldo internacional que recibió el proceso electoral ecuatoriano.
Noboa fue reelecto el pasado 13 de abril con un 55.6 % de los votos, superando a la candidata correísta Luisa González. La legitimidad de su victoria fue avalada por misiones de observación de la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos, que descartaron cualquier indicio de fraude.
En un comunicado titulado “La no victoria de los embusteros”, el régimen sandinista descalificó los resultados sin presentar pruebas. La denuncia fue acompañada de insultos y acusaciones sin sustento, ignorando que su propia reelección en 2021 fue considerada ilegítima por cerca de 40 países.
La crítica del régimen Ortega-Murillo llegó después de que Nicaragua rompiera relaciones diplomáticas con Ecuador en abril de 2024. El conflicto se originó tras la detención del exvicepresidente Jorge Glas en la embajada de México, decisión respaldada por la justicia ecuatoriana.









