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Energía

La propuesta más extrema de Biden: convertir a Estados Unidos a una economía “100% verde”

Joe Biden comenzó la campaña electoral como el candidato moderado del Partido Demócrata pero, a 3 meses de las elecciones, su agenda ha quedado atada a la extrema izquierda, en especial en sus políticas pertinentes al cambio climático.

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Por Operador Siderúrgico (@alewatters)


Se acerca cada vez más la fecha electoral en Estados Unidos, que promete ser una de las contiendas más importantes de la última década: ¿podrá el populismo de derecha liberal consolidar sus éxitos económicos y políticos aún en plena pandemia, o la radicalización del Partido Demócrata será la nueva contra-revolución?
En cuánto al mercado energético, hay altísimas expectativas de una reelección de Donald Trump, y esto no tiene nada que ver con simpatizar por el actual presidente, pero mucho que ver con que Joe Biden, el candidato demócrata, se ha convertido en un un acérrimo defensor de políticas extremas del cuidado del medio ambiente e incluso ha adherido recientemente al documento llamado “Green New Deal“, que busca reformar la economía estadounidense desde cero para hacerla “100% verde
Desde que fue elegido Biden para ser el contrincante contra Trump en noviembre, sus declaraciones (si en el mejor de los casos se llegaban a entender) no fueron más que nafta al fuego de la crisis económica de Estados Unidos. Biden propone en sí terminar con varias de las políticas de Trump que han permitido el boom de empleos, la independencia energética y la supremacía petrolera.
De ocurrir un traspaso de la presidencia, se notaría instantáneamente el enfoque del renovado Partido Demócrata, que básicamente quiere terminar con la actual matriz energética del país y fomentar energías renovables libres de carbón, sin importar la pérdida de empleos y la dependencia de países árabes que esto generaría.
El sector energético emplea a casi 7 millones de estadounidenses, y los impuestos a la emisión de carbón y a la extracción de petróleo generaría, además de un ridículo aumento del costo de la energía, la pérdida de cientos de miles de empleos en todo el país.

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La extracción offshore se vería gigantescamente afectada, muchísimo más que la onshore, por sus altos costos de operación. Esto llevaría a la quiebra a muchas de estas inversiones, y el petróleo debería volver a comprarse a Arabia Saudita, Rusia o Irán, otorgándoles un enorme poder de negociación sobre el país.

Trump, desregulando y quitándole impuestos al fracking, impulsó desde 2017 una verdadera revolución energética que permitió que Estados Unidos en 2018 y 2019 se auto-abastezca de su propio petróleo, por primera vez en casi 4 décadas.
El mega proyecto petrolero entre Estados Unidos y Canadá, el Keystone XL, también se vería gravemente afectado por las políticas de Biden, a pesar de que el candidato demócrata todavía no expresó ni una palabra sobre el tema.
El sistema de tubos para el transporte de petróleo rápido y barato entre los dos países había sido iniciado por Obama en 2010 pero, irónicamente, regulaciones que el mismo presidente demócrata tomó trabaron su construcción en 2015, dejando sin empleo a casi 200.000 trabajadores del sector.
A tan solo 14 días de asumir la presidencia, Trump destrabó la situación y se reanudó la construcción del Keystone XL. Una victoria de Joe Biden, con sus regulaciones y burocracia, implicaría el fin de este mega-proyecto definitivamente.

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Durante las elecciones primarias, Joe Biden era el candidato más moderado entre todos los contendientes. Se cree que justamente por ser el menos izquierdista es que logró vencer a Barnie Sanders, el senador comunista que parecía que iba a ser la nueva cara del Partido Demócrata.

Sin embargo, desde que obtuvo la nominación, el equipo de Biden comenzó a consensuar su agenda con el equipo de Bernie Sanders, sumando a personajes alarmantes como la comunista Karen Bass o la socialista Elizabeth Warren.

A las pocas semanas de vencer a Sanders, Biden dijo en un discurso que “no hay desafío más grande para Estados Unidos y el mundo que terminar con el cambio climático“, y adhirió su firma al proyecto de Revolución de Energía Limpia en Estados Unidos, con el objetivo de “liderar el mundo para abordar la problemática del cambio climático

Este plan, en el cual si entramos a la página de Joe Biden veremos un cuestionario para hacer aportes monetarios, establece llegar a una emisión cero de carbón para, a más tardar, 2050. 
Su principal foco está en el sector del transporte que fue el que más creció en cuanto a emisiones en el último tiempo. Esto implicaría reducir la cantidad de vuelos internacionales, poner prohibiciones a la circulación de autos y ponerle un cepo productivo a todas las fábricas del país.


Para reducir las emisiones, Biden propone preservar y expadir el Clean Air Act, la “Ley de Aire Limpio”, una legislación estadounidense sancionada en los 60s y muy presente en la actualidad económica del país, como también implementar nuevos estándares para el combustible proponiendo un 100% de electrificación para todos los vehículos.

Para lograr esto, propone un proyecto que implicaría un gasto público de más de 400 mil millones de dólares, siendo la inversión más grande de la historia del Gobierno Federal en el sector.

Por último, Biden quiere volver al Acuerdo de París, del que se salió Trump en 2017, que implicaba aplicar castigos a las empresas que no apliquen una serie de regulaciones acordadas en sucesivas conferencias en París entre 2015 y 2016. Este Acuerdo pretendía castigar las acciones que tiendan a aumentar el calentamiento global con la misma fuerza que se castiga el terrorismo o el tráfico de personas.

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Al fin y al cabo, es una cuestión de precios

Para empezar a entender las consecuencias de lo que Biden propone para Estados Unidos, que ya cuenta con el sistema energético más limpio en relación a su producción del planeta, primero debemos conocer las consecuencias inmediatas del sistema de precios dentro del sector de la energía.

Hace 150 años la fuente de energía más importante del mundo era el carbón, todo funcionaba con el mismo, desde los trenes hasta las centrales eléctricas, en aquel entonces el petróleo era usado solamente para prender lámparas. En aquél momento, al igual que hoy en día con el petróleo, se decía que iba a haber escasez de carbón y que iba a haber guerras por él. 
Hoy hay más carbón que nunca en el mundo y casi no es usado para procesos energéticos de gran escala salvo en las centrales subsidiadas de los gobiernos o para parrilladas en uso cotidiano. 
¿Qué cambió? Un hombre llamado Rudolf Diesel inventó el motor combustión interna y el petróleo se convirtió en la principal fuente de energía transportable.
¿Cuál fue el mecanismo real que hizo cambiar la matriz energética de carbón a petróleo? Simple, el sistema de precios. No fue si no hasta que la suba de precios del carbón permitió que las opciones alternativas sean rentables y se puedan crear motores 20 veces más potentes y que a la vez consumen 3 veces menos de combustible, un ratio de 1:60. 
Así es como se dio el progreso industrial, energético y productivo en los últimos 200 años. Cuando un bien empieza a escasear, sus alternativas, más modernas y tecnológicas se hacen rentables y dan lugar a una revolución. Esto es solamente posible en un sistema de libre mercado, o con los precios lo más libres posible, ya que si nosotros subsidiamos las opciones alternativas y nunca dejamos que el sistema de precios actúe este proceso no podría darse, y el avance tecnológico se frenaría.
En el caso de la energía, los márgenes de rentabilidad se mantendrían estáticos, lo que provocaría que no se perciba un beneficio real al producir energía alternativa, consecuentemente, los productores no se volcarían a la energía verde, la que quedaría relegada a proyectos del gobierno, con todas las ineficiencias que eso conlleva.
Además, y esto tal vez sea el mayor riesgo de intervenir el mercado, se crearían tasas de interés artificiales que provocarían una burbuja en el sector energético, resultando que ante el primer revés de la economía (como puede ser una pandemia) todas las inversiones que en un momento parecían rentables ya no lo son, consecuentemente, todos los árboles talados, todos los cauces corridos y toda la producción de acero para poder minar los metales necesarios para producir energía renovable hubiesen sido en vano.

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Demasiado bueno para ser verdad

Lo cierto es que si bien las propuestas de Biden suenan muy bien, el cambio tecnológico nunca vino de mano de un burócrata. 

El sistema capitalista fue quien ha eficientizado y mejorado los rendimientos de las energías en el momento adecuado, nunca agotando el recurso natural en completitud. 

La dirección que está tomando Trump es la adecuada, ya que el mix energético permitiría a la economía estadounidense un pasaje sano y con inversiones duraderas a las energías renovables en el momento exacto, no cuando un dirigente político decida distorsionar toda la matriz de producción.
Es por ello que las palabras del candidato Joe Biden no son más que un discurso de fantasía alejado de la realidad. En el peor de los mundos y llevando las propuestas del Partido Demócrata a su extrema, habría que sancionar a países en vías de desarrollo por usar fuentes no renovables, como la India, China o Rusia. ¿A cuántas personas se sumergiría en la pobreza con esta absurda decisión? 
Todos los países han pasado por ese proceso, y los desarrollados tienen que dejar que los no desarrollados lo hagan, ya que nadie interrumpió el de ellos. Hoy los países desarrollados tienen que promover el máximo desarrollo tecnológico y las máximas exenciones impositivas en todo el sector energético sin importar la fuente de origen para que podamos en el futuro contar con una matriz verde duradera y real y no subsidiada y a corto plazo.


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Energía

Petróleo: mercado al alza y una oportunidad histórica que Argentina desperdiciará

La demanda de petróleo se recupera a nivel general, con OPEC+ desplegando recortes de producción y JP Morgan estimando un precio US$ 100 el barril para 2021. Argentina, sin embargo, todavía debe resolver el juicio de YPF para encarar una estrategia energética.

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Por Operador Siderúrgico (@alewatters)


La demanda de petróleo en EE.UU. aumentó un 14% entre abril y mayo, esto representó una caída interanual de la demanda de petróleo del 20% pero también el incremento en la demanda mensual más grande desde diciembre de 1975, en la crisis del petróleo. 

De acuerdo a las estadísticas presentadas en un informe del Instituto Americano de Petroleo (API, por sus siglas en inglés), medidas por los envíos de petróleo, la demanda llegó a ser de 16 millones b/d (unidad que significa barriles por día). 

Esto fue un 20% menos que mayo de 2019 pero 14% (2 millones b/d) más que en abril, el mayor crecimiento en la demanda mensual desde 1975.
Según el informe, el repunte de la demanda está encabezado por la gasolina para motores y el gradual debilitamiento de las órdenes gubernamentales del stay-at-home para combatir la pandemia. Mientras que los envíos de residuos de Fuel-Oil, que sirven para la generación de energía eléctrica, calefacción y aplicaciones industriales, fue de 141000 b/d, el registro más bajo desde 1936.

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OPEC+

La Organización de Países Exportadores de Petróleo estableció en el mes de abril un recorte de producción para lograr una reducción de la oferta de los países asociados con el fin de hacer repuntar los precios del commodity, esto sucede debido a que el recupero en la demanda, que fue golpeada por a la pandemia, es más lenta de lo que previamente se esperaba.
Cuando la demanda cae (en este caso por las cuarentenas en todo el mundo como respuesta a la pandemia del coronavirus) pero la cantidad de barriles que se ofrecen en el mercado se mantiene igual, esta diferencia es compensada por una caída del precio.
Para evitar que situaciones así dañen las economías petrolizadas del mundo, estos países petroleros se han organizado a lo largo de las últimas décadas para cartelizar la producción y poder organizar variaciones en la oferta mundial y lograr que el precio se restablezca. 
Así la OPEC+ llegó a distintos acuerdos, con el apoyo del presidente Trump, para reducir entre todos la producción de petróleo, y ajustarla a la nueva (baja) demanda. Sin embargo, la primera parte del año tuvo varios conflictos, especialmente con México y Rusia, que se negaban a reducir su producción.
Ellos argumentaban que, la reducción de producción no levantaría el precio lo suficiente como para compensar la menor venta de barriles. Este impasse finalmente fue resuelto por Estados Unidos, ofreciendo disminuir su producción. Por suerte, para esta segunda mitad del año, se espera que la demanda suba lo suficiente como para llegar a un precio de equilibrio con los recortes que permita que tanto Rusia como México también obtengan un buen rédito de su mercado petrolero.

Nuestras previsiones son más optimistas para la segunda parte del año” – Isabelle Mateos y Lago, directora de BlackRock Inc. 

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El lado B de este acuerdo es Irak, quien en primer lugar debe recuperarse de décadas de guerra y además está siendo gravemente golpeada por la pandemia. 

El problema de Irak es que el virus puso en jaque a miembros de las fuerzas de seguridad, que son quienes custodian los centros de extracción. Eso incluye parte de la fuerza aérea, que al haber tenido que reducir sus operaciones, están fallando en anticipar los movimientos del autoproclamado Estado Islámico (ISIS)

Además, Irak tiene un conflicto político interno: en un principio fue muy difícil saber si se iba a cumplir con las expectativas futuras presentadas por OPEC y además que los líderes carguen con el peso de haber sido presionados por políticas del exterior. 
En el mes de mayo el primer ministro de Baghdad aclaró que a pesar de eso iban a cumplir con los acuerdos planteados aunque, hasta ahora y según Bloomberg, gran parte de los países miembros no hayan podido cumplir el recorte intermensual de crudo, por los problemas previamente mencionados. 

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JP Morgan

Según la famosa consultora internacional el barril de petróleo puede llegar a los US$ 100 para fin de año
Esta noticia se da en el contexto en el que el Brent tiene una gran estabilidad para llegar y mantenerse en US$ 50, es decir, si miramos la coyuntura parece estar lejos esta predicción de los 100 dólares pero los datos muestran que es mucho más probable concebir ese escenario hoy que hace unos meses atrás.

La realidad es que las chances de tener un barril a US$ 100 a fin de año son mucho más altas que hace tres meses atrás” Christyan Malek, jefe de investigaciones oil and gas en JP Morgan.

La justificación de este pensamiento se basa en la naturaleza cíclica del mercado de petróleo. Antes del golpe de la pandemia, los analistas de la consultora afirmaron que el mercado de petróleo estaba entrando en un superciclo al alza que iba a producir un precio de US$ 190 para 2025. De acuerdo a Malek, esto todavía es posible.
El mercado de petróleo tiene un sistema de señales muy fuertes y su alto grado de estandarización e interconexión hacen que el sistema de precios funcione de forma muy rápida. 
El componente cíclico se basa en que cuando existe una demanda de petróleo elevada, sube el precio y en consecuencia se buscan más yacimientos, eso hace que los precios bajen por aumento de oferta, entonces se deja de producir y el precio vuelve a subir.

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Hablando de ciclos

Todos los países involucrados en el mercado del petróleo parten de un piso ocasionados por los golpes en los precios del petróleo, excepto nuestro país, Argentina, que parte desde un precipicio debido a que aún sigue vigente el litigio entre el Estado argentino y el fondo de inversiones Burford.
En 2012 la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner expropió de manera ilegal la petrolera Repsol YPF, y los dueños denunciaron al Estado argentino por esta decisión. Tras años de batallas legales, Repsol, cansado de lidiar con la situación, decidió vender sus derechos de litigio de YPF a Burford Capital, quien se encarga del juicio desde entonces en la famosa Corte del Distrito Sur de Nueva York.

La República Argentina pide a la jueza Preska una extensión de los plazos para presentar su estrategia en el caso por expropiación de YPF. Burford Capital acepta el pedido argentino. La nueva fecha de audiencia es el próximo 26 de junio“, Sebastián Maril, director de Fin.Guru y quien sigue de cerca el caso.

Hace unos días sin mebargo, el juicio decidió mantenerse en Nueva York a pesar del pedido del Estado argentino de moverse para juzgados locales. La pérdida de este juicio le implicará al país pagar, en principio, unos US$ 3.000 millones de dólares, una cifra relevante para el país que cuenta dólar por dólar para mantener su estabilidad monetaria.

Mientras todo el mundo mira el futuro del mercado energético con esperanzas de un barril de petróleo al alza y con enormes innovaciones tecnológicas, Argentina mira un futuro negro con YPF casi en quiebra y con el enorme peso de un juicio encima.

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Energía

Mineras: inversión y compromiso social

En esta columna sobre los acontecimientos del mundo de la minería en la última semana, investigamos sobre las inversiones en tiempos de pandemia, el compromiso social de las multinacionales – que a veces es mayor que el del Estado –  y su impacto en Argentina.

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Análisis por Operador Siderúrgico (@alewatters)

El mundo sigue funcionando a pesar del ataque del coronavirus a la economía mundial. La cuarentena no frena a las principales compañías mineras que siguen invirtiendo en muchos países del mundo.

Contra cualquier pronóstico

Río Tinto Group, una empresa minera de origen británico que tiene 6 unidades de negocios importantes, dentro de las cuales está el
cobre, anunció un aumento en Citadela, Provincia de Paterson, en Australia, de
cerca de US$ 5.9 millones para este cuatrimestre, con el objetivo de aumentar la
explotación de esa zona.

Citadela es un caso aparte en el mundo, no hay indicios de
proyectos mineros, en estos momentos, en los que se aumente el presupuesto o se contrate más
personal. Sin dudas esto ayudará a salvar la economía de la región y el estado de Paterson
podrá aumentar su recaudación.

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Caso aparte, pero no el único

Para tratar de apalear el fuerte impacto de los contagiados de COVID-19 en el sistema sanitario, muchos países del mundo buscan aumentar su recaudación. No es el caso de la República Dominicana que de hecho había extendido los plazos de pago de impuestos a todas las empresas, pero la Barrick Gold, que está operando en la mina de oro de Pueblo Viejo, voluntariamente ha decidido adelantar los plazos de pago de impuestos
al gobierno dominicano.

Esta decisión vino en conjunto entre Barrick y Newmont, las empresas más reconocidas del mundo en extracción de oro, que han formado una Joint Venture en Pueblo Viejo (60% Barrick / 40%
Newmont).

El monto que aportaron esta vez
es de US$ 113 millones con el propósito de que el gobierno no pierda tanta estabilidad
fiscal y que puedan seguir con sus esfuerzos de combatir el coronavirus. En los primeros cuatro meses de 2020, se han aportado US$ 185 millones en
cuestión de impuestos directos y US$ 9 millones en impuestos indirectos, llegando
así a aportar al Estado un masivo US$ 2.000 millones desde que iniciaron sus actividades en 2013. Lindo
número, ¿no?

El CEO de la Barrick Gold, Mark Bristow, no hace mucho anunció una
compra de 800.000 test de COVID-19. Estos tests que funcionan con el punzado del
dedo son de los más efectivos del mundo y serán para las localidades de las minas en países con mayor riesgo,
mayormente situadas en el continente africano.

“Tenemos 30.000 tests en camino,
150.000 en el país y 400.000 que acabamos de ordenar”, d
eclaró el CEO de la
empresa.

La empresa que tan mala imagen tiene a nivel mundial es una de las fuerzas que más ayuda en los países pobres que no son tenidos en cuenta por organismos internacionales. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro y Barrick Gold no es la excepción.
Y es lógico, una empresa tan grande con actividades alrededor de todo el globo
no está exceptuada de fuertes problemáticas. 

No todo lo que brilla es Barrick

Barrick fue
corrida de Papúa Nueva Guinea debido a no aceptar un acuerdo con una empresa canadiense que también realizaba actividades
en el país. Luego de ser echada del país, Barrick declaró que la
decisión va en contra de las obligaciones legales del gobierno y que “será catastrófico
para las comunidades de alrededor de Porgera y Enga y para el país en su
completitud”

Esto fue debido a un cambio en el contrato de arrendamiento de la
empresa firmado en junio de 2017 en el que el gobierno recibiría cerca de la mitad de los beneficios
económicos. Barrick no aceptó los cambios y el gobierno decidió estatizar sus instalaciones.

Otra nueva mala noticia para Barrick fue el lockdown de nivel 4 que el gobierno sudafricano aplicó hace unos días en donde decretó 21 días de cuarentena total. Barrick ya hizo saber su opinión a las autoridades y va a esperar las directivas del gobierno de ese país.

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Oro

Si bien la intuición sugiere que los proyectos mineros se
agotan, lo cierto es que el
mundo de la minería no prevé esto ni siquiera en las próximas décadas.
En una conferencia online realizada por KITCO,
una junta de especialistas en mercados y consultores, se presume que hoy el
gasto en exploración de mineras está en pleno aumento y que después de la
crisis vamos a ver una explosión en el hallazgo de nuevos yacimientos, sean
estos de baja o alta ley.

Si hay algo que no falla y da señales a los agentes involucrados
en el mercado minero es el sistema de precios, y en este caso, la vedette en
cuestión es el oro. 

El oro es uno de los pocos bienes que hoy en día todavía cumple la función de
moneda
y esto es debido a que cumple el conocido “Teorema de la Regresividad
del Dinero”; este bien sirve como medio de intercambio y como reserva de valor simultáneamente, mientras mantiene un uso productivo más allá de ser dinero. 

Es
por eso que en momentos de incertidumbre como este, las personas buscan
refugiarse en este tipo de activos.
Lo que estamos viendo ahora es una suba del
oro de manera semanal en donde hoy se ubica alrededor de los 1.720 dólares la
onza, con pronósticos de que a fin de año se llegue a los 1.900 dólares la onza, a pesar de haber tenido una fuertísima baja hace unos meses.

Fuente: Mining.com


Según Bloomberg, la exportación de oro desde Suiza a
Estados Unidos saltó a niveles altísimos en el último mes (+40 toneladas).
Esto es un
efecto de la incertidumbre que se vive debido a la pandemia y la crisis económica.

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Menos actividad, menos emisiones… ¿O no?

La intuición también dice que si todos dejamos de consumir bienes finales, las siderúrgicas pararían de trabajar y las emisiones serían cero.
Bueno, lo cierto es que las empresas que son productoras de bienes primarios o
bienes intermedios son las últimas en ser afectadas cuando ocurren las crisis
,
debido a que ellas son las que viendo la tasa de interés actual, producen para
el futuro, que seguro va a ser mejor.

Es por eso que las emisiones de la actividad
siderúrgica (que nunca fueron más bajas) se prevén caer solamente en un 6%, ni siquiera un
numero de dos cifras
. Noten el patrón, las emisiones de la industria siderúrgica
caen poco y las de las mineras se mantienen en promedio, abriendo nuevos
proyectos y cerrando otros en la misma cuantía, eso es, que a medida que nos
vamos para atrás en la cadena productiva, es más difícil que una crisis afecte
a esas empresas. Las emisiones, según los ambientalistas, deberían haberse desplomado en los últimos 2 meses, pero esto no ocurrió.

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Argentina

Mientras tanto en Argentina hace unos días un preocupante informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) relevó datos de 160 metalúrgicas alrededor del país, dando una cifra alarmante ya en este mes de abril que se va: el 31% de las empresas
del sector no puede pagar salarios y el 51% no pudo acceder a créditos para
pagar salarios o gastos fijos.

En ese estudio, ADIMRA demuestra las preocupaciones del sector y
deja en evidencia la precaria situación industrial que se está atravesando. Esto no es algo que nos sorprenda, Argentina ya viene de un mal
manejo previo, la crisis actual termina dándole el tiro de gracia a nuestra
industria metalúrgica y las consecuencias son inmediatas; desempleo y escasez.

¿Por qué al empezar esta columna hay una buena
noticia y al empezar a hablar de coyuntura vemos, cómo decirlo, … Argentina
siendo Argentina? Tal vez la respuesta no sea tan compleja. Lo cierto es
que se nota un patrón y es que no hay nadie más preocupado por seguir sus actividades que las empresas mineras y metalúrgicas, a pesar de la cuarentena y del mal manejo económico-industrial de muchos gobiernos.

Barrick, en todas las ciudades donde hay una mina, ha
repartido alcohol etílico, barbijos y mascarillas a todos los vecinos locales.
Así, ha retomado niveles de actividad normal en gran parte de sus proyectos. Esto
es porque las empresas sí están al tanto del riesgo y no pueden permitirse
dejar de pagar sueldos que sostienen familias. Tal vez, si efectuamos acciones
que de manera responsable mitiguen los efectos de la pandemia, no se vería tan
afectada nuestra economía doméstica y podamos salir adelante en algún momento
sin tantos daños colaterales desde el punto de vista económico y social.

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Energía

A pesar de la crisis económica, el mercado del petróleo se revitaliza

La situación del petróleo en Estados Unidos ha mejorado notablemente desde aquél lunes negro que llegó a tener precios “negativos”. Mientras tanto, Argentina todavía no ha podido resolver cómo encarar la coyuntura internacional actual. Un análisis detallado de estos países.

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Por Operador Siderúrgico (@alewatters)


A principio del mes de junio la Administración de Información de Energía de EE.UU mostró los datos acerca del consumo en la matriz energética estadounidense, resultando que en 2019 la fuente de producción de energía renovable, como la solar y eólica, superó a la de carbón.

Un hecho curioso, que desmitifica la retorica de los medios en Estados Unidos que le advirtieron a Trump los peligros de sacarle los impuestos y regulaciones a la industria del carbón. ¿Suena ilógico que sacándole los impuestos al carbón haya caído el consumo de éste? En la foto sí, económicamente no.

En las economías de libre mercado no existe un límite de recursos, el único recurso económico es el ingenio humano ya que éste, al guiarse por el sistema de precios, decide qué opciones son las más viables y cuándo racionar cierto consumo. Si una opción se vuelve inviable, se buscan soluciones alternativas, sin llegar a acabarse el recurso anterior. Eso ha sido así siempre y es por eso que, salvo en economías comunistas o cercanas a ella, los recursos naturales son económicamente inagotables.

Cuándo se piensa en el mercado de petróleo, la gran mayoría de las personas pensarán en aquél lunes negro que sufrió la economía mundial hace poco menos de un mes, en donde los almacenes del mundo estaban llenos por la baja demanda durante la pandemia y la venta de futuros se volvió inviable, llegando así a un precio “imposible” de -40 dólares el barril.

La realidad es que ese escenario ya quedó en un pasado muy lejano. El mercado de petróleo hoy marca un aumento de US$ 80 desde aquél día, llegándose hoy a la cifra de casi 40 dólares a la fecha
Esto es muy importante para cualquier economía que dependa del petróleo o que tenga una industria afín, ya que cada torre de extracción le da trabajo, en promedio, a 35 personas de forma directa y a cientos de forma indirecta.

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Texas

A pesar de todo esto, y de los datos mencionados al principio de la columna (que se deben no a un boom de energías renovables si no a una declinación del carbón), en Texas los inversores pequeños y medianos sostienen que no es momento de pasar a renovables si es que se parte del sector petrolero ya que el petróleo, a pesar de los altibajos, tiene todavía una importante vida útil restante. 
Los inversores con historia familiar petrolera en Texas saben cómo lidiar con los altibajos que presenta el mercado energético. Además, aconsejan el silencio de quienes llamen a esto una “crisis” del petróleo y relacionarlo con un “fin” del capitalismo, como tantas veces se ha augurado. 
Esta vez, la “crisis” se debe a la abundancia de petróleo mundial, nunca en la historia hubo tanto petróleo y tan barato. Justamente, cuando el ser humano ve acercarse una suba de precios o una escasez genera nuevos mecanismos, como el no-convencional, para conseguir oferta del producto en cuestión.

California

Se dice que el Estado californiano es el más “ecológicamente sustentable”, ya que es la cuna de las regulaciones ambientales y, también, de muchos candidatos demócratas que defienden las locuras del Green New Deal
Lo cierto es que el Estado “verde” de la costa este de Estados Unidos tendrá que usar diesel este verano para ayudar a mantener el alumbrado público en servicio, ya que los demás suministros no darán abasto con la situación mundial actual.

California le va a permitir a PG&E Corp. utilizar generadores móviles a diésel para alimentar casas, alumbrado público, comercios y hospitales por un total de 450 Mega Watts con el objetivo de reducir las fluctuaciones debido a los cortes de luz que se producen por su actual sistema eco-friendly

El objetivo también pasa por no sobrecargar las líneas existentes, ya que de hacerlo aumenta el riesgo de incendios y, teniendo en cuenta que se aproxima la época de altos vientos, se podrían evitar posibles futuros desastres. 

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Argentina

Nuestro país no está exento de la coyuntura energética mundial y es que en Argentina hace poco el presidente Alberto Fernández fijó un precio mínimo al barril de petróleo, el famoso “barril criollo”, con el objetivo de que no se derrumbe la economía petrolera argentina. 
Hecho, al parecer, que de nada sirvió.

El Instituto Argentino de Energía General Mosconi (IAE) presentó un informe técnico hace unos días en el que establece que el sector energético tiene que sobrepasar esta situación, no por medio de precios fijados que no reflejen la coyuntura internacional y que sea costosa, si no por medio de la exoneración a las empresas del derecho de exportación de crudo.
Algo lógico si se tiene en cuenta que desde 1998 la producción de crudo no ha parado de caer, y en el trayecto de aquellos años hasta ahora los precios mínimos han sido de las herramientas más usadas para con este sector. 
Lo que sostiene IAE es que “las refinerías deben fijar temporalmente sus márgenes de refinación conforme a valores similares vigentes en el mundo, que son conocidos y de fácil interpretación”.

Campo argentino

En el inconsciente colectivo de las personas está la imagen de que al sector petrolero sólo se lo integra por grandes empresas, lo cual, la gran mayoría de las veces, no es cierto. Y es que incluso en nuestro país existen los Propietarios y Superficiarios Afectados por la Explotación Hidrocarburífera, Minera y Eléctrica, nucleados desde el año 1987 en una asociación (AASEP)
Ellos son los dueños de campos que en vez de mirar el precio del grano miran el precio del crudo.

AASEP trata de difundir la legislación vigente y nuclear todos los dueños de campos que presten su tierra para la explotación hidrocarburífera. 
Este grupo de personas hoy están pasando por la incertidumbre de la crisis internacional exacerbada por el gobierno nacional que no para de tomar medidas que solo afectan negativamente el mercado en cuestión.

“Se acordó con la Cámara de Explotación y Producción de Hidrocarburos (CEPH) acompañar en esta situación de crisis y no solicitar ninguna actualización en los valores indemnizatorios hasta el mes de diciembre del corriente año, y luego analizar qué pasa con la economía del país. Mientras tanto las empresas deberán seguir pagando los valores actuales, más allá del valor del petróleo y de su producción y sin ninguna quita, pues siguen ocupando los campos de igual forma“, presidente de AASEP, Anibal Parolin. 

Lo cierto parece ser que Argentina está parada sobre una mina de oro, en este caso “oro negro”, pero que no podemos acceder como deberíamos debido a que desde 1998 el gobierno no ha dado una buena noticia al sector energético que resuelva cambios de fondo. 
El resultado: un país sin instituciones ni know-how con políticos que, aún en estas crisis, cobraron impuestos todos los meses. 
El sector energético es la base del sistema productivo nacional, y pide a gritos un giro rotundo, aunque nadie espera un cambio por parte de esta administración, integrada 70% por quienes la destruyeron, a pesar de que el liberal Guillermo Nielsen haya sido designado para presidir YPF, un cargo que últimamente demostró que lo tiene pintado y con poca capacidad de actuación.

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